Los mapas de vulnerabilidad ante olas de calor revelan dónde actuar primero en las ciudades

Sandra M.G.
Publicado el 7 de octubre de 2026 a las 15:35
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Edificios y espacio público para ilustrar los mapas de vulnerabilidad ante olas de calor

Un estudio realizado en las ciudades de Madrid, Cáceres y Bilbao por la EHU ha conseguido desarrollar una herramienta de suma utilidad a nivel urbano: los mapas de vulnerabilidad ante olas de calor.

Los científicos comprobaron una realidad: cada barrio de cada ciudad tiene afecciones diferentes cuando está afectado por una ola de calor. Ello ocurre porque existen distintos factores que influyen, como es la calidad de la construcción y el aislamiento de los edificios, la capacidad económica de los habitantes y hasta el tipo de espacios públicos que existen.

El desarrollo de los mapas de vulnerabilidad ante olas de calor ha permitido a los expertos conocer en qué lugares es necesario que los ayuntamientos prioricen la toma de medidas contra el calor extremo y de esa forma ser resilientes y eficaces para ayudar a los ciudadanos a combatir las altas temperaturas.

El trabajo que aplica las directrices del IPCC con el fin de confeccionar los mapas de vulnerabilidad ante olas de calor se realizó en el marco del proyecto OLADAPT y se publicó recientemente en Cities.

El artículo trata de las conclusiones a las que se ha llegado gracias a la investigación que culminó con la generación de los mapas de vulnerabilidad ante olas de calor, que busca orientar las prioridades municipales en el ámbito de la adaptación climática de las ciudades.

Mapas de vulnerabilidad ante olas de calor como herramienta urbana

Un equipo de investigación de la Universidad del País Vasco (EHU) ha desarrollado una metodología para medir la vulnerabilidad de los edificios y los espacios públicos al aire libre ante las olas de calor, que varía de una zona a otra en las ciudades, a través de un estudio realizado en Bilbao, Madrid y Cáceres.

El grupo de investigación SAREN (Sustainable And Resilient built ENvironment) de la EHU, liderado por la profesora Leire Garmendia, está evaluando la eficacia de las soluciones de adaptación que se pueden utilizar para minimizar el impacto de las olas de calor en las edificaciones y los espacios abiertos de las ciudades, según ha informado la universidad pública vasca. Para ello ha creado mapas de vulnerabilidad ante olas de calor.

El riesgo que suponen estos fenómenos meteorológicos extremos «no solo se mide con la temperatura, sino que tiene múltiples dimensiones«, explican las investigadoras del grupo, Irantzu Álvarez, junto a Laura Quesada.

Así, para implementar políticas adecuadas, hay que tener en cuenta, por un lado, la forma en que está construida la ciudad (tanto los edificios como los espacios públicos); por otro, los lugares de la ciudad que más se ven afectados por las altas temperaturas; y, por último, el número de personas que sufren esta situación y el grado de vulnerabilidad o desprotección de sus habitantes.


Estudios en Bilbao, Cáceres y Madrid

Tras los estudios realizados en Bilbao, Madrid y Cáceres, de diferentes zonas climáticas, la metodología desarrollada permite obtener mapas de vulnerabilidad urbana que muestran claramente dónde se debería incidir de forma prioritaria para poder hacer frente a las olas de calor.

Los mapas de vulnerabilidad ante olas de calor son herramientas «totalmente replicables», han destacado las investigadoras, que se pueden utilizar en cualquier lugar, lo que la convierte en «realmente útil para municipios y ciudades».

En las tres ciudades se ha puesto de manifiesto «la importancia de las variables socioeconómicas a la hora de medir la vulnerabilidad«. En este sentido, han explicado desde el grupo de investigación, «son mucho más vulnerables las personas de renta baja» o las personas mayores.

Además, Álvarez y Quesada han señalado que «no basta con decir que una ciudad es más vulnerable que otra, porque hay diferentes ‘hotspots’ o puntos calientes dentro de la ciudad» y también puede haber «situaciones diferentes en un mismo barrio».

Por ello, la investigación ha tenido en cuenta las variables socioeconómicas, las características de los edificios y las variables ambientales. «Puede ocurrir -aclaran las investigadoras- que un edificio sea sensible al calor, pero que las personas residentes tengan capacidad económica para proteger su casa del calor«.

La investigación gracias a la que se han creado los mapas de vulnerabilidad ante olas de calor se está llevando a cabo en el marco del proyecto OLADAPT, subvencionado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidad de Extremadura y la Cátedra UNESCO sobre Desarrollo Sostenible y Educación Ambiental de la EHU, siguiendo las directrices del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Sandra M.G.

Sandra M.G.

Inicie mi trayectoria en ECOticias.com como colaboradora y después desempeñé el puesto de redactora, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

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