Satélites de la NASA registran olas de 35 metros en el Pacífico Norte y revelan una fuerza oceánica que los modelos no habían sido capaces de prever antes

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Por HoyECO
Publicado el: 8 de junio de 2026 a las 23:32
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Satélite SWOT de la NASA observando el océano durante el estudio de las olas gigantes registradas en el Pacífico Norte

El océano acaba de enseñar una parte de su fuerza que hasta ahora era muy difícil de medir. El 21 de diciembre de 2024, el satélite SWOT observó durante la tormenta Eddie olas con una altura significativa de 19,7 metros, la mayor medición de este tipo registrada desde el espacio en mar abierto. No hablamos de una ola cualquiera. Hablamos de un mar capaz de levantar muros de agua como un edificio de varias plantas.

La clave no está solo en la altura. El hallazgo muestra que algunas olas largas viajan miles de kilómetros y pueden llevar energía destructiva hasta costas muy alejadas de la tormenta original. Y aquí viene lo importante. Los modelos usados durante décadas para entender estas olas no estaban describiendo bien cómo se reparte esa energía.

Qué vio SWOT

SWOT es una misión conjunta de la NASA y la agencia espacial francesa CNES, con participación de Canadá y Reino Unido. Su objetivo principal es medir con gran precisión la altura del agua en océanos, ríos, lagos y humedales, algo clave para entender mejor el clima y los riesgos relacionados con el agua.

En este caso, el satélite pasó sobre la tormenta Eddie cuando las olas estaban cerca de su punto máximo. Su altímetro Poseidon-3C midió una altura significativa de 19,7 metros, promediada a lo largo de 50 kilómetros de trayectoria. Dicho de forma sencilla, no es la altura de una sola ola aislada, sino una medida científica del estado del mar.

Esto es importante porque algunos titulares hablan de olas de 35 metros. Esa cifra puede referirse a crestas individuales dentro de un mar extremo, pero el récord oficial comunicado por los investigadores se centra en la altura significativa de casi 20 metros. Parece un matiz técnico, pero cambia mucho la lectura de la noticia.

El viaje de Eddie

La tormenta Eddie no solo generó olas enormes en el Pacífico Norte. También produjo un oleaje de fondo que viajó unos 24 000 kilómetros, desde el Pacífico Norte hasta el Atlántico tropical, pasando por el entorno del Paso de Drake entre Sudamérica y la Antártida. Un viaje larguísimo para algo que empezó como una tormenta lejos de tierra.

¿Qué significa esto en la práctica? Que una tormenta que nunca toca la costa puede enviar olas capaces de afectar puertos, playas, estructuras marinas o rutas de navegación muchos días después y a miles de kilómetros de distancia. El mar no olvida tan rápido.

La ESA lo explica de forma clara. El oleaje de fondo funciona como un mensajero de la tormenta, porque sus propiedades revelan el tamaño y la fuerza del sistema que lo generó. Para los científicos, leer esas olas es casi como reconstruir la historia de la tormenta desde lejos.

El fallo de los modelos

Durante años, oceanógrafos e ingenieros han usado modelos numéricos para estimar cómo crecen las olas y cuánta energía transportan. El problema es que las mediciones directas en el centro de las tormentas extremas son muy escasas. Nadie quiere poner un barco en medio de un monstruo así. Y una boya tampoco siempre está justo donde ocurre lo peor.

Los nuevos datos de SWOT muestran que la energía de las olas muy largas se había sobreestimado en algunos cálculos. Según el estudio, la forma actualizada del espectro reduce los niveles de energía hasta por un factor de 20 en determinados rangos respecto a fórmulas usadas habitualmente. En cristiano, la energía no se reparte como se pensaba.

Parte de esa energía se concentra más en las olas dominantes de la tormenta, mientras que las olas más largas llevan menos de lo esperado. No por eso dejan de ser peligrosas. Pero ahora se entienden mejor, y eso puede mejorar los avisos marítimos y el diseño de infraestructuras.

Por qué importa

Para un buque de carga, una plataforma marina, un parque eólico offshore o un cable submarino, estas diferencias no son una curiosidad científica. Son datos que pueden marcar la diferencia entre operar con seguridad o asumir un riesgo que no se ha calculado bien.

También importa en la costa. Las olas largas pueden aumentar la erosión, dañar puertos y complicar temporales incluso cuando el cielo ya parece tranquilo. Es esa escena conocida en muchas zonas costeras. La tormenta se ha ido, pero el mar sigue entrando con fuerza.

La propia ESA señala que esta información puede ayudar a proteger comunidades costeras e infraestructuras marinas en un contexto de patrones climáticos cambiantes. No es poca cosa. Cada metro cuenta cuando se diseñan defensas, diques o normas de seguridad.

La pista climática

La gran pregunta es inevitable. ¿Tiene algo que ver el cambio climático con tormentas como Eddie? Los investigadores no lo dan por cerrado. Fabrice Ardhuin, autor principal del trabajo, fue prudente y señaló que «el cambio climático puede ser un factor, pero no el único».

Ese matiz es clave. Las grandes tormentas de este tipo son raras, ocurren aproximadamente una vez por década, y eso complica demostrar tendencias claras. Además, cerca de la costa influyen otros elementos, como la forma del fondo marino, la orientación de la costa y la profundidad.

Aun así, poder medir mejor estas olas abre una puerta enorme. Si se acumulan más registros con SWOT y otros satélites, los científicos podrán comparar eventos extremos a lo largo del tiempo. Ahí es donde la ciencia empieza a separar la sospecha del dato sólido.

Lo que viene ahora

El siguiente paso será usar estas observaciones para afinar los modelos de predicción. SWOT permite ver detalles que antes quedaban escondidos, como la longitud, dirección y evolución del oleaje de fondo. Es una especie de lupa espacial sobre un océano que todavía guarda demasiadas sorpresas.

Para la navegación, esto puede traducirse en rutas mejor planificadas. Para la ingeniería, en estructuras más resistentes. Y para las costas, en avisos más realistas cuando una tormenta lejana empieza a mandar su energía hacia tierra.

El estudio completo ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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