Los incendios extremos de 2025 marcaron un punto de inflexión en la evolución del riesgo forestal en el sur de Europa. Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de León concluye que la interacción entre la sequía prolongada, los fuertes vientos y la elevada carga de vegetación seca generó unas condiciones excepcionales que favorecieron la propagación de grandes incendios.
La investigación analiza 66 grandes incendios forestales ocurridos durante el verano de 2025 en España y Portugal y alerta de que estos fenómenos extremos podrían repetirse con mayor frecuencia si no se adaptan las estrategias de prevención, gestión forestal y planificación del territorio.
Los incendios extremos de 2025 marcaron un punto de inflexión para los bosques del noroeste ibérico
Una investigación de la Universidad de León identifica la combinación de sequía, viento, baja humedad y combustible vegetal acumulado como el escenario que desencadenó la campaña de incendios más devastadora registrada hasta ahora en el noroeste de España y Portugal.
Un devastador balance forestal sacudió el noroeste peninsular durante 2025, dejando un rastro de cenizas histórico que superó las 524.000 hectáreas destruidas. Zamora y León sufrieron la peor parte de esta catástrofe ambiental sin precedentes.
La virulencia de los fuegos evidenció un comportamiento anómalo. Apenas once episodios de extrema intensidad, caracterizados por su avance veloz e impredecible, concentraron tres cuartas partes de todo el terreno calcinado en la región.
Los incendios extremos de 2025 marcaron un punto de inflexión por un «cóctel perfecto» de factores ambientales
Los investigadores del Grupo de Ecología Aplicada y Teledetección (GEAT) explican que la coincidencia de sequía acumulada, humedad extremadamente baja, episodios de viento intenso y una gran cantidad de combustible vegetal creó un escenario excepcionalmente favorable para el desarrollo de incendios de enorme intensidad.
Este conjunto de factores no actuó de forma aislada. La interacción entre todos ellos permitió que numerosos incendios alcanzaran una velocidad de propagación y una intensidad muy superiores a las registradas en campañas anteriores, dificultando enormemente las labores de extinción.
El estudio considera que esta combinación representa un cambio significativo en el comportamiento del fuego en el noroeste peninsular y constituye una referencia para comprender cómo evolucionan los incendios bajo escenarios de cambio climático.
Más de 524.000 hectáreas ardieron en una campaña sin precedentes
La investigación documenta que durante el verano de 2025 ardieron más de 524.000 hectáreas en el noroeste de la Península Ibérica, convirtiendo aquella campaña en una de las más graves registradas hasta la fecha.
Entre los incendios más devastadores destacan el de Molezuelas de la Carballeda (Zamora), con alrededor de 37.000 hectáreas, y los grandes fuegos registrados en la provincia de León, donde las llamas arrasaron cerca de 90.000 hectáreas.
Los científicos identifican patrones inéditos tanto por la extensión como por la intensidad y la coincidencia temporal de numerosos incendios de grandes dimensiones concentrados en una misma región.
Solo unos pocos incendios provocaron la mayor parte de los daños
Uno de los resultados más llamativos del trabajo es que aproximadamente una cuarta parte de los grandes incendios concentró el 75 % de toda la superficie quemada durante la campaña.
En total, once Eventos Extremos de Fuego fueron responsables de la mayor parte del territorio afectado, confirmando que estos episodios tienen una capacidad de destrucción desproporcionada respecto al número total de incendios.
Los investigadores explican que estos fuegos extremos se caracterizan por superar la capacidad de respuesta de los dispositivos de extinción debido a su elevada intensidad, velocidad de propagación y comportamiento impredecible.
Los espacios protegidos también sufrieron graves impactos ambientales
El estudio revela que más del 65 % de la superficie quemada experimentó impactos ecológicos altos o muy altos, afectando al funcionamiento de numerosos ecosistemas forestales.
Además, cerca del 40 % del territorio incendiado en España se localizaba dentro de espacios protegidos, incluidos parques naturales y reservas de la biosfera, lo que incrementa el riesgo para especies y hábitats de alto valor ecológico.
La elevada acumulación de combustible vegetal y la complejidad del relieve favorecieron incendios especialmente severos, capaces de alterar de forma significativa la regeneración natural de los ecosistemas.
La prevención y la gestión forestal serán decisivas en los próximos años
Los autores consideran imprescindible avanzar hacia una gestión adaptativa del territorio que incorpore el conocimiento científico sobre la ecología del fuego y reduzca la acumulación de combustible en los montes.
También defienden reforzar las actuaciones preventivas durante todo el año, ya que la mayoría de los incendios forestales continúan teniendo un origen humano y, por tanto, pueden evitarse mediante una adecuada gestión y una mayor concienciación social.
La investigación concluye que el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos obliga a replantear las políticas forestales para reducir el riesgo de que campañas similares vuelvan a repetirse.
El impacto ecológico afectó gravemente a la biodiversidad, ya que un 40 % del suelo arrasado pertenecía a las reservas protegidas. La densa vegetación y la compleja orografía aceleraron unos incendios de severidad alarmante.
Los expertos urgen a transformar la estrategia forestal mediante una prevención continua durante todo el año. Reducir la acumulación de combustible en los montes resulta vital para frenar las futuras crisis vinculadas al cambio climático.
Conclusiones
Los incendios extremos de 2025 marcaron un punto de inflexión porque demostraron que la combinación de condiciones meteorológicas extremas y una elevada acumulación de combustible vegetal puede desencadenar episodios de una magnitud desconocida hasta ahora en el noroeste de la Península Ibérica.
El estudio de la Universidad de León aporta nuevas evidencias sobre la necesidad de anticiparse a estos escenarios mediante una mejor gestión de los montes, políticas de prevención continuadas y una planificación territorial capaz de reducir la vulnerabilidad de los ecosistemas frente a los grandes incendios forestales.
Los incendios extremos de 2025 marcaron un punto de inflexión: te lo contamos todo en 15 segundos
¿Por qué los incendios extremos de 2025 fueron tan destructivos?
Los investigadores concluyen que coincidieron varios factores críticos: sequía prolongada, baja humedad, vientos intensos y una elevada acumulación de combustible vegetal, creando unas condiciones excepcionales para la propagación del fuego.
¿Cuántas hectáreas se quemaron durante la campaña de incendios de 2025?
El estudio calcula que los incendios forestales arrasaron más de 524.000 hectáreas en el noroeste de España y Portugal.
¿Qué son los Eventos Extremos de Fuego?
Son incendios de gran intensidad y rápida propagación que superan la capacidad de respuesta de los servicios de extinción y concentran gran parte de la superficie afectada.
¿Qué propone la Universidad de León para reducir el riesgo de grandes incendios?
Los investigadores plantean reforzar la gestión forestal preventiva, reducir la acumulación de combustible vegetal, aplicar estrategias de adaptación al cambio climático y mejorar la planificación del territorio.











