Fresh Kills, que fue el mayor vertedero del mundo, se convierte poco a poco en parque

Adrián Villellas
Publicado el 7 de octubre de 2026 a las 15:28
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Freshkills Park, el antiguo vertedero de Fresh Kills en Staten Island, convertido en praderas y humedales

El 22 de marzo de 2001 llegó a Staten Island la última barcaza con basura doméstica de Nueva York, y con ella se cerró el vertedero de Fresh Kills, que durante años fue el mayor del mundo. Veinticinco años después, sus colinas de residuos se están convirtiendo en Freshkills Park, un parque de unas 890 hectáreas, unas 2,6 veces la superficie de Central Park.

En el vertedero se enterraron unos 136 millones de toneladas de residuos, que siguen aislados bajo la hierba mediante una cubierta y varios sistemas de control ambiental, porque el gas y los lixiviados no han desaparecido y la mayor parte del recinto sigue cerrada al público.

La Freshkills Park Alliance, la organización sin ánimo de lucro que acompaña el proyecto, recordó el aniversario en una nota publicada el 26 de febrero de 2026, en la que escribe que aquella «última barcaza» marcó «un punto de inflexión en cómo la ciudad gestionaría sus residuos e imaginaría su futuro».

La última barcaza de basura navegando hacia el vertedero de Fresh Kills en 2001
La última barcaza de basura hacia Fresh Kills, en 2001. Imagen: Freshkills Park

Un vertedero temporal que duró 53 años

Antes de 1948, la zona era un conjunto de arroyos de marea y marismas. Según las preguntas frecuentes del parque, cuando Robert Moses y el Ayuntamiento abrieron el vertedero, la idea era mantenerlo unos tres años y rellenar los humedales para urbanizarlos después.

«Tres años se convirtieron en 53 años», explicó Christopher Ricker, coordinador de programas de Freshkills Park, a National Geographic en 2024. Llegaron a entrar hasta unas 26.000 toneladas de basura al día, y el montículo más alto mide unos 60 metros.

A medida que cerraban otros vertederos de la ciudad, Fresh Kills y Staten Island «cargaron con la desagradable tarea de servir como columna vertebral del sistema de gestión de residuos de Nueva York», escribe la Freshkills Park Alliance. Mark Murphy, administrador del parque y vecino de Staten Island de cuarta generación, recuerda, según National Geographic, que se tapaba la cara y entraba corriendo en los edificios cercanos al vertedero para no oler el hedor.


Tras los atentados del 11 de septiembre, una parte del recinto reabrió de forma temporal, y durante unos diez meses se cribaron allí alrededor de 1,1 millones de toneladas de material de la Zona Cero para las tareas de investigación y recuperación.

Una cubierta de entre 0,9 y 3,7 metros sella los residuos

En Freshkills, la cubierta tiene entre unos 0,9 y 3,7 metros de espesor, según la documentación técnica del parque, y su función es separar la basura del entorno y de los visitantes.

Sobre los residuos hay una capa de tierra, un geotextil que recoge el gas, una lámina de plástico que no deja pasar ni agua ni gas, una capa de drenaje, otra de tierra arenosa que la protege y, encima, suelo limpio sembrado con plantas autóctonas, cuyas raíces ayudan a sujetar los montículos y a absorber agua.

A medida que la basura se descompone y se extraen el gas y los lixiviados, los montículos pierden entre un 10 y un 15 % de su altura, un asentamiento que el parque prevé que continúe, cada vez más despacio, durante décadas.

El sellado también llevó su tiempo. Según el borrador del plan municipal de residuos para 2026, el Departamento de Saneamiento terminó la última fase de la cubierta el 30 de noviembre de 2021 y el organismo ambiental del estado certificó el cierre definitivo el 4 de mayo de 2022.

El gas del vertedero bastaba para calentar 22.000 hogares

Los restos de comida y otros materiales orgánicos se descomponen por la acción de bacterias que viven sin oxígeno, y el resultado es el gas de vertedero, una mezcla de metano, dióxido de carbono y pequeñas cantidades de otros compuestos orgánicos.

Bajo la cubierta, una red de pozos, tuberías y soplantes aspira ese gas y lo envía a una planta que lo depura hasta convertirlo en gas natural apto para la red. En 2012, el proyecto informó de que ese metano bastaba para calentar unos 22.000 hogares y de que la ciudad ingresaba unos 12 millones de dólares al año por venderlo a la distribuidora National Grid.

En 2018, el sistema recogía unos 85.000 metros cúbicos de gas al día. Desde entonces la producción ha seguido bajando, y la documentación del parque indica que las concentraciones de metano «se encuentran ya de forma segura por debajo de los umbrales regulados», por lo que Saneamiento prepara el desmantelamiento del sistema, que antes deberá aprobar el Departamento de Conservación Ambiental del estado.

