Científicos estadounidenses confirman la primera interferencia de GPS del espacio y avisan: está causada por satélites rusos

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Publicado el: 26 de junio de 2026 a las 12:37
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Representación de un satélite en órbita terrestre relacionada con la interferencia GPS detectada desde el espacio.

El GPS no solo sirve para que el móvil nos diga por dónde ir cuando nos perdemos en una ciudad. También ayuda a coordinar aviones, barcos, redes eléctricas, sistemas de emergencia, agricultura de precisión y muchas otras piezas invisibles de la vida diaria. Por eso, una interferencia de apenas unos segundos puede importar más de lo que parece.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin y de la Universidad de Stanford ha descrito una serie de interferencias GNSS (sistemas globales de navegación por satélite) detectadas desde 2019 sobre Europa, Groenlandia y Canadá. La conclusión principal es delicada. Según su análisis, el origen no estaría en tierra, sino en el espacio, y una de las fuentes identificadas con alta confianza sería el satélite ruso Cosmos 2546, perteneciente a una constelación militar de alerta temprana.

Una señal corta que llegó muy lejos

Los episodios estudiados duraban menos de 10 segundos. Parece poco, casi un parpadeo. Pero los investigadores señalan que afectaban a una zona enorme y a la banda L1 del GPS, una de las más utilizadas para navegación civil, aviación, transporte marítimo y sincronización precisa.

Para encontrar el patrón, el equipo analizó datos de alta frecuencia (1 Hz) procedentes de 165 estaciones terrestres entre el 1 de enero de 2019 y el 4 de mayo de 2026. En total, identificaron 75 días con al menos un evento de interferencia amplia en la frecuencia GPS L1, con caídas de señal de 5 dB o más en alguna estación. No es una anécdota aislada.

La pista estaba en la frecuencia

La frecuencia central L1 del GPS está en 1575,42 MHz. Sin embargo, el pico de la interferencia descrita por el estudio se situaba en 1577,5 MHz, unos 2 MHz por encima, con un ancho aproximado de 5 MHz. En la práctica, estaba lo bastante cerca como para degradar la recepción de señales GPS L1.

Además, los autores observaron que durante varios eventos también caían señales de Galileo y BeiDou que comparten frecuencias próximas. En algunos casos apareció un patrón relacionado con BeiDou B1I, centrado en otra zona del espectro. Es un detalle técnico, sí, pero importante. Ayuda a entender que no se trata del típico ruido local que afecta a un receptor concreto.

Por qué miraron hacia el espacio

La gran pregunta era sencilla. ¿De dónde podía salir una señal capaz de afectar al mismo tiempo a estaciones repartidas por regiones tan alejadas? Según el estudio, la extensión geográfica hacía muy difícil que una sola fuente terrestre o aérea explicara todos los datos, por lo que la hipótesis espacial ganó peso.

Los investigadores usaron catálogos orbitales y técnicas basadas en diferencias de tiempo de llegada de la señal. También compararon grabaciones realizadas desde receptores en Ámsterdam y Trondheim el 11 de febrero de 2026. Con ese cruce de datos, el candidato que encajó fue Cosmos 2546 (NORAD ID 45608).

El satélite señalado

Cosmos 2546 forma parte de la Edinaya Kosmicheskaya Sistema (EKS), una constelación rusa de alerta temprana frente a lanzamientos de misiles. Estos satélites usan órbitas Molniya, muy elípticas, que les permiten pasar largos periodos con buena visibilidad sobre el hemisferio norte.

Aquí conviene no correr más de la cuenta. Cosmos 2546 fue lanzado en mayo de 2020, por lo que no puede explicar los eventos detectados en 2019. Aun así, los autores señalan que, en los 75 días estudiados, siempre había al menos un satélite EKS situado en una posición compatible con las estaciones que observaron la interferencia.

Qué significa para la vida diaria

Para la mayoría de usuarios, el GPS es esa flecha azul del móvil o la voz del navegador en el coche. Pero por debajo hay mucho más. GPS.gov recuerda que el sistema proporciona posicionamiento, navegación y tiempo (PNT), y que sus aplicaciones alcanzan desde la agricultura y la logística hasta redes eléctricas, comunicaciones, servicios de emergencia y mercados financieros.

¿Quiere decir esto que un corte de 10 segundos va a paralizar Europa? No. La mayoría de sistemas críticos tienen redundancias y otros apoyos. Pero el aviso es claro. Cuanto más dependemos de señales satelitales para mover mercancías, coordinar vuelos o ajustar redes, más importante se vuelve saber quién puede degradarlas y desde dónde.

Lo que aún falta por demostrar

El estudio está publicado como prepublicación, por lo que todavía no ha pasado por revisión por pares. Tampoco demuestra por sí solo la intención política o militar de las interferencias. De hecho, algunas fuentes consultadas por medios especializados recuerdan que no todos los expertos ven claro que Rusia quisiera comprometer un sistema tan valioso como su red de alerta temprana para una función secundaria.

Los propios autores son prudentes en un punto clave. Indican que, «si es deliberada», esta capacidad supondría una escalada cualitativa en las interferencias GNSS. Ese matiz importa. Una cosa es identificar una fuente compatible con los datos y otra muy distinta es explicar por completo el motivo de la emisión.

Ahora toca vigilar el cielo

La parte más inquietante del hallazgo no está solo en Rusia ni en un satélite concreto. Está en la posibilidad de que las interferencias GNSS con alcance continental no dependan únicamente de antenas en tierra, camiones con equipos de guerra electrónica o aviones cerca de una frontera. También podrían venir desde arriba.

Por eso, el siguiente paso será reforzar la vigilancia del espectro, compartir datos entre estaciones y preparar sistemas alternativos de posicionamiento y sincronización. No se trata de volver al mapa de papel, aunque a veces venga bien llevar uno. Se trata de no poner todos los huevos tecnológicos en la misma cesta.

La prepublicación científica completa ha sido publicada en arXiv.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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