Las crías de atún rojo rozan su límite térmico. Investigadores del Instituto Español de Oceanografía confirman que el cambio climático amenaza la supervivencia del atún rojo en el Mediterráneo. Las larvas nacidas en el área balear operan al límite de su capacidad para tolerar el calor.
El estudio fijó el umbral térmico vital de los alevines entre los 17,9 y los 31,7 grados. Actualmente, las aguas baleares dejan un peligroso margen de solo 3,6 grados antes de rozar niveles mortales para las crías de esta emblemática especie.
Las frecuentes olas de calor marinas amenazan con sobrepasar la barrera de seguridad térmica durante la época reproductora. Este escenario compromete gravemente el éxito reproductivo de la especie, cuyos ejemplares resultan sumamente difíciles de estudiar en cautividad.
El atún rojo ejerce un rol fundamental en la cadena trófica del Mediterráneo, ya que es un gran depredador cuyo rol contribuye a sostener el equilibrio ecológico marino. Proteger sus primeras etapas de desarrollo será decisivo para preservar la biodiversidad local y garantizar un futuro para el sector de la pesca.
Las crías de atún rojo rozan su límite térmico y el margen se reduce
Un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha confirmado la vulnerabilidad de las larvas de atún rojo al calentamiento del Mediterráneo, porque el aumento de la temperatura reduce el margen de supervivencia de las crías de esta especie emblemática que nacen en el Mar Balear.
Un equipo multidisciplinar internacional ha publicado un nuevo estudio que revela que las larvas de atún rojo atlántico (Thunnus thynnus) sobreviven dentro de un estrecho rango de temperaturas, lo que las convierte en una de las fases más vulnerables frente al calentamiento del océano, ha informado el IOE en una nota.
Las crías de atún rojo rozan su límite térmico. El trabajo aporta nuevos datos sobre los límites térmicos de las larvas, con valores medios de 31,7 °C como máximo y 17,9 °C como mínimo.
Este abanico indica la sensibilidad de las larvas a altas temperaturas y refuerza que no pueden sobrevivir en aguas más frías, lo que explica por qué el atún rojo no se reproduce en épocas o zonas con temperaturas más bajas.
Hay que conocer el ‘margen real’ para la supervivencia de la especie
Además de definir los límites térmicos, el estudio subraya la importancia de conocer cuánto margen real tienen las larvas antes de alcanzarlos.
En las aguas de las Islas Baleares, la principal zona de reproducción del atún rojo en el Mediterráneo occidental, las temperaturas actuales del mar ya se sitúan relativamente cerca de ese límite superior, dejando un margen de seguridad de solo 3,6 °C.
Esto significa que, en el caso de las olas de calor marinas en verano, que es cuando se reproduce el atún rojo, la temperatura del agua puede aumentar rápidamente hasta niveles críticos para las larvas.
Con el calentamiento global previsto para los mares y océanos, estos episodios serán más frecuentes e intensos, reduciendo aún más ese margen y aumentando el riesgo para su supervivencia.
Las primeras fases son vitales
Los investigadores han constatado que «las primeras fases de vida del atún rojo operan muy cerca de sus límites térmicos». «Esto aumenta su vulnerabilidad frente a eventos extremos como las olas de calor marinas«, señalan.
El estudio también pone de relieve el desafío que supone trabajar con especies de mar abierto en condiciones controladas. La extrema sensibilidad de las larvas hace que obtener información sobre sus primeras etapas de vida sea especialmente complejo.
Este trabajo contribuye a mejorar el conocimiento sobre la tolerancia térmica de una especie icónica y depredadora clave de los ecosistemas marinos, y se integra en un esfuerzo más amplio por construir bases de datos sobre los límites térmicos en fases tempranas de peces.
Los investigadores subrayan que el atún rojo atlántico «es mucho más que un recurso pesquero» porque su papel como depredador tope lo convierte en una pieza clave para el equilibrio de los ecosistemas marinos, por lo que «comprender y proteger sus primeras etapas de vida será esencial para garantizar su resiliencia en el futuro», concluye el equipo científico.
Las crías de atún rojo rozan su límite térmico y el IEO advierte del peligro
El problema ya no está en un futuro abstracto del Mediterráneo. Las crías de atún rojo rozan su límite térmico precisamente en las aguas donde comienza buena parte de su vida.
Con un máximo medio de supervivencia situado en 31,7 °C y apenas 3,6 °C de margen térmico en Baleares, una ola de calor marina durante la reproducción puede empujar a las larvas hacia una frontera biológica que simplemente no pueden negociar ni atravesar.
Y lo que está en juego va mucho más allá del futuro de una pesquería. El atún rojo atlántico (Thunnus thynnus) ocupa la cima de la cadena alimentaria y contribuye al equilibrio del ecosistema marino.
Si el calentamiento continúa estrechando la ventana en la que pueden sobrevivir sus primeras etapas de vida, el Mediterráneo podría seguir siendo su gran cuna reproductiva, pero convertirse progresivamente en un lugar más hostil para nacer.



