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miércoles, febrero 1, 2023

Hallan un reptil de 260 millones de años en la sierra de Tramuntana

El maxilar encontrado en Mallorca representa la primera evidencia directa de estos animales en el sur de Europa

Lieselotte Hannen, una turista alemana que vive en Mallorca desde que se jubiló, encontró una extraña piedra en 2002 mientras daba su paseo habitual por Cala Gata, una playa de Port d’es Canonge en Mallorca. Al observarla en detalle, descubrió varias hileras de dientes en la superficie y se la llevó a casa.

En 2007, la familia Hannen entregó el espécimen al Instituto Steinmann de Geología, Mineralogía y Paleontología en Bonn (Alemania). Martin Sander, un paleontólogo de vertebrados de la Universidad de Bonn, lo identificó como un resto de un captorhínido y contactó con varios especialistas en este grupo para su posterior estudio, entre los que se encontraban Àngel Galobart y Josep Fortuny, investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y Torsten Liebrecht y Johannes Müller, del Museo de Historia Natural de Berlín.

El maxilar encontrado en Mallorca representa la primera evidencia directa de estos animales en el sur de Europa

El hallazgo ha sido publicado esta semana en el Journal of Vertebrate Paleontology. Los investigadores han certificado que se trata del fragmento de un cráneo de un captorhínido de hace unos 260 millones de años. Los captorhínidos son un grupo de reptiles arcaicos que vivieron desde hace unos 300 millones de años hasta finales del Pérmico, hace unos 250 millones de años. Es un grupo bien representado en Norteamérica, África y Asia. En Europa se los conoce principalmente por los restos encontrados en Rusia, mientras que en el resto del continente su presencia es escasa.

El primer espécimen al sur de Europa

El maxilar encontrado en Mallorca representa la primera evidencia directa de estos animales en el sur de Europa y corresponde a una especie del grupo de los moradisaurinos, una familia de capthorhínidos de talla grande. Se caracterizan por la presencia de varias hileras de dientes en la mandíbula y el maxilar en la zona de la mejilla. Se cree que la función de estas baterías de dientes era la de triturar alimentos duros.

Eran principalmente herbívoros, aunque también se podían alimentar de insectos. Su cráneo podía medir hasta medio metro de longitud y su cuerpo alcanzar los dos metros. El nombre del grupo procede del género Moradisaurus, que se identificó por primera vez en la región de la Formación de Moradi, en Níger. A nivel mundial se conocían fósiles de moradisaurinos en Níger, Marruecos, Norteamérica, India, Alemania y China. Y ahora también en Mallorca.

El espécimen de Mallorca vivió justo antes de la gran extinción de finales del Pérmico que acabó con el 90% de formas de vida del medio marino y tuvo un efecto devastador en lo que respecta a las faunas de vertebrados terrestres. Aunque popularmente es mucho más conocida la extinción de finales del Mesozoico que acabó con la era de los dinosaurios, la de finales del Pérmico fue mucho más mortífera y a menudo es conocida como «la madre de las extinciones masivas».

Captura

Reconstrucción del reptil. / Smokeybjb

Ni los moradisaurinos, ni ningún otro captorhínido bastante abundantes durante el Pérmico, sobrevivieron a la extinción en masa. En esa época, Mallorca no era una isla; todas las islas Baleares estaban emergidas y en contacto con la península ibérica actual que no era una península, sino que estaba rodeada por Europa, África y Norteamérica formando parte de una enorme masa de tierra conocida como Pangea. El clima era cálido y con unos ciclos de tipo monzónico.

El fósil está actualmente en Berlín, pero en las próximas semanas se trasladará al Museo de Ciencias Naturales de Sóller donde quedará en depósito definitivo ahora que finalice su estudio.

Referencia bibliográfica:

Liebrecht, T., J. Fortuny, À. Galobart, J. Müller, and P. Martin Sander. 2016. «A large, multiple-tooth-rowed captorhinid reptile (Amniota: Eureptilia) from the Upper Permian of Mallorca (Balearic Islands, western Mediterranean)». Journal of Vertebrate Paleontology. DOI:10.1080/02724634.2017.1251936.

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