Movilidad

Un barco de 15 metros sin tripulación a bordo ha completado unas pruebas en el Mediterráneo que cambian la vigilancia marítima: lanzó un dron sujeto por un cable de 70 metros que estuvo volando 24 horas seguidas sin aterrizar ni una sola vez, alimentado por la propia electricidad del barco

Un barco autónomo prueba en el Mediterráneo un dron conectado por cable capaz de mantenerse en vuelo durante horas sin aterrizar.

Un barco de 15 metros sin tripulación a bordo ha completado unas pruebas en el Mediterráneo que cambian la vigilancia marítima: lanzó un dron sujeto por un cable de 70 metros que estuvo volando 24 horas seguidas sin aterrizar ni una sola vez, alimentado por la propia electricidad del barco

El 1 de julio de 2026, la empresa francesa Exail anunció que su barco sin tripulación DriX O-16 había probado en el mar una caja de 32 kilogramos capaz de desplegar un dron desde la cubierta. El conjunto se manejó desde un centro de operaciones en tierra y trabajó junto a una cámara naval estabilizada de Safran.

¿Qué aporta un dron que no puede alejarse del barco? La respuesta está en la altura y la resistencia. Al elevar una cámara hasta 60 metros sobre el agua, el buque gana una vista más amplia que la de sus sensores de superficie, mientras el cable permite mantener el vuelo durante un máximo declarado de 24 horas.

Un dron atado al barco

Khronos no es solo una aeronave. Es un sistema automático que reúne el dron, la base de aterrizaje, la alimentación eléctrica y el programa de control, diseñado para instalarse sobre vehículos o plataformas sin que una persona tenga que manipularlo durante cada salida.

La ficha técnica de Khronos indica que el conjunto pesa hasta 32 kilogramos y puede despegar en menos de dos minutos. Su cable mide 70 metros, transmite energía de manera continua y transporta datos a 100 megabits por segundo.

El dron puede quedarse suspendido a 60 metros. Cuando usa la función automática de seguimiento, Elistair limita la altura a 50 metros y la velocidad de la plataforma a 30 kilómetros por hora, un detalle importante porque el rendimiento máximo no se aplica igual en todos los modos.

Por qué gana visión en el mar

Los radares y las cámaras instalados cerca del agua no ven indefinidamente. La curvatura de la Tierra corta la línea de visión, de modo que subir el sensor funciona como añadir un mástil temporal mucho más alto al barco.

«Los sensores de superficie se detienen en el horizonte», explicó Guilhem de Marliave, director ejecutivo de Elistair. En la práctica, el dron no sustituye todos los equipos del buque, sino que añade una perspectiva aérea persistente para detectar antes un contacto y seguirlo durante más tiempo.

El precio de esa resistencia es la libertad de movimiento. Al permanecer unido por cable, Khronos no está pensado para explorar a gran distancia, sino para actuar como un puesto de observación elevado que acompaña al barco.

Dos cámaras trabajan juntas

Durante las pruebas, Exail también instaló una torreta VIGY 4 de Safran en la cubierta. Es una cámara estabilizada que combina imagen visible y distintos rangos infrarrojos para observar de día, de noche y con visibilidad reducida, además de seguir automáticamente objetivos.

El reparto de tareas es bastante lógico. El dron ofrece altura y una visión extensa, mientras la torreta del barco ayuda a examinar con más detalle lo que aparece a distancia, incluso cuando el movimiento del mar complica mantener la imagen estable.

Stéphane Vannuffelen, director técnico de soluciones de autonomía marítima de Exail, señaló que DriX fue diseñado como una plataforma abierta a nuevas cargas útiles. En esta prueba, tanto el buque como los sensores se gestionaron desde el centro remoto de La Ciotat, en la costa mediterránea francesa.

Un barco pensado para largas misiones

El DriX O-16 mide 15,7 metros y pesa 10,5 toneladas métricas. Exail anuncia hasta 30 días de operación y unas 3.500 millas náuticas de alcance, además de espacio y energía para cambiar sensores según la misión.

Ya existe una prueba relevante de su capacidad de navegación. En septiembre de 2025, un DriX O-16 completó un trayecto autónomo supervisado de 2.000 kilómetros entre La Ciotat y Troia, en Portugal, en seis días y sin escalas, pasando por las Baleares y el Estrecho de Gibraltar.

Durante ese recorrido también cartografió el fondo marino con una ecosonda multihaz, un sonar que mide muchas franjas de profundidad a la vez. Ese antecedente no demuestra que el nuevo dron volara 24 horas durante la prueba reciente, pero sí que el barco puede sostener misiones largas bajo supervisión remota.

Para qué puede servir

Exail y Elistair señalan usos en vigilancia costera, protección de puertos e infraestructuras críticas, lucha contra el tráfico ilícito y búsqueda y rescate. El mismo barco también se ofrece para cartografiar el lecho marino, estudiar poblaciones de peces y apoyar la instalación de cables submarinos.

El atractivo está en mantener a las personas en tierra mientras el barco alimenta al dron y ambos aportan cámaras y datos. Al final del día, lo que intenta hacer esta combinación es convertir un barco relativamente pequeño en una torre de observación móvil sin añadir un helicóptero ni una tripulación a bordo.

Quedan preguntas abiertas. Los comunicados revisados no detallan la duración exacta del vuelo realizado en estas pruebas, el estado del mar ni datos independientes sobre su rendimiento continuo, por lo que las 24 horas deben entenderse como la capacidad declarada del sistema y no como una marca confirmada en este ensayo.

La nota de prensa oficial se ha publicado en Exail.

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