Un nuevo dinosaurio herbívoro acaba de poner a Tailandia en el mapa mundial de los grandes gigantes prehistóricos. Se llama Nagatitan chaiyaphumensis y, según el equipo que lo ha descrito, medía unos 27 metros de largo y pesaba alrededor de 27 toneladas, casi como nueve elefantes asiáticos adultos.
La noticia llama la atención por el tamaño, claro. Pero lo interesante va más allá del récord. Sus huesos ayudan a reconstruir cómo era el sudeste asiático hace más de 100 millones de años, cuando una zona que hoy asociamos con selvas y ciudades estaba marcada por ríos, llanuras secas y animales enormes caminando bajo un calor difícil de imaginar.
Un gigante junto a un estanque
La historia empezó de una forma bastante sencilla. Los fósiles aparecieron en 2016, cuando un vecino local vio huesos expuestos junto a un estanque en la provincia tailandesa de Chaiyaphum, después de que bajara el nivel del agua durante la estación seca. A veces, la ciencia empieza así, con alguien que mira al suelo y se da cuenta de que esas «piedras raras» no son piedras normales.
Las primeras excavaciones se hicieron entre 2016 y 2019, y los restos fueron trasladados al Museo Sirindhorn para su preparación. Después, en 2024, los investigadores terminaron de extraer los materiales que quedaban en el yacimiento, situado en la formación Khok Kruat, una unidad geológica del Cretácico Inferior.
El esqueleto no está completo, y eso conviene decirlo desde el principio. Los científicos estudiaron vértebras, costillas, parte de la pelvis y huesos de las extremidades, incluido un húmero de 1,78 metros. Aun así, la falta de huesos duplicados y la cercanía entre los restos indican que pertenecían a un solo animal.
Qué era Nagatitan
Nagatitan chaiyaphumensis era un saurópodo, el grupo de dinosaurios herbívoros de cuello largo y cola larga al que también pertenecen animales tan conocidos como Diplodocus y Brontosaurus. Vivió durante el Cretácico Inferior, entre hace unos 100 y 120 millones de años.
Su nombre tampoco es casual. «Naga» hace referencia a una serpiente mitológica asociada a la cultura tailandesa y del sudeste asiático, «titan» alude a los gigantes de la mitología griega y «chaiyaphumensis» señala la provincia donde fueron encontrados los fósiles. Es, además, el dinosaurio número 14 nombrado oficialmente en Tailandia.
El estudio lo sitúa dentro de Euhelopodidae, un grupo de saurópodos asiáticos. Los investigadores no se basaron solo en el tamaño. Lo diferenciaron por una combinación de rasgos en la columna, la pelvis y las patas, detalles que para un lector pueden sonar pequeños, pero que en paleontología separan una especie de otra.
No era el mayor del mundo
Las cifras impresionan, pero hay que ponerlas en su sitio. Nagatitan es el dinosaurio más grande descrito hasta ahora en el sudeste asiático, aunque no compite con los mayores saurópodos conocidos del planeta. El propio equipo recuerda que gigantes como Patagotitan o Ruyangosaurus fueron mucho más pesados.
Esto no le quita importancia. El estudio calcula para Nagatitan una masa de entre 25 y 28 toneladas y sugiere que formó parte de una etapa en la que algunos titanosauriformes asiáticos aumentaron de tamaño durante el Cretácico medio. No es poca cosa.
En la práctica, el hallazgo rellena un hueco. El registro fósil del sudeste asiático sigue siendo menos conocido que el de otras regiones, y cada nuevo esqueleto bien descrito ayuda a entender cómo se movieron y evolucionaron estos grandes herbívoros por Asia.
Un mundo seco con ríos
El paisaje donde vivió Nagatitan no se parecía exactamente a la Tailandia actual. Los sedimentos del yacimiento apuntan a un ambiente árido o semiárido, atravesado por un sistema de ríos serpenteantes. Imagine una llanura calurosa, con agua en movimiento, vegetación dispersa y animales acercándose a beber. Ahí encaja mejor este gigante.
No estaba solo. En la formación Khok Kruat se han documentado peces, tiburones de agua dulce, tortugas, cocodriliformes, pterosaurios y otros dinosaurios. Entre ellos había herbívoros más pequeños, como iguanodontios y parientes tempranos de los ceratópsidos, además de grandes carnívoros como espinosaurios y carcharodontosaurios.
Los autores también plantean una idea interesante. Los saurópodos pudieron tolerar bien ambientes cálidos y abiertos, y el aumento de zonas tipo sabana o matorral habría favorecido a grandes consumidores de plantas. Dicho de forma simple, más espacio, más vegetación disponible y menos bosque cerrado pudieron ayudar a que algunos cuerpos crecieran mucho.
El último titán de Tailandia
El apodo de «último titán» no se usa porque fuera el último dinosaurio de todos, sino por el contexto geológico. El fósil apareció en la formación más joven de Tailandia con restos de dinosaurios. Las rocas posteriores tienen menos probabilidades de conservarlos porque la región acabó cubierta por un mar poco profundo.
Thitiwoot Sethapanichsakul, autor principal del trabajo, lo explicó de forma clara al presentar el hallazgo. El equipo se refiere a Nagatitan como «el último titán» de Tailandia porque podría ser uno de los saurópodos gigantes más recientes que se encuentren en el sudeste asiático.
Ese matiz importa. No estamos ante una foto completa del final de estos animales, sino ante una ventana concreta del registro fósil. Y las ventanas, en paleontología, a veces son pequeñas.
La ciencia que queda por excavar
El descubrimiento también muestra cómo está cambiando la forma de estudiar fósiles. Parte del material se analizó con escaneo e impresión 3D, lo que permitió recoger datos sin mover constantemente a los investigadores entre países. El profesor Paul Upchurch destacó que esto también ayuda a reducir la huella de carbono.
Tailandia lleva unas cuatro décadas estudiando dinosaurios de manera formal, desde que se nombró su primer dinosaurio en 1986. En ese tiempo ya suma una diversidad notable, y los investigadores señalan que hay una gran colección de fósiles de saurópodos todavía sin describir. ¿Habrá más especies esperando su turno? Es bastante posible.
El estudio completo ha sido publicado en Scientific Reports.









