Durante 16 años, Sona vivió entre un remolque, la pista de un circo y los focos. Este tigre blanco, considerado el último tigre de circo de Portugal, ya está en AAP España, en Villena (Alicante), después de una operación coordinada con Pangea Trust y tras años de denuncias y cambios legales.
Pero la noticia no termina con su llegada. La actualización más reciente de AAP confirma que Sona ya ha salido al exterior por primera vez después de recuperarse de la salmonelosis detectada al llegar al centro. No caminó mucho. Solo exploró, olió el aire y buscó un sitio para descansar al sol. Y eso, para un tigre que nunca había pisado tierra en libertad controlada, no es poca cosa.
Una vida en un remolque
Sona llegó al circo cuando tenía apenas tres meses. Según AAP, fue utilizado en trucos de magia y, cuando creció, también como reclamo para fotos con visitantes. Su mundo era muy pequeño para un animal que, por naturaleza, necesita espacio, estímulos y movimiento.
La organización explica que vivía en un remolque de tráiler y que su existencia estaba alejada de las necesidades básicas de un animal salvaje. No hablamos solo de falta de espacio. Hablamos de años sin suelo natural, sin recorridos amplios y sin una vida parecida a la de su especie.
¿Puede un animal así volver simplemente a ser un tigre? En la práctica, no de golpe. Por eso el trabajo del santuario no consiste en abrir una puerta y ya está, sino en reconstruir poco a poco una vida dañada.
Las marcas del cautiverio
Los primeros exámenes veterinarios muestran lo que deja una vida así. AAP ha confirmado que Sona presenta mal estado en las almohadillas, delgadez, problemas dentales y una musculatura muy debilitada. En una revisión completa, su condición corporal fue valorada con un 3 sobre 9, una cifra que indica que está bastante delgado.
También está desungulado en las patas delanteras. Esta práctica consiste en amputar la primera falange para impedir que las uñas vuelvan a crecer. Puede sonar técnico, pero en realidad es una lesión permanente que afecta a la movilidad y al bienestar del animal.
El veterinario Héctor Sanz, de AAP España, resumió el caso con una frase corta y dura. Las condiciones de Sona son «muy indicativas del pasado» de estos animales. Es decir, el cuerpo cuenta la historia aunque el circo ya haya terminado.
La ley cambió el final
Portugal aprobó en 2019 la Lei n.º 20/2019, que prohíbe la utilización de animales salvajes en circos y también su captura o entrenamiento para ese fin. La propia norma permitió un régimen transitorio de hasta seis años, un margen que explica por qué casos como el de Sona se han resuelto ahora y no inmediatamente.
Pangea Trust explica que contactó con Márcio Freitas, propietario del Circo Arena, cuando este buscaba una alternativa para Sona. Freitas declaró que querían para él «más espacio y cuidados especializados» en sus últimos años. Finalmente, Pangea identificó el santuario AAP Primadomus como el lugar adecuado.
España también ha cambiado sus reglas. La Ley 7/2023 prohíbe el uso de fauna silvestre en espectáculos circenses y obliga a realojar a los animales en lugares adecuados para garantizar su bienestar. Por eso este traslado tiene un valor doble. Cierra una etapa en Portugal y refuerza el papel de España como refugio para animales que ya no pueden volver a la naturaleza.
Su primer día al aire libre
La salida de Sona al exterior fue lenta. AAP cuenta que los cuidadores le dieron acceso a una instalación intermedia a primera hora, pero el tigre permaneció dentro durante horas, nervioso y muy cauto. Solo cuando estuvo completamente solo, vigilado desde lejos por una cámara, se decidió a salir.
Cuatro horas después, Sona dio sus primeros pasos fuera. No recorrió grandes distancias. Se acercó a la zona más próxima a la puerta, miró a su alrededor y empezó a olfatear el ambiente de primavera. Hay gestos pequeños que, en realidad, son enormes.
También se hizo evidente la cojera en su pata izquierda, relacionada con el mal estado de sus almohadillas. AAP espera que el suelo natural ayude a la cicatrización, porque no es tan duro ni tan húmedo como el cemento o el metal al que estaba acostumbrado.
Un santuario, no una selva
Sona no puede ser liberado en la naturaleza. Ha pasado toda su vida en cautividad, tiene lesiones físicas importantes y necesita vigilancia veterinaria. Dejarlo solo en un entorno salvaje no sería libertad, sería abandono.
AAP España se encuentra al sur de Villena, junto a la Sierra de Salinas, y está especializado en el rescate y rehabilitación de primates y grandes felinos. La propia organización explica que algunos animales no pueden ser reubicados por sus traumas o características, por lo que pueden quedarse allí para vivir su vejez con tranquilidad.
Ese es el camino de Sona. No volverá a una vida salvaje que nunca conoció, pero sí tendrá algo que durante años le faltó. Espacio, cuidados, suelo natural y una rutina pensada para él, no para entretener al público.
El símbolo que deja Sona
La historia de Sona no es solo la de un tigre rescatado. Es el cierre de una forma de espectáculo que durante décadas normalizó ver animales salvajes viajando en jaulas, actuando bajo ruido, luces y aplausos. Hoy, cada vez más países entienden que esa imagen ya no encaja con el bienestar animal.
AAP sostiene que su objetivo es avanzar hacia una prohibición europea del uso de animales salvajes en circos. El caso de Sona ayuda a explicar por qué. Porque detrás de cada número de magia, cada foto y cada función puede haber años de dolor silencioso.
Ahora el reloj de Sona va a otro ritmo. Más lento, más tranquilo y vigilado por veterinarios y cuidadores.
El comunicado oficial más reciente sobre la evolución de Sona ha sido publicado por la Fundación AAP en su página de noticias.









