Las intensas lluvias del reciente tren de borrascas han propiciado una notable recuperación hídrica en Andalucía. Tras años marcados por la sequía y restricciones de agua.
La recuperación hídrica en Andalucía se refleja en embalses casi llenos en Málaga. Además de la reactivación de humedales como Doñana y una recarga progresiva de acuíferos subterráneos.
La recuperación hídrica en Andalucía mejora embalses, humedales y acuíferos
Las precipitaciones elevan las reservas embalsadas, reactivan marismas y favorecen la recarga de acuíferos. Aunque los expertos advierten de que la sequía estructural persiste.
Las fuertes lluvias han mejorado las condiciones en torno al Parque Nacional de Doñana. SEO BirdLife informó que este año hidrológico han caído casi 600 litros por metro cuadrado, restaurando humedales y lagunas temporales.
Los expertos afirman que el ecosistema reacciona rápidamente cuando el agua regresa. Las inundaciones estables aumentan el alimento y el refugio. Lo que multiplica el éxito reproductivo de patos y limícolas tras varios años difíciles.
Málaga alcanza casi el 92 % de agua embalsada
Las intensas lluvias del reciente tren de borrascas han mejorado de forma significativa la situación hídrica en Andalucía. Una comunidad que hace apenas año y medio sufría una grave sequía. Y dejan una recuperación visible de humedales, un aumento de las reservas embalsadas y una recarga progresiva de acuíferos.
Uno de los ejemplos más palpables es la provincia de Málaga, que hasta hace poco se mantenía en situación de sequía, incluso con duchas cerradas en las playas durante el verano. Y que ahora cuenta con casi un 92 por ciento de agua embalsada en sus pantanos.
Doñana revive con 600 litros por metro cuadrado acumulados
Ocurre lo mismo en el entorno de Doñana. El responsable de SEO BirdLife en este espacio, Carlos Dávila, ha explicado que las precipitaciones acumuladas, cercanas a los 600 litros por metro cuadrado en lo que va de año hidrológico, sitúan el enclave en parámetros propios de un ciclo húmedo. Algo que no se producía “desde hace tiempo”. Y que ha permitido la recuperación de marismas y lagunas temporales fundamentales para la reproducción de aves acuáticas.
Dávila ha destacado que la respuesta del ecosistema es rápida cuando regresa el agua. Y que el agua “siempre encuentra el camino y vuelve a ocupar el lugar que debería ocupar”. Una circunstancia que, a su juicio, abre la puerta a una primavera “espectacular” para las aves acuáticas por la mejora de las condiciones de cría.
Este experto ha subrayado que la presencia de lámina de agua estable incrementa la disponibilidad de alimento y refugio. Y eleva las probabilidades de éxito reproductor, aunque advierte de que los acuíferos “no se recuperan de ayer para hoy” y que la consolidación de esta mejoría dependerá también de la reducción de extracciones y de una gestión sostenida.
Recarga de acuíferos: los “embalses invisibles”
Dávila ha apuntado que la marisma encharcada facilita la cría de anátidas, limícolas y otras aves acuáticas que dependen de estos hábitats estacionales, y que el incremento de recursos tróficos asociado a la inundación mejora las perspectivas tras varios años “adversos”.
El temporal, ha añadido, también ha tenido efectos negativos puntuales, como la mortandad de algunas aves marinas pelágicas en el litoral por los fuertes vientos y episodios de erosión en riberas alteradas, impactos que “se agravan” cuando el territorio ya presenta transformaciones previas.
El responsable de SEO BirdLife en Doñana ha insistido en que “el cambio climático ha venido para quedarse” y en que no se puede actuar como si “ni la sequía ni la lluvia fueran como siempre”, en alusión a la creciente frecuencia de fenómenos extremos y a la necesidad de adaptar la planificación territorial y productiva a un escenario más variable.
Impactos positivos y riesgos asociados a lluvias intensas
Más allá de la recuperación visible en superficie, el efecto de las lluvias se traslada al subsuelo mediante la infiltración y la conexión entre ríos y acuíferos, un proceso que refuerza las reservas estratégicas de agua.
El gerente de Cetaqua Andalucía, Enrique Gutiérrez, ha explicado que estos sistemas funcionan como “embalses invisibles” y que parte del caudal circulante se incorpora a las capas subterráneas, en algunos casos con una respuesta rápida cuando existe conexión directa con los cursos fluviales y, en otros, de forma más lenta en acuíferos profundos.
Gutiérrez ha destacado que esta recarga aporta resiliencia al sistema hídrico y permitirá gestionar con mayor margen los próximos meses, tanto para abastecimiento urbano como para usos agrícolas e industriales, al reforzar una reserva que se mantiene más allá del episodio puntual de precipitaciones.
Además del volumen almacenado, ha indicado que la renovación con agua de lluvia puede contribuir a mejorar la calidad en determinados acuíferos al diluir concentraciones acumuladas. Pero reconoce que las lluvias intensas pueden generar a corto plazo problemas de turbidez en ríos y estaciones de tratamiento por arrastres y sedimentos.
Recuperación hídrica en Andalucía: cambio climático y gestión del agua a largo plazo
Este episodio de lluvias, señalan los expertos, puede interpretarse como un cambio de tendencia respecto a los años más secos, pero no como un regreso a la estabilidad climática del pasado, ya que los modelos científicos apuntan a una mayor frecuencia de fenómenos extremos, con alternancia de sequías intensas y lluvias concentradas en poco tiempo.
“El cambio climático ha venido para quedarse”, advierte Dávila. Quien ha llamado a evitar comportamientos como si “lloviera como siempre”. Y ha reclamado una transición hacia modelos productivos menos dependientes del consumo intensivo de agua y más alineados con la conservación de los ecosistemas.
Gutiérrez ha recalcado que la sequía se gestiona “cuando llueve” y ha alertado del riesgo de caer en la tentación de aumentar la demanda o ampliar superficies de regadío al calor de embalses llenos cuando Andalucía arrastra “una escasez estructural de recursos hídricos”.
Sin embargo, los acuíferos se recuperan lentamente y requieren una menor extracción de agua y una gestión constante. Las tormentas también causaron muertes aisladas de aves marinas y erosión en zonas costeras y fluviales ya alteradas.
Cetaqua Andalucía explicó que las lluvias recargan las reservas subterráneas, reforzando la seguridad hídrica. Pero los especialistas advierten que el cambio climático trae consigo más fenómenos extremos. Y enfatizan que se requiere una planificación cuidadosa, minuciosa y a largo plazo. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE.





















