Hace 30 años Dubái hizo historia con el petróleo; ahora México se fija y quiere dar un golpe sobre la mesa con una transformación sin precedentes con toneladas de oro de Peñasquito

Imagen autor
Publicado el: 28 de junio de 2026 a las 20:48
Síguenos
Vista aérea de la mina Peñasquito en Zacatecas, México, una de las mayores explotaciones de oro y plata del mundo.

Peñasquito ha vuelto a colocar a México en el centro del debate minero. No porque el oro «brote» sin más del suelo, sino porque esta mina de Zacatecas concentra una riqueza enorme, produce varios metales estratégicos y muestra, al mismo tiempo, la cara menos cómoda de la minería a gran escala.

La conclusión es bastante clara. México tiene en Peñasquito un activo potente, pero no basta con llamarlo el «nuevo Dubái» para que esa riqueza se convierta en desarrollo real. La clave está en quién gana, cómo se reparte, qué pasa con el agua y cuánto queda en las comunidades cuando la maquinaria se detiene. Y eso no es poca cosa.

La mina que mueve el debate

Peñasquito está en Mazapil, Zacatecas, a unos 780 kilómetros al noroeste de Ciudad de México. Newmont la describe como una mina a cielo abierto que produce oro, plata, plomo y zinc, con producción inicial en 2009 y producción comercial desde 2010. La compañía se quedó con la propiedad total en 2019, tras adquirir Goldcorp.

No hablamos de una mina pequeña. Según la propia Newmont, Peñasquito produce unas 415 000 onzas de oro al año y 28 millones de onzas de plata. También la presenta como la quinta mina de plata más grande del mundo y la segunda mayor de México.

En la práctica, esto significa una cosa sencilla. Peñasquito no es solo oro para joyas o lingotes guardados en una cámara. Es una mina polimetálica, con metales que entran en cadenas industriales, financieras y tecnológicas.

El dinero que sí llegó

El caso tomó más fuerza en junio de 2026 por el reparto de utilidades. Según informó Expansión, el acuerdo entre Newmont y el Sindicato Nacional Minero permitió distribuir 3358 millones de pesos entre trabajadores de la Sección 304, con pagos individuales que superaron 1,5 millones de pesos.

La Jornada también recogió que cerca de 2000 trabajadores recibirían esa cantidad histórica por Participación de los Trabajadores en las Utilidades. El sindicato defendió la idea con una frase muy directa, «quien genera la riqueza con su esfuerzo diario tiene derecho a recibir una parte justa».

Este punto cambia parte de la conversación. Durante años, muchas comunidades han escuchado que la minería genera riqueza, pero no siempre la han visto en sus bolsillos, en sus calles o en sus servicios. Aquí, al menos, una parte muy visible llegó a los trabajadores. Y eso se nota.

No todo es euforia

Pero conviene bajar un poco el volumen al titular fácil. El INEGI informó que en marzo de 2026 la producción minerometalúrgica de México cayó un 1,4 % mensual y un 3,4 % anual, con cifras desestacionalizadas. Además, la producción minerometalúrgica de oro bajó un 17,7 % frente a marzo de 2025.

A la vez, Zacatecas mostró un dato interesante. En producción minera de oro por entidad, pasó de 1298 a 1550 kilogramos en marzo, un aumento anual del 19,4 %. No fue el mayor volumen del mes, porque Sonora registró 2013 kilogramos, pero sí confirma que Zacatecas sigue siendo una pieza fuerte del tablero minero mexicano.

¿Qué significa esto para alguien que lee que México será el «nuevo Dubái»? Que la minería no funciona como un botón mágico. Hay meses buenos, fases de menor ley, cambios de precios, costes laborales, permisos, agua, energía y ciclos de inversión. Una mina rica no transforma por sí sola un país.

El límite bajo tierra

Newmont ya advierte que Peñasquito tendrá cambios en 2026. En su guía oficial, la empresa prevé 185 000 onzas de oro, 32 millones de onzas de plata, 90 000 toneladas de plomo y 220 000 toneladas de zinc para la operación. También señala que la producción de oro bajará por la reducción prevista de la fase 7 del tajo Peñasco.

Este dato es importante porque desmonta otra idea muy repetida. Las reservas no son una caja infinita. Se agotan, se actualizan y dependen de la ley del mineral, que es la concentración útil dentro de la roca.

La propia Newmont informó que las reservas de oro de Peñasquito bajaron en 2025 hasta 3,2 millones de onzas, principalmente por el agotamiento derivado de la minería y por ajustes en el modelo del yacimiento. En otras palabras, cada tonelada extraída deja una huella en la contabilidad del subsuelo.

Agua y territorio

Aquí entra el asunto ambiental, que no puede quedar al final como una nota pequeña. La minería a cielo abierto mueve grandes cantidades de roca, necesita agua, altera suelo y vegetación, y puede generar contaminantes que afecten agua, aire y suelo si no se controla bien. La propia Semarnat lo resume así en su boletín estadístico y geográfico sobre minería en México.

Un artículo académico publicado en la revista Secuencia analizó los mecanismos de apropiación de agua por empresas mineras en Zacatecas. En el caso de Newmont y Goldcorp, el trabajo señala una concentración de extracción de 34 800 000 metros cúbicos anuales vinculada a Peñasquito, además de posibles efectos sobre comunidades rurales marginadas.

Esto no convierte automáticamente a toda minería en una actividad inviable. Pero sí obliga a preguntar con rigor. ¿Cuánta agua se usa? ¿Quién la vigila? ¿Qué pasa en una sequía? ¿Qué compensación real reciben las comunidades que conviven con polvo, ruido, camiones y cambios en el paisaje?

La pregunta de fondo

México tiene oro, eso está fuera de duda. También tiene plata, plomo, zinc y regiones con una larga tradición minera. Pero el verdadero desafío no está solo bajo tierra. Está en convertir esa riqueza en empleo digno, proveedores locales, restauración ambiental, agua protegida y beneficios fiscales bien aprovechados.

Peñasquito puede ser una oportunidad, pero también una advertencia. Si la riqueza se concentra y los impactos se quedan en el territorio, el modelo se vuelve frágil. Si se reparte mejor, se mide mejor y se exige mejor, la minería puede dejar algo más que un agujero en el mapa.

El comunicado oficial ha sido publicado por Newmont Corporation.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario