La cría de atún rojo del Atlántico se dispara. La recuperación del atún rojo en el océano Atlántico suele citarse como un ejemplo de éxito cuando se habla de la gestión marina del presente siglo, pero detrás de estos titulares rimbombantes hay una realidad bastante incómoda. La propia abundancia de la especie ha hecho que el negocio multimillonario que hay detrás de su cría también se dispare. Y este no tiene nada que ver con la acuicultura tradicional.
En estas granjas no se crían atunes desde el huevo, ya que esto sería poco lucrativo. Lo que se hace es que las embarcaciones atrapan a miles de ejemplares salvajes y los encierran en jaulas flotantes en las que se dedican a alimentarlos para que ‘engorden’ y alcancen el peso que exige el mercado.
La rápida expansión de la cría de atún rojo del Atlántico amenaza con poner en peligro la población de uno de los gigantes del océano, al tiempo que provoca sufrimiento animal y pérdida de biodiversidad, además de debilitar la seguridad alimentaria mundial, según revela un nuevo informe publicado hoy (25 de agosto) por Compassion in World Farming (CIWF).
Los atunes rojos del Atlántico son capturados vivos en un momento crucial de su temporada reproductiva y trasladados mediante grandes redes a instalaciones donde permanecen confinados mientras son alimentados para aumentar su peso. Esto ejerce una presión particular sobre las poblaciones salvajes. Además, como necesitan nadar continuamente para poder respirar y, en libertad, recorren grandes distancias, el confinamiento les provoca un sufrimiento excepcional.
La cría de atún rojo del Atlántico se dispara: un peaje ecológico que va más allá del propio atún
La cría de atún rojo del Atlántico se dispara. La investigación de la ONG revela un auténtico «boom» del sector: el número de instalaciones autorizadas para la cría de atún rojo del Atlántico ha pasado de 13 en 2006 a 123 en 2026. Además, desde 2003, el número de atunes criados en estas instalaciones se ha multiplicado por 19, pasando de un máximo de 55.000 ejemplares a hasta un millón al año en 2024.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) dio la voz de alarma por primera vez sobre la situación de esta especie en 2011, cuando la clasificó en peligro. Aunque las poblaciones se están recuperando, CIWF advierte de que podrían estar reapareciendo las condiciones que llevaron a la especie a encontrarse en peligro. La situación resulta especialmente preocupante en el Mediterráneo, donde la UICN no ha evaluado las poblaciones regionales desde hace 17 años, por lo que resulta urgente actualizar su evaluación.
El informe también revela que un solo atún de piscifactoría que produce apenas 200 kg de carne puede llegar a consumir hasta 3.000 kg de pescado salvaje, el equivalente a hasta 33.000 sardinas o 166.000 anchoas. Más allá de las dudas que plantea la sostenibilidad de alimentar en cautividad a especies carnívoras, este sistema amenaza la vida marina y a comunidades costeras vulnerables del África subsahariana y el norte de África, que dependen de estos pequeños peces tanto para su alimentación como para su sustento económico.
La seguridad alimentaria NO mejora con estas técnicas
La cría de atún rojo del Atlántico se dispara. Según el informe, esta industria no mejora la seguridad alimentaria, sino que la debilita. Consume enormes cantidades de pescado apto para el consumo humano para alimentar a atunes que se destinan principalmente a satisfacer la demanda de sushi y sashimi de lujo, sobre todo en Japón. El atún rojo del Atlántico no debe confundirse con el listado y el rabil, especies que se utilizan habitualmente para elaborar conservas.
Además, la ONG ha difundido recientemente nuevas imágenes que muestran lo que describe como unas condiciones de bienestar animal alarmantes en una granja de atún del Mediterráneo. En ellas se observa a los animales confinados en espacios reducidos, nadando constantemente en círculos dentro de las jaulas, con erosiones en la piel, lesiones en las aletas y pérdida de ojos. Estas imágenes refuerzan las sólidas evidencias científicas sobre el grave impacto que la cría tiene en el bienestar de estos animales y ponen de manifiesto que el atún rojo del Atlántico no es una especie adecuada para la cría en cautividad.
La Dra. Elena Lara, asesora sénior de Investigación y Políticas de CIWF y autora del informe, declaró que el atún rojo del Atlántico es un auténtico gigante submarino. En libertad, puede recorrer 260 kilómetros al día, por lo que confinarlo en jaulas marinas es una práctica completamente cruel y antinatural.
Una industria insostenible y destructiva
Esta industria, destructiva e insostenible, captura atunes en el océano para engordarlos con enormes cantidades de pescado salvaje, principalmente para abastecer los mercados de sushi y sashimi de lujo. Durante demasiado tiempo, los gobiernos no han regulado un sector que está provocando daños medioambientales y un grave sufrimiento animal. Deben actuar ahora para poner fin a la cría de atún y comprometerse a mantener al atún en libertad. Ahora que ha pasado tan poco tiempo desde que la especie dejó de estar en peligro de extinción, no podemos permitirnos repetir los errores del pasado’.
La cría de atún rojo del Atlántico se dispara. El informe también revela que la falta de datos fiables sobre las capturas de atún rojo del Atlántico, la producción acuícola y el comercio impide conocer la verdadera dimensión de la expansión del sector. Además, muestra que la cría de atún ha recibido más de 64 millones de euros en subvenciones públicas en las últimas décadas.
Compassion in World Farming reclama una moratoria internacional inmediata a la apertura de nuevas instalaciones de cría de atún rojo del Atlántico y a la ampliación de las ya existentes, una evaluación urgente del estado de conservación de la especie, una mayor transparencia y control del sector y que, antes de conceder nuevos permisos, se evalúe el bienestar de los animales. La organización también pide que las subvenciones se destinen a una acuicultura sostenible basada en especies de bajo nivel trófico.