Lixiviados bajo control y 238 pozos de vigilancia

Los lixiviados son el líquido que se forma cuando el agua de lluvia atraviesa la basura en descomposición y arrastra partículas y posibles contaminantes. En Freshkills, una arcilla de baja permeabilidad bajo la basura ha impedido que bajen a capas profundas, y unas zanjas perimetrales recogen lo que se escapa por los lados.

En 2018, la planta de tratamiento procesaba unos 1,1 millones de litros de lixiviados al día antes de verter el agua depurada al estrecho de Arthur Kill. Saneamiento ya ha apagado la recogida en los montículos Norte y Sur, después de comprobar que no afectaba a las aguas subterráneas, y la mantiene activa en los montículos Este y Oeste.

La vigilancia se apoya en 238 pozos de control de las aguas subterráneas, con muestreos cada trimestre y un informe anual al organismo ambiental del estado.

Solo una pequeña parte del parque está abierta

La primera zona dentro del antiguo vertedero que se abrió al público fue North Park, inaugurada el 15 de octubre de 2023. Sus 21 acres, unas 8,5 hectáreas, apenas un 1 % del total, tienen caminos para peatones y bicicletas, un mirador, una torre para observar aves y un aseo de compostaje que funciona con energía solar.

«Lo que antes era una monstruosidad se está convirtiendo en un parque de primer nivel que servirá a los vecinos de este distrito durante generaciones», dijo entonces el alcalde Eric Adams. La comisionada de Parques de Nueva York, Sue Donoghue, añadió que el proyecto «servirá de modelo para proyectos de reutilización de suelo en todo el mundo».

En los bordes ya funcionan Schmul Park, los campos de fútbol de Owl Hollow y la vía verde New Springville Greenway, pero el resto solo se visita en rutas y actividades programadas, porque, como recuerda el parque, «la mayor parte del lugar sigue cerrada al público».

«El mayor reto de construir nuestro parque sobre un antiguo vertedero es conciliar las expectativas entre lo que queremos como comunidad y aquello para lo que el terreno puede usarse de forma realista», dijo Murphy a Bloomberg en 2023.

Las praderas atraen aves que escasean en la región

Los montículos se sembraron con hierbas autóctonas y se siegan cada año para que no los colonice el bosque, y el resultado es la mayor pradera de la región, según el parque. En 2015, Richard Veit, investigador del College of Staten Island, descubrió allí gorriones chapulines anidando, una especie cuya población en el estado de Nueva York había caído un 97 % según el censo de aves reproductoras.

En 2018, Veit y sus estudiantes contaron 38 machos cantores. Con un proyecto de marcaje se ha comprobado que las aves nacidas en el parque «vuelven año tras año y a veces a pocos metros de donde las vimos el año anterior», contó a National Geographic Shannon Curley, investigadora sénior de la Freshkills Park Alliance. «Es un buen hábitat para ellas. Aquí tienen recursos suficientes», añadió.

José Ramírez-Garofalo, director de ciencia y desarrollo de la investigación del parque, describió en la misma revista cómo llegan «cantidades enormes de reinitas palmeras a finales del verano y principios del otoño», algo que, según dijo, «no se ve en ningún otro sitio de la región». El plan combina esa recuperación ecológica con senderos, rutas en kayak y zonas para aprender y observar la fauna.

Lo que el parque todavía no resuelve

Las preguntas frecuentes del proyecto fijan 2036 como objetivo para la apertura completa, aunque la construcción avanza por fases y de fuera hacia dentro, de modo que esa fecha es la meta de un proyecto que se diseña, se financia y se abre por partes.

El cierre tampoco resolvió el problema de fondo. La basura de Staten Island viaja ahora en tren hasta un vertedero de Carolina del Sur, y la del Bronx, hasta otro de Virginia. «Nuestra basura sigue afectando a la gente», dijo Ricker. «Todavía queda mucho por hacer, pero podemos usar este lugar como una advertencia».

Joe Lhota, que como vicealcalde de Operaciones con Rudolph Giuliani dirigió el cierre, volvió al lugar en abril de 2025, en un homenaje organizado por la presidencia del distrito de Staten Island. «Ver la transformación es simplemente asombroso», dijo. «Lo que de verdad asombra es ver cómo vuelve la vida natural».

La nota sobre los 25 años del cierre del vertedero se publicó el 26 de febrero de 2026 en la web de Freshkills Park Alliance.

Imagen: Jonathan Warren / Wikimedia Commons (CC0)

Adrián Villellas

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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