En la fiesta del Día de la Tierra de Coppell, una ciudad de las afueras de Dallas, un alumno de octavo curso repartió cajas nido gratis. Aquel chico, Aamir Tinwala, ha construido desde entonces más de 750 cajas nido en ocho condados de Texas, según contó él mismo en un artículo publicado por Audubon Texas el 18 de noviembre de 2025.
Fundó el proyecto con 12 años y lo llamó Backyard Bird Project. Hoy tiene grupos en 24 estados y tres países, y en los últimos seis años ha organizado cerca de 64 actividades presenciales y en línea que han llegado a miles de personas, según la organización de voluntariado Points of Light, que le concedió su premio Daily Point of Light en marzo de 2026.
Una caja nido es una caja de madera con un orificio de entrada que imita el hueco de un árbol, donde algunas aves construyen el nido y crían a sus pollos. Las de Tinwala están pensadas para más de 16 especies nativas de Texas, entre ellas el carbonero de Carolina, el chochín de Carolina, el azulejo oriental y el avión purpúreo.
Una cacatúa llamada Coco
Tinwala tenía como mascota una ninfa, una pequeña cacatúa australiana, y su pérdida cambió la manera en que miraba a las aves, según su propio relato.
«Lo que de verdad despertó mi pasión por la conservación de las aves fue la pérdida de mi querida cacatúa, Coco», escribe en Audubon Texas. «Aquel momento me hizo darme cuenta de lo mucho que importan las aves, no solo como compañía, sino como parte vital de nuestro ecosistema».
En 2021, cuando aún estaba en secundaria, contó a la periodista Mary Ellen Hannibal, en la revista Nautilus, que todo empezó cuando su familia tuvo un pájaro como mascota durante la cuarentena: «Empecé a investigar cómo les va a las aves y descubrí que la deforestación está reduciendo sus poblaciones en Texas. Están perdiendo sus casas físicas, los lugares donde crían a sus pollos».
Serrín, una sierra prestada y entregas casa por casa
«Al principio éramos solo yo, unas cuantas herramientas y mucho serrín», escribe Tinwala. Su padre y él iban a una tienda de bricolaje a por clavos y madera sin tratar y no tóxica, y el padre consiguió que le prestaran una sierra circular en el trabajo.
Cada tarde cortaba él mismo la madera y, según cuenta, terminaba el día «cubierto de serrín, pero orgulloso» de lo que había avanzado. Su madre publicó la iniciativa en Nextdoor, una red social de vecinos, y los fines de semana los dos repartían las cajas casa por casa entre las familias que se apuntaban.
En aquella entrevista de 2021 ya hablaba del diseño. «Hay que hacer una caja que disuada a los depredadores», dijo a Nautilus, porque los arrendajos azules ocupan nidos ajenos y las ardillas también usan las cajas, así que el orificio debía tener un tamaño que solo dejara pasar a un pájaro muy pequeño.
Talleres con niños, padres y jubilados
Ya en el instituto, el proyecto pasó de las entregas a los talleres en Coppell, Irving y otras localidades de los alrededores de Dallas. Reunían a niños, padres y jubilados, y Tinwala empezaba explicando por qué importa la conservación de las aves y cómo se relaciona con el cambio climático y la biodiversidad.
Ahora encarga la madera ya cortada a medida y a sus actos llegan unas 60 personas de todas las edades. «Les enseño lo que hacen las aves por el medio ambiente y la importancia de una caja nido», explicó a Points of Light, antes de pasar dos horas ayudándoles a montar la suya.
Cada taller se adapta a las especies del lugar, con cajas pequeñas para carboneros y chochines en Texas y otras más grandes para rapaces en otras regiones. «Esta capacidad de adaptación, de ir a las comunidades allí donde están, ha sido clave para nuestro éxito», escribe.
Grupos en 24 estados y tres países
«Nuestros grupos están descentralizados», explicó a Points of Light. «Hablo con las personas que quieren poner uno en marcha, les doy la información y luego ellas abren su propio camino». Él se ocupa de las alianzas y de planificar las siguientes iniciativas.
Fuera de Estados Unidos, el proyecto ha apoyado con talleres en línea los esfuerzos para recuperar el gorrión en la India, donde antes era común y ahora está en declive. A Points of Light le contó que ha empezado a instalar cajas inteligentes en varios estados para medir cómo influyen la humedad y la temperatura en la reproducción de las aves y qué maderas funcionan mejor.
El cernícalo americano, ave oficial de Coppell
El Ayuntamiento de Coppell le atribuye un cambio en la propia ciudad. «Gracias al joven voluntario local Aamir Tinwala y a su pasión por las aves, la ciudad de Coppell tiene ahora un ave oficial: el cernícalo americano», celebra en su web, donde también destaca la guía de aves que el joven elaboró para el parque natural de Coppell.
Es un ejemplo del peso que tienen las decisiones locales en la conservación de las aves. La misma página pide apagar las luces exteriores y cerrar las persianas por la noche durante la migración otoñal (de agosto a noviembre, la que está en curso) y la primaveral (de marzo a junio), para evitar que las aves se desorienten y choquen.
Casi el 30 % de las aves de EE. UU. y Canadá ha desaparecido desde 1970
El problema de fondo es mucho mayor que un jardín. Un estudio publicado en Science el 19 de septiembre de 2019 calculó que Estados Unidos y Canadá tienen 2900 millones de aves reproductoras menos que en 1970, un descenso del 29 %, tras analizar 529 especies, según la Universidad Cornell.
«Nos quedamos atónitos con este resultado, la pérdida de miles de millones de aves», dijo el autor principal, Ken Rosenberg, científico de conservación aplicada del Laboratorio de Ornitología de Cornell. Según los autores, la pérdida de hábitat es probablemente el factor principal de este descenso.
«Queremos que las aves comunes sigan siendo comunes, y ni siquiera estamos consiguiendo eso», afirmó el coautor Peter Marra, entonces director del Centro de Aves Migratorias del Smithsonian. En España también preocupa el declive de muchas especies de aves.
Una buena caja nido no lleva percha
Para quien quiera colgar una, el programa NestWatch del Laboratorio de Ornitología de Cornell recomienda madera sin tratar ni pintar, preferiblemente de cedro, pino o ciprés, con agujeros de ventilación en los laterales y de drenaje en el suelo.
«Una percha es innecesaria para las aves y puede ayudar a los depredadores a acceder a la caja», advierte NestWatch, que aconseja un lateral con bisagra para limpiarla y revisarla y montarla en un poste con protector contra depredadores, lejos de zonas donde se usan pesticidas.
Lo que el número de cajas no mide
Las cifras del proyecto proceden del propio Tinwala y de las organizaciones que han contado su historia. Las 750 cajas miden un esfuerzo, pero por sí solas no dicen cuántas se han ocupado, cuántos pollos han salido adelante ni si las poblaciones locales han aumentado.
Sus cajas inteligentes apuntan en esa dirección, igual que otras herramientas de seguimiento de fauna con drones y cámaras trampa, aunque en las fuentes consultadas no aparecen todavía datos publicados sobre la ocupación de las cajas.
Su consejo para las familias es empezar por algo pequeño. «Lo más sencillo es hacer una caja nido con tu familia», dijo a Points of Light. «Lleva dos horas y es especialmente divertido con niños y con padres mayores». Y añadió: «No importa la edad que tengas cuando empiezas algo».
La entrevista en la que Tinwala detalla el alcance actual del proyecto se publicó el 20 de marzo de 2026 en Points of Light.
Imagen: USFWS (dominio público)













