Mientras España se fija en el Caminito del Rey, Rumanía va a construir el puente colgante peatonal más alto de Europa a 620 metros de altura en un proyecto que va a transformar la zona

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Publicado el: 1 de julio de 2026 a las 12:33
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Render oficial del futuro puente colgante peatonal de Parva, en Rumanía, que aspira a ser el más alto de Europa sobre el valle de Rebra.

Rumanía quiere colocar a una pequeña comuna de montaña en el mapa del turismo europeo. Parva, en el condado de Bistrița-Năsăud, ha dado el paso clave para construir un puente colgante peatonal sobre el valle de Rebra, en el entorno de los Montes Rodna. La estructura prevista tendrá unos 620 metros de longitud y estará situada a casi 200 metros sobre el valle, una cifra que la convertiría en una de las pasarelas más impactantes del continente.

Pero detrás del vértigo hay algo más que una foto bonita para redes sociales. El proyecto busca atraer visitantes, mejorar los accesos y dar una nueva oportunidad económica a una zona rural que no quiere quedarse fuera del futuro. La pregunta es sencilla. ¿Puede una infraestructura turística de este tipo ayudar a un pueblo sin dañar el paisaje que precisamente quiere enseñar?

Un puente de vértigo

El elemento central del proyecto será una pasarela turística suspendida sobre el valle de Rebra. Según ADR Nord-Vest, tendrá alrededor de 620 metros y conectará dos laderas, a casi 200 metros de altura sobre el terreno. No es poca cosa.

La inversión se acerca a los 6 millones de euros y forma parte del Programa Regional Nord-Vest 2021-2027. El proyecto lleva por nombre «Puesta en valor del paisaje montañoso del Parque Nacional de los Montes Rodna» y cuenta con apoyo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional.

También se modernizará la calle Dealul Tisei en un tramo de 615 metros. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Sin accesos seguros, un puente así se queda en una postal difícil de visitar, sobre todo para familias, excursionistas o pequeños negocios de la zona.

La apuesta de Parva

El alcalde de Parva, Ioan Strugari, ha presentado la obra como una herramienta para cambiar la imagen del municipio. Según recogió la prensa local, tras la firma del contrato de diseño y ejecución, el regidor afirmó que Parva «va a convertirse en una destinación turística».

La frase suena ambiciosa, pero encaja con un problema muy real en muchas zonas rurales de Europa. Cuando faltan empleo, servicios y oportunidades, los pueblos no desaparecen de golpe. Se van apagando poco a poco. Y eso se nota.

Por eso el puente no se plantea solo como una atracción para quienes buscan adrenalina. La idea es que el turismo arrastre actividad en pensiones, restaurantes, guías locales y otros pequeños negocios. Según las estimaciones difundidas por ADR Nord-Vest, la llegada de turistas podría crecer más de un 20% en el primer año tras la finalización de la obra.

Naturaleza y turismo

El punto más delicado está en el propio atractivo del proyecto. La pasarela se levantará en una zona de gran valor paisajístico, cerca del Parque Nacional de los Montes Rodna. Es justo esa naturaleza la que atraerá visitantes, pero también la que puede sufrir si el crecimiento no se gestiona bien.

En la práctica, esto significa pensar más allá del día de la inauguración. Harán falta accesos ordenados, control de residuos, mantenimiento constante y una gestión clara de los flujos de visitantes. Nadie quiere subir a una montaña para encontrarse atascos, ruido y basura donde antes había silencio.

ADR Nord-Vest presenta la inversión como una combinación de turismo, protección de la naturaleza y desarrollo local. Ese equilibrio será la verdadera prueba. Un puente puede abrir oportunidades, pero también obliga a cuidar mejor el territorio que lo sostiene.

No todo es récord

El proyecto se ha presentado como candidato a convertirse en el puente colgante peatonal más alto de Europa. Conviene matizar. La obra todavía no está terminada, por lo que el récord, si llega, será cuando esté construida y pueda comprobarse con datos finales.

Además, no hay que confundir altura con longitud. En Europa ya existen puentes peatonales más largos, como el Zemplén723 de Hungría, reconocido en 2025 como el puente colgante peatonal tradicional más largo del mundo, con 723 metros de longitud y hasta 82 metros sobre el valle.

La diferencia de Parva estaría precisamente en la altura. Para comparar, el puente 516 Arouca, en Portugal, tiene 516 metros de longitud y se eleva 175 metros sobre el río Paiva. Si el proyecto rumano se completa con los casi 200 metros anunciados, su reclamo principal estaría ahí, en mirar el valle desde más arriba que muchos de sus rivales turísticos.

Qué falta por ver

La empresa Dimex Company ha sido señalada como contratista tras el procedimiento de contratación pública, según la información local publicada en Rumanía. Ahora empieza la parte menos vistosa, pero más importante. Diseñar, construir, asegurar y mantener una infraestructura que recibirá visitantes en un entorno de montaña.

La fecha estimada de finalización es octubre de 2027, según ADR Nord-Vest. Hasta entonces, lo prudente es hablar de un proyecto en marcha y no de un récord ya conseguido. La obra tiene financiación, contrato y una idea clara, pero aún debe pasar por la realidad del terreno.

Si sale bien, Parva podría convertirse en un ejemplo de cómo una comunidad pequeña aprovecha su paisaje sin renunciar a cuidarlo. Si sale mal, será otra atracción más que prometía mucho y dejó preguntas abiertas. En turismo de naturaleza, el éxito no se mide solo por cuántas personas cruzan un puente. También se mide por cómo queda el valle cuando se marchan.

El comunicado oficial sobre el proyecto ha sido publicado por ADR.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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