Naturaleza

La demanda de buitres en África Occidental ya amenaza a África Central: la creencia mágica está borrando a los limpiadores del ecosistema

La demanda de buitres en África Occidental ya amenaza a África Central: la creencia mágica está borrando a los limpiadores del ecosistema

Los buitres encapuchados están desapareciendo de algunos de los lugares donde más lógico sería verlos. Un estudio realizado en Yamena (capital de Chad) y sus alrededores encontró que no había buitres en más de la mitad de los 11 mataderos y vertederos visitados, pese a que estos puntos suelen concentrar restos de comida para aves carroñeras. La estimación total en el área fue de unos 113 ejemplares.

La pista preocupa por su alcance. Las entrevistas apuntan a cazadores extranjeros, citados por residentes como procedentes de Nigeria, Níger, Benín y Camerún, que usarían cebos envenenados para capturar o matar buitres y alimentar un mercado ilegal de partes de animales vinculado a usos basados en creencias. No es solo una noticia de fauna. Cuando desaparecen los buitres, también se resiente la limpieza natural de cadáveres y restos animales.

Una ausencia que no encaja

En un matadero al aire libre, un buitre debería tenerlo fácil. Hay restos, olores fuertes, animales y zonas abiertas. Por eso sorprende que los investigadores apenas encontraran ejemplares en varios de los puntos estudiados.

De los 11 lugares visitados, seis no parecían acoger ningún buitre en el momento de las visitas. En los otros cinco, las cifras fueron bajas, con conteos que variaron entre 2 y 33 individuos, según el estudio. “Eso no tiene mucho sentido, porque hay muchísima comida”, señaló Nico Arcilla al valorar la ausencia de aves en zonas donde deberían estar presentes.

El dato cambia la lectura del problema. No hablamos solo de pérdida de hábitat o de menos comida disponible, aunque ambas amenazas existen. Aquí aparece una presión distinta, más silenciosa y difícil de perseguir, porque cruza fronteras.

La demanda que mueve el comercio

En países de África Occidental como Nigeria y Benín, los buitres y sus partes se buscan para usos relacionados con la suerte, la protección frente a la brujería o el éxito personal. Cabezas, patas, huevos, nidos o aves enteras pueden acabar en mercados tradicionales. El problema empieza cuando una creencia se convierte en una cadena comercial ilegal.

Un estudio publicado en Bird Conservation International entrevistó a 115 vendedores en nueve mercados del sur de Benín. En solo cuatro meses, los investigadores contaron 522 buitres encapuchados en puestos de venta, entre cadáveres secos completos, cabezas y aves vivas. Además, esas aves procedían de al menos 10 países extranjeros, lo que muestra que el impacto va mucho más allá de Benín.

Ahí está el giro más inquietante. Si los buitres escasean en África Occidental, los traficantes miran hacia zonas donde todavía quedan. Y Chad, en África Central, puede estar convirtiéndose en una de esas despensas ilegales.

El veneno entra en escena

El método descrito por los testimonios es simple y brutal. Se deja un animal muerto con veneno al aire libre y se espera a que los buitres bajen a comer. En el trabajo de campo citado por los conservacionistas, incluso se mencionó el uso de carne de burro como cebo para atraer a las aves.

El estudio de Chad encontró que casi la mitad de los encuestados conocía incidentes recientes de envenenamiento en su zona. Además, el 37 % indicó que cazadores extranjeros atrapaban o mataban buitres en Chad para el comercio internacional. En concreto, 34 personas señalaron la llegada de extranjeros de países vecinos para usar cebos envenenados en Yamena y sus alrededores.

El veneno tiene un problema evidente. No elige. Puede afectar a varias aves en una sola acción y deja una huella difícil de rastrear cuando los hechos ocurren lejos de los mercados donde termina el producto.

Por qué importan los buitres

Los buitres no son solo animales grandes dando vueltas en el cielo. Son parte del servicio de limpieza de la naturaleza. Eliminan cadáveres de animales con rapidez y pueden ayudar a reducir riesgos sanitarios asociados a restos en descomposición, perros asilvestrados, ratas y posibles enfermedades zoonóticas.

En muchas zonas del África subsahariana, donde la gestión de residuos puede ser limitada, esa función se vuelve todavía más importante. En la práctica, hacen un trabajo que casi nadie ve hasta que falta. Y cuando falta, se nota.

Por eso la desaparición de buitres no es solo una crisis de conservación. También es una señal de alerta ambiental y de salud pública. Menos buitres significa más presión sobre un sistema que ya tiene bastantes problemas encima.

Las leyes no bastan

Lo más llamativo es que muchas personas entrevistadas en Chad sabían que los buitres están protegidos por la ley. El estudio indica que el 89 % de los participantes reconocía esa protección y que el 97 % creía importante protegerlos. Pero saber que una norma existe no siempre impide que el comercio ilegal siga funcionando.

En Benín pasa algo parecido. Aunque la especie está protegida, los investigadores documentaron ventas abiertas en mercados y concluyeron que la legislación actual parece poco eficaz para frenar el comercio. En otras palabras, el papel dice una cosa y la realidad del mercado dice otra.

Aquí la pregunta es incómoda, pero necesaria. ¿De qué sirve proteger una especie si la ruta de captura, transporte y venta sigue viva? Sin vigilancia, sanciones y cooperación entre países, la ley llega tarde.

Qué piden los científicos

Los autores no plantean una solución mágica. Piden más seguimiento de las poblaciones, investigaciones más profundas sobre las redes de comercio, campañas de educación comunitaria y una aplicación real de la ley. También insisten en proteger árboles maduros y espacios verdes urbanos, porque los buitres los usan como refugio y zonas de descanso.

La clave está en mirar el mapa completo. No basta con actuar en un mercado de Benín si las aves se capturan en Chad. Tampoco basta con vigilar un matadero si la demanda llega desde otro país. El comercio es regional, así que la respuesta también debe serlo.

Darcy Ogada, de The Peregrine Fund, lo resumió con una frase clara al valorar la expansión de la cadena de suministro. “Eso debería hacer saltar las alarmas”. Y sí, debería. Porque cuando una especie en peligro crítico empieza a desaparecer incluso de los lugares donde aún tenía comida, el reloj ya está corriendo.

El estudio científico sobre la abundancia y conservación de los buitres en Yamena ha sido publicado en Frontiers in Bird Science.

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