Naturaleza

Los científicos no salen de su asombro: descubren en Australia una nueva especie de marsupial tan diminuta como feroz, que pesa como dos cucharadas de azúcar y devora a sus presas

Descubren en Australia un diminuto marsupial depredador oculto durante años que podría necesitar protección urgente.

Los científicos no salen de su asombro: descubren en Australia una nueva especie de marsupial tan diminuta como feroz, que pesa como dos cucharadas de azúcar y devora a sus presas

Australia acaba de sumar una nueva especie a uno de los grupos de mamíferos más pequeños del planeta. Se llama Planigale petrophila, vive en una zona rocosa del Parque Nacional Kakadu y ha sido identificada por investigadores vinculados a la Queensland University of Technology tras combinar genética, anatomía y viejas colecciones de museo.

Pero el hallazgo llega con una señal de alarma. Este diminuto marsupial solo se conoce por tres ejemplares encontrados en un área muy pequeña, todos a menos de 12 kilómetros entre sí, y no se ha vuelto a registrar desde 2004. Puede que siga allí, escondido entre grietas de piedra. O puede que sea mucho más raro de lo que se pensaba.

Un depredador diminuto

Los planigales no parecen animales capaces de imponer respeto. Algunos pesan poco más de dos gramos y son más pequeños que la mitad de un ratón doméstico. A simple vista podrían confundirse con una cría indefensa, pero la realidad es bastante distinta.

Son marsupiales nocturnos, con la cabeza muy aplanada, capaces de meterse en grietas estrechas para escapar del calor, del frío y de los depredadores. Cuando salen a cazar, buscan insectos, arañas e incluso pequeños vertebrados como lagartijas o crías de otros mamíferos. Pequeños, sí. Inofensivos, no tanto.

Dónde apareció

La nueva especie ha sido localizada en el oeste de Arnhem Land, dentro del Parque Nacional Kakadu, en el Territorio del Norte de Australia. Su nombre científico no es casual. Petrophila viene del griego y hace referencia a su relación con los acantilados, las rocas y las mesetas de arenisca.

Eso la hace especial dentro de su grupo. Muchos planigales se asocian a suelos arcillosos que se agrietan durante la estación seca. P. petrophila, en cambio, parece ligada a plataformas rocosas y laderas pedregosas, un entorno duro, seco y lleno de escondites. En la práctica, su propio paisaje puede estar ayudando a que pase desapercibida.

La clave estaba en los museos

El hallazgo no llegó por una expedición que se topó con el animal corriendo entre las piedras. Llegó, en buena parte, gracias a ejemplares guardados en colecciones científicas. Los investigadores analizaron muestras de museos de toda Australia y aplicaron lo que se conoce como taxonomía integrativa, una forma de cruzar datos genéticos con medidas del cuerpo y del cráneo.

El estudio trabajó con secuencias de ADN mitocondrial y miles de marcadores nucleares en más de 220 individuos. Con esa información, el equipo vio que lo que antes se metía dentro del complejo Planigale ingrami escondía más diversidad de la que parecía. “Y descubrimos una especie completamente nueva, P. petrophila”, explicó la doctora Linette Umbrello.

También se recuperó como especie válida Planigale subtilissima, asociada a Kimberley, y se reorganizó la clasificación de otras formas que antes se trataban como parte de P. ingrami. Puede sonar a detalle técnico, pero no lo es. En conservación, un nombre correcto puede marcar la diferencia entre proteger un animal concreto o perderlo dentro de una etiqueta demasiado amplia.

Una cola fuera de lo común

Planigale petrophila no solo se distingue por el lugar donde vive. El estudio la describe como una especie de tamaño medio dentro de los planigales, con un cráneo extremadamente plano y alargado, además de una cola muy larga para el género. De hecho, registra la mayor longitud de cola conocida entre los planigales australianos, entre 80,5 y 91,9 milímetros.

Ese rasgo ayuda a separarla de sus parientes más cercanos. Los investigadores también señalan que tiene proporciones corporales y craneales mayores que las de especies genéticamente próximas. Para un lector no especializado, la idea básica es sencilla. No se trataba solo de un ejemplar raro, sino de un linaje distinto.

Por qué preocupa

La parte más delicada de la historia es su ausencia. Los tres ejemplares conocidos proceden de una zona muy reducida del Parque Nacional Kakadu y, según el estudio, no hay constancia de nuevos individuos desde 2004. Andrew Baker lo resumió con una frase clara, “no se ha vuelto a encontrar desde 2004”.

Eso no significa que esté extinguida. Significa que los científicos no tienen datos suficientes para saber cuántos individuos quedan, dónde están exactamente y qué amenazas les afectan. Y ahí está el problema. Cuando una especie es tan pequeña, nocturna y difícil de capturar, el silencio no siempre quiere decir ausencia, pero obliga a mirar mejor.

Los autores piden una evaluación urgente de conservación a nivel territorial, federal e internacional. La razón es directa. Si solo se conoce de tres ejemplares y vive en una zona limitada, cualquier cambio en su hábitat puede pesar mucho más que en una especie extendida por miles de kilómetros. No es poca cosa.

Qué cambia ahora

El hallazgo eleva a nueve el número de especies reconocidas de planigales, ocho en Australia y una en Nueva Guinea. También deja una pregunta abierta. Si un animal tan singular ha estado oculto en colecciones de museo durante años, ¿cuántas especies pequeñas siguen esperando a ser descritas?

En el fondo, esta noticia habla de algo más que de un mamífero diminuto. Habla de la importancia de los museos, de la genética y de revisar con calma lo que ya creemos saber sobre la naturaleza. A veces, la biodiversidad no aparece en una selva remota, sino en un cajón cuidadosamente etiquetado.

Ahora toca buscarlo de nuevo sobre el terreno. Si Planigale petrophila sigue viviendo entre las rocas de Kakadu, localizarlo permitirá conocer su población real y decidir si necesita medidas de protección concretas. Si no aparece, la urgencia será todavía mayor.

El estudio completo ha sido publicado en Zoological Journal of the Linnean Society.

Relacionados