Los ornitólogos llevan años diciéndolo, 20 años después Sierra Escalona tiene 220 especies de aves y casi 100 parejas de búho real y sigue sin ser declarado parque natural

Publicado el: 10 de junio de 2026 a las 20:46
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Vista panorámica de Sierra Escalona, espacio natural de Alicante con 220 especies de aves y gran población de búho real.

Sierra Escalona y la Dehesa de Campoamor están más cerca de convertirse en el nuevo parque natural de la Comunitat Valenciana. El espacio, situado en la Vega Baja, ha dado un paso decisivo tras la aprobación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), una herramienta que ordena los usos del territorio y prepara el camino para una protección mayor. No es una simple etiqueta verde. Es un cambio que puede marcar el futuro de uno de los últimos grandes pulmones naturales del sur de Alicante.

El interés no se entiende solo mirando un mapa. Allí conviven pinares, ramblas, cultivos de secano, zonas de regadío y una fauna que ha encontrado refugio en un paisaje muy presionado por el crecimiento urbano de la costa. En este entorno se han citado más de 850 especies de flora y cerca de 220 especies de aves. Entre ellas destaca el búho real, con alrededor de 70 parejas reproductoras. No es poca cosa.



El paso que cambia las reglas

El Consell aprobó el Decreto 31/2026, de 27 de febrero, por el que se da luz verde al PORN de la Sierra de Escalona y la Dehesa de Campoamor. El plan tiene carácter normativo y afecta al ámbito natural y a su zona de amortiguación, es decir, al territorio que ayuda a proteger el corazón del espacio.

En la práctica, esto significa poner por escrito qué actividades son compatibles, cuáles necesitan autorización y cuáles quedan prohibidas por su impacto. Para quien vive cerca, trabaja el campo o pasea por la zona, el cambio no consiste en cerrar el monte. Consiste en ordenar mejor lo que se puede hacer para que el paisaje no se pierda poco a poco.



El procedimiento para declarar el Parque Natural de Sierra Escalona y la Dehesa de Campoamor se inició para los términos municipales de Orihuela, San Miguel de Salinas y Pilar de la Horadada. Si culmina como está previsto, será el parque natural número 23 de la Comunitat Valenciana y el décimo de la provincia de Alicante.

Un mosaico que da vida

Sierra Escalona no es un bosque cerrado y aislado del mundo. Su valor está, en buena parte, en el mosaico. Hay pinar, matorral mediterráneo, barrancos, cultivos tradicionales de almendro en terrazas y áreas agrícolas que se mezclan con zonas forestales. Esa combinación crea refugio, alimento y corredores para muchas especies.

Más de 850 especies de flora han sido catalogadas en este entorno, una cifra que representa cerca del 30 % del total de la Comunitat Valenciana, según la información aportada por la Asociación Amigos de Sierra Escalona. Dicho de otra manera, una parte enorme de la riqueza vegetal valenciana se concentra en un paisaje que muchos todavía no conocen.

También hay una explicación muy sencilla para entender por qué ese mosaico importa. Los cultivos, las manchas forestales y las zonas abiertas favorecen la presencia de especies como el conejo y la perdiz. Y cuando hay presas, también aparecen depredadores. Así funciona la cadena natural, aunque a veces la olvidemos.

El reino del búho real

Uno de los grandes símbolos de Sierra Escalona es el búho real. Esta rapaz nocturna necesita tranquilidad, alimento y buenos lugares para criar. Aquí parece haber encontrado una combinación difícil de repetir, hasta el punto de que se habla de la mayor densidad reproductora conocida de la especie a nivel mundial.

La zona fue declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en 2009, dentro de la Red Natura 2000. Ese dato no es decorativo. Significa que el espacio ya había sido reconocido por su importancia para la conservación de aves, sobre todo rapaces.

Además del búho real, el paisaje sirve de área de dispersión para especies como el águila real y el águila perdicera. Esta última es especialmente sensible a la pérdida de hábitat, a las molestias y a los accidentes con infraestructuras. Por eso, cada barranco, cada tendido corregido y cada zona sin presión cuenta.

La puerta del lince ibérico

El otro nombre que empieza a sonar con fuerza es el del lince ibérico. No porque ya haya una reintroducción aprobada en Sierra Escalona, sino porque el territorio reúne condiciones que podrían hacerlo viable en el futuro. Conviene matizarlo. Una cosa es tener potencial y otra muy distinta soltar linces mañana.

Miguel Ángel Pavón, presidente de la Asociación Amigos de Sierra Escalona, ha señalado que el entorno es un «espacio potencialmente apto» para la reintroducción del lince ibérico en la Comunitat Valenciana. La clave vuelve a estar en el conejo, su presa principal, y en la disponibilidad de hábitat mediterráneo bien conservado.

El contexto ayuda a entender por qué esta posibilidad genera tanta atención. En 2024, la UICN rebajó la categoría del lince ibérico de «En Peligro» a «Vulnerable» en la Lista Roja, tras años de conservación, cría, reintroducciones y mejora del hábitat. Pero la propia organización advierte de que la especie sigue amenazada, especialmente por la caída del conejo, los atropellos y la fragmentación del territorio.

Proteger no significa cerrar el campo

Uno de los puntos más delicados de cualquier parque natural es cómo convivirá la protección con los usos tradicionales. En Sierra Escalona, la agricultura no es un problema por sí misma. Al contrario, bien gestionada puede formar parte de la solución, porque mantiene zonas abiertas y sostiene parte de la biodiversidad.

El PORN divide el ámbito en una Zona de Alto Valor Ambiental y una Zona de Amortiguación de Impactos. En la primera se concentran los valores más sensibles. En la segunda se ordenan usos que pueden afectar al espacio y que, en muchos casos, necesitarán informes favorables o controles específicos.

Ahí está una de las claves. La protección no elimina todos los conflictos, pero crea reglas más claras. Por ejemplo, el plan establece limitaciones para nuevas edificaciones, actividades industriales, infraestructuras y determinados alojamientos turísticos en función de la zona. El reloj corre más deprisa que la política, y por eso esta planificación llega en un momento importante.

Qué falta ahora

El siguiente paso es completar la declaración formal como parque natural y concretar su gestión diaria. Eso incluye vigilancia, restauración, seguimiento de especies, coordinación con los ayuntamientos y una relación clara con agricultores, propietarios, vecinos y visitantes. Sin gestión real, una figura de protección se queda en papel. Y Sierra Escalona necesita algo más que papel.

También habrá que vigilar que el futuro parque no se convierta en una postal vacía. Su fuerza está en seguir siendo un paisaje vivo, con naturaleza, agricultura compatible y una biodiversidad que no cabe en una sola foto. Si se hace bien, la Vega Baja ganará una barrera verde frente a la pérdida de suelo natural.

En cualquier caso, el mensaje principal ya está sobre la mesa. Sierra Escalona y la Dehesa de Campoamor no son solo un espacio bonito del sur de Alicante. Son un refugio de aves, plantas, mamíferos y reptiles, y quizá una pieza importante para el futuro del lince ibérico en la Comunitat Valenciana. El decreto oficial que aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales ha sido publicado en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana.

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Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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