Colchones para refugiados hechos a partir de chalecos salvavidas

Pero ahora, en un esfuerzo por salvar el uso práctico del creciente engendro, una pequeña proporción de los chalecos salvavidas desechados están siendo reutilizados como colchones aislantes para los refugiados, que actualmente se enfrentan a un invierno que se mete hasta los huesos en tierra.

Las grandes pilas de chalecos salvavidas que se amontonan en las idílicas playas de la isla griega de Lesbos son testigo del a menudo desgarrador viaje realizado por miles de refugiados e inmigrantes que cruzan hacia Europa.

Pero ahora, en un esfuerzo por salvar el uso práctico del creciente engendro, una pequeña proporción de los chalecos salvavidas desechados están siendo reutilizados como colchones aislantes para los refugiados, que actualmente se enfrentan a un invierno que se mete hasta los huesos en tierra.

«Estábamos viendo este enorme problema en la isla con todo el caos, al mismo tiempo viendo que todos los refugiados dormían sobre el suelo», cuenta Mads Damgaard Peterson, un voluntario de Dinamarca que dedica su tiempo a ayudar a los refugiados que llegan a la isla después de cruzar por mar desde Turquía.

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Peterson y su compatriota Anezka Sokol, también voluntaria, han encontrado la solución: reutilizar la gomaespuma de dentro de los chalecos salvavidas para crear colchones de emergencia aislantes para dormir.

«Nos sentábamos en ellos porque la tierra estaba fría y pensamos, ‘hagamos un colchón’. Ya teníamos los cables para atarlo y en cinco minutos teníamos un producto», cuenta Sokol, recogiendo una decena de chalecos salvavidas abandonados en la playa.

«Es un material hermético, por eso se puede usar en un chaleco salvavidas. Aisla bastante bien porque está lleno de aire», resalta.

El año pasado, más de un millón de refugiados e inmigrantes llegaron a Europa por mar, mientras que unos 3.735 desaparecieron, presuntamente ahogados, en el mar. Casi la mitad de todas las llegadas se produjeron en las playas de Lesbos.

APILADOS EN EL VERTEDERO

La mayoría de los cientos de miles de chalecos salvavidas abandonados por ellos terminaron apilados en el vertedero municipal en Molevos, hasta que los voluntarios daneses, preocupados por el medio ambiente, tuvieron su gran idea.

Hicieron su primer prototipo atando tres chalecos salvavidas juntos en fila. Hicieron 20 y los distribuyeron en el centro de registro para refugiados en Moria, donde los refugiados a menudo tienen que esperar durante varios días.

«La gente permanece en tiendas de campaña y no tiene nada sobre lo que tumbarse. Hacía menos 6 grados centígrados el día después de Año Nuevo y uno simplemente no quiere estar en el suelo», comenta Sokol.

ESCEPTICISMO INICIAL

Los refugiados se mostraron inicialmente escépticos porque los chalecos salvavidas son un vívido recuerdo de su tortuosa travesía por mar, en la que una media de diez personas murieron cada día en 2015.

La reutilización de tales colchones también era una preocupación higiénica. El equipo está ahora preparando un prototipo de diseño entretejido que puede ser colocado debajo de la lona inferior de las tiendas de campaña, creando una superficie cómoda, aislante y resistente al fuego en la que dormir que también puede limpiarse.

«Yo un gran ecologista y me parte el corazón ver tantos recursos malgastados», afirma Sokol.

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