El centro de masa de la vegetación mundial se desplaza hacia el noreste por el cambio climático

Publicado el: 24 de febrero de 2026 a las 14:25
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El centro de masa de la vegetación mundial se desplaza hacia el noreste según estudio científico

El centro de masa de la vegetación mundial se desplaza hacia el noreste y confirma que el planeta está cambiando su equilibrio verde. Un equipo de científicos alemanes y españoles ha desarrollado un método pionero que permite seguir el «latido» global de la biosfera mediante observaciones satelitales y modelos avanzados.

El hallazgo no solo detecta un movimiento constante hacia el norte, sino también hacia el este, impulsado por procesos de reverdecimiento en regiones como China, India, Europa y Rusia. La vegetación mundial se mueve como una ola estacional, pero ahora lo hace con una dirección diferente.



El concepto de “centro de masa de la vegetación” se utiliza para describir el punto geográfico promedio donde se concentra la mayor parte de la biomasa del planeta. Cuando este punto se desplaza, indica cambios amplios y sostenidos en los ecosistemas globales.

El movimiento hacia el noreste sugiere que el calentamiento es más acusado en el norte y que las plantas están colonizando áreas anteriormente demasiado frías, como regiones boreales o zonas de tundra.



El centro de masa de la vegetación mundial se desplaza hacia el noreste y redefine el pulso del planeta

Un innovador método científico comprime la biosfera en un único indicador dinámico que revela el pulso cambiante del planeta.

Un equipo de científicos alemanes y españoles ha desarrollado un nuevo método innovador que permite monitorizar y rastrear el estado de la vegetación a nivel mundial calculando su centro de masa y han descubierto un desplazamiento hacia el noreste.

El estudio, liderado por la Universidad de Leipzig y el Centro Alemán para la Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv), en colaboración con la Universitat de València (este) y otras instituciones, parte de observaciones satelitales y datos de modelos y los investigadores hicieron un seguimiento de cómo este «centro verde» se desplaza a lo largo del tiempo.

En sincronía con las estaciones, el verdor de la vegetación se mueve como una ola verde desde el hemisferio norte hacia el hemisferio sur y viceversa cada año, informó la Universidad española en un comunicado.

La ola verde oscila entre Islandia y Liberia

Siguiendo el centro de esta ola (su dirección y velocidad), el equipo descubrió que oscila entre su posición más septentrional a mediados de julio en el Atlántico Norte, cerca de Islandia, y su posición más meridional frente a la costa de Liberia en marzo.

«Imagina que sostienes con las manos un globo totalmente redondo y le colocas pequeños pesos, cada uno de los cuales representa el área foliar verde de cada punto de la superficie terrestre. Si colocas cuidadosamente este globo en agua tranquila, el centro de masa siempre apuntará hacia abajo», explicó el profesor Miguel Mahecha, autor principal del estudio.

La metodología que sustenta este descubrimiento se basa en un novedoso marco teórico diseñado para medir el pulso de todo el planeta.

Reverdecimiento global impulsado por CO₂ y temperaturas más altas

El hallazgo no solo detecta un movimiento constante hacia el norte, sino también hacia el este, impulsado por procesos de reverdecimiento en regiones como China, India, Europa y Rusia.

«Básicamente, hemos comprimido la complejidad de la biosfera en un único latido en movimiento», añadió el profesor Gustau Camps-Valls, de la Universitat de València, que contribuyó al diseño de la investigación y ayudó a desarrollar la teoría subyacente.

El estudio, indica, «va mucho más de la salud de los bosques» ya que pueden rastrear una ‘ola azul’ en los océanos o una ‘ola roja’ de calor y anomalías térmicas. «Ahora estamos analizando una herramienta multidimensional para monitorizar el pulso de todo el sistema terrestre», explicó Camps-Valls.

El estudio, publicado en la revista PNAS, aporta además nuevos datos sobre el reverdecimiento global y su aceleración, un aspecto menos conocido del cambio global que hace referencia al aumento general de la densidad de vegetación a escala mundial.

Al igual que el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, el reverdecimiento global está impulsado en gran medida por la actividad humana, explican los autores del estudio.

El aumento de las concentraciones de CO₂ en la atmósfera actúa como fertilizante, potenciando la fotosíntesis, mientras que las temperaturas más altas alargan las temporadas de crecimiento en muchas regiones.

Al analizar los cambios en la ola verde a lo largo de varias décadas, los investigadores detectaron un desplazamiento constante hacia el norte en todas las estaciones; contrariamente a lo que esperaban, no observaron un desplazamiento hacia el sur durante el verano del hemisferio sur.

Además del movimiento hacia el norte, el equipo también identificó un claro desplazamiento hacia el este, probablemente relacionado con focos de reverdecimiento especialmente pronunciados en regiones como India, China, Europa y Rusia.

«Las temporadas de crecimiento más largas y los inviernos más suaves en el hemisferio norte, que permiten que la vegetación se mantenga ligeramente más verde durante más tiempo, podrían estar impulsando el desplazamiento general del reverdecimiento de la Tierra a lo largo del año. Aun así, es una hipótesis que debemos seguir investigando», dijo Mahecha.

Una brújula climática para entender el cambio global

El seguimiento del reverdecimiento estacional de la Tierra, como si fuera una brújula, y la medición eficaz de cómo de rápido y en qué dirección cambia conectan múltiples aspectos del cambio global, incluyendo las interacciones entre clima y biosfera, los cambios de uso del suelo, la dinámica de los incendios, las sequías y la migración animal.

Comprender estos cambios resulta clave para planificar estrategias de conservación, gestión forestal y seguridad alimentaria en un contexto de transformación ambiental acelerada a escala planetaria. Seguir leyendo en NATURALEZA.

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