Inventario digital de la colección de fósiles de la Sala de las Tortugas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Salamanca

Por eso, desde hace un mes la Sala de las Tortugas ha iniciado un arduo trabajo que consiste en crear un inventario digital. En primer lugar, este archivo recogerá los datos de las piezas ya catalogadas, unas 11.000, a las que se sumará nueva información, como la fotografía de cada ejemplar. A este número hay que sumar varios miles de fósiles más que nunca han sido catalogados, una cifra que podría rondar los 8.000.

La Facultad de Ciencias de la Universidad de Salamanca alberga una importantísima colección de fósiles que incluye tortugas, cocodrilos y perisodáctilos de hace miles de años. La conocida como Sala de las Tortugas cuenta con un valioso material para la divulgación científica a través de los programas de visitas de escolares, como el que han iniciado hoy alumnos del Colegio Rufino Blanco, los primeros en conocer la colección en este curso. Sin embargo, también es una importante fuente de conocimiento para investigadores y expertos, pero hasta ahora muchas de sus piezas estaban sin catalogar.

Por eso, desde hace un mes la Sala de las Tortugas ha iniciado un arduo trabajo que consiste en crear un inventario digital. En primer lugar, este archivo recogerá los datos de las piezas ya catalogadas, unas 11.000, a las que se sumará nueva información, como la fotografía de cada ejemplar. A este número hay que sumar varios miles de fósiles más que nunca han sido catalogados, una cifra que podría rondar los 8.000.

“Queremos darle un impulso a la Sala de las Tortugas, para que tenga una entidad propia y sea más accesible para todo el mundo”, afirma en declaraciones a DiCYT Santiago Martín, paleontólogo que se está encargando de realizar el nuevo catálogo y que calcula que este trabajo le llevará al menos un año.

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En su opinión, contar con un inventario digital será fundamental para la proyección científica de esta extraordinaria colección de fósiles, sobre todo para facilitar el acceso de investigadores nacionales e internacionales. “Si un investigador necesita estudiar un fósil concreto, a día de hoy costaría localizar la pieza, ni siquiera se sabe dónde está o cómo es porque no hay fotografías”, señala.

Las piezas de la colección abarcan desde el Jurásico al Cuaternario y entre ellas destacan las tortugas encontradas en las provincias de Zamora y Salamanca. Alrededor de 1965 comenzó esta colección, cuyo impulsor siempre fue el profesor Emiliano Jiménez. Desde los años 80 se muestran al público unas 2.000 piezas, entre las que se encuentran auténticas curiosidades geológicas, como las heridas producidas por cocodrilos a las tortugas de hace 40 millones de años o los dientes y huesos del ‘Iberosuchus’, gran amenaza en las selvas de aquel tiempo.

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