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viernes, febrero 3, 2023

Reconstruyen el aspecto de uno de los primeros vertebrados de hace más de 350 millones de años

Los paleontólogos Humberto Ferrón, Carlos Martínez y Héctor Botella, de la Facultad de Ciencias Biológicas y del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBiBE), han publicado la investigación en la revista PeerJ. La reconstrucción de este vertebrado ha contado con la participación del paleoilustrador Hugo Salais, según ha indicado la institución académica en un comunicado.

El equipo de investigación Ever (del inglés ‘Early Vertebrate Evolution Research-lab’) de la Universitat de València (UV) ha analizado los fósiles de uno de los primeros vertebrados de la Tierra, un pez extinto perteneciente al grupo de los placodermos (Dunkleosteus terrelli), y ha podido reconstruir la forma del cuerpo de este animal que habitó el planeta hace más de 350 millones de años.

Los paleontólogos Humberto Ferrón, Carlos Martínez y Héctor Botella, de la Facultad de Ciencias Biológicas y del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBiBE), han publicado la investigación en la revista PeerJ. La reconstrucción de este vertebrado ha contado con la participación del paleoilustrador Hugo Salais, según ha indicado la institución académica en un comunicado.

El trabajo de este equipo de expertos se ha centrado en establecer la relación entre la morfología corporal de tiburones actuales y su locomoción para poder realizar comparaciones y entender la forma corporal de especies de peces extintos.

El hallazgo fundamental del trabajo ha sido que, dentro del grupo de tiburones que nadan de forma continua y activa, las especies más grandes necesitan colas o aletas caudales proporcionalmente más amplias.

El investigador del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Biológicas Humberto Ferrón ha explicado que este fenómeno se debe a la necesidad de compensar una pérdida de flotabilidad que se da en los individuos más grandes, dado que la frecuencia con la que baten sus colas decrece con el tamaño.

Este hecho explica que las especies más grandes de tiburones, como el conocido tiburón blanco (Carcharodon carcharias), tengan colas muy amplias en forma de media luna. El paleontólogo ha destacado que este fenómeno ha sido documentado con anterioridad en otros grupos no emparentados con los tiburones, como los delfines o los atunes, o incluso en grupos ya extintos de reptiles marinos como los ictiosauros.

UNA ALETA CAUDAL MÁS AMPLIA

La investigación concluye que Dunkleosteus terrelli debía presentar una aleta caudal mucho más amplia de lo que se había especulado hasta el momento, más consistente con los principios físicos que gobiernan la locomoción de animales acuáticos.

«Esta idea está de acuerdo con el reciente descubrimiento de una estructura de los tiburones denominada ceratotrichia en fósiles de placodermos, que constituye el tejido responsable de ampliar y dar forma a las aletas más allá de los propios elementos del esqueleto», ha ilustrado.

Humberto Ferrón ha señalado que los placodermos fueron los primeros vertebrados en adquirir mandíbula y habitaron los mares y ríos de todo el mundo durante los periodos Silúrico y Devónico (hace entre 440 y 360 millones de años).

Fueron peces con una coraza de hueso que cubría la parte más anterior del cuerpo (cabeza y tórax), mientras que el resto del tronco y la cola estaban generalmente cubiertos con pequeñas escamas y su esqueleto era de naturaleza cartilaginosa.

«EL MAYOR PLACODERMO CARNÍVORO DESCRITO»

Como consecuencia, en muchos casos, los únicos restos de placodermos que han quedado preservados en el registro fósil son las placas óseas de la cabeza, hecho por el cual la forma del cuerpo es desconocida en la mayoría de las especies descubiertas hasta ahora.

Dunkleosteus terrelli, «el placodermo carnívoro de mayor tamaño descrito hasta el momento», no es una excepción. La mayoría de las reconstrucciones clásicas de esta especie han sido puramente especulativas. No obstante, unas pocas se han basado en el aspecto de placodermos más pequeños donde sí se conocen algunos restos de la cola y otras partes corporales.

ep

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