Reino Unido pide a sus ciudadanos que extremen las precauciones en sus vacaciones a España: la serpiente invasora que llegó a Ibiza escondida en olivos centenarios ya ocupa el 90% de la isla y hay ejemplares de hasta 1,8 metros en las playas

Publicado el: 9 de junio de 2026 a las 20:42
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Dos lagartijas pitiusas sobre una roca en Ibiza, especie amenazada por la expansión de la serpiente invasora de herradura

El problema no está solo en la playa ni se ve desde una hamaca. En Ibiza, una serpiente llegada de forma accidental desde la Península se ha convertido en una de las mayores amenazas para la lagartija pitiusa, un reptil pequeño, rápido y muy ligado a la identidad natural de las Pitiusas.

El diario británico The Guardian acaba de poner el foco internacional en esta crisis ambiental. La protagonista es la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), una especie no venenosa para las personas, pero muy peligrosa para una lagartija que no estaba preparada para convivir con este depredador. Y ahora se ha confirmado lo que más temían los investigadores. La serpiente también puede cruzar el mar y llegar a los islotes.



Una invasión silenciosa

La historia empezó hace unas dos décadas. Según el CREAF, la culebra de herradura habría llegado a Ibiza escondida en olivos importados desde la Península, probablemente en huecos de troncos usados como refugio durante la hibernación. No fue una entrada espectacular. Fue más bien una mudanza involuntaria, de esas que pasan desapercibidas hasta que ya es tarde.

Al principio, la especie se asentó en zonas concretas. Pero entre 2010 y 2015 comenzó una expansión mucho más rápida. El CREAF calcula que en 2010 ocupaba menos del 5 % de Ibiza, que en 2016 ya rondaba el 40 % y que en 2025 superaba el 90 % del territorio. No es poca cosa.



En la práctica, esto significa que muchas zonas donde antes era habitual ver lagartijas han cambiado de golpe. Donde entra una población estable de serpientes, las lagartijas desaparecen en poco tiempo. Oriol Lapiedra, investigador del CREAF, lo resume con una imagen sencilla y dura, «la invasión se mueve como un incendio».

El salto al mar

Durante años se pensó que los islotes cercanos a Ibiza podían funcionar como refugios naturales. La lógica parecía clara. Si hay mar de por medio, las serpientes no deberían llegar. Pero la naturaleza, a veces, rompe nuestras certezas.

El nuevo estudio ha reunido vídeos, fotografías y testimonios verificados de serpientes nadando en mar abierto. En abril de 2024, una culebra fue grabada llegando al islote de Santa Eulària, separado de la costa de Ibiza por unos 450 metros. Para los investigadores, fue la prueba que faltaba.

El caso de Santa Eulària es especialmente claro. El equipo instaló 12 trampas y capturó 58 serpientes entre 2023 y 2025. Además, comparó censos de lagartijas realizados en los mismos recorridos. En 2016 se observaron 72 ejemplares, en 2023 solo quedaban tres y en 2025 ya no se detectó ninguno. Así se confirmó la extinción local de esa población.

La lagartija que sostiene mucho más

La lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis) no es solo un animal bonito que aparece en camisetas, imanes o recuerdos turísticos. Es una especie endémica de Ibiza, Formentera y los islotes cercanos. Eso significa que su historia evolutiva está ligada a ese territorio, no a cualquier otro lugar del mundo.

Su papel en el ecosistema es más importante de lo que parece a simple vista. Se alimenta de insectos, ayuda a controlar plagas, dispersa semillas y participa en la polinización de plantas. Cuando desaparece, no se pierde solo una especie. Se rompe una pieza pequeña, pero muy necesaria, del engranaje natural de la isla.

Además, cada islote conserva poblaciones con colores y rasgos propios. Hay ejemplares verdes, azules, negros, marrones, grises o anaranjados, fruto de miles de años de aislamiento y adaptación. Por eso Lapiedra advierte que perderlas significa que «nunca volveremos a ver ejemplares iguales».

Diez poblaciones perdidas

El CREAF ya ha constatado la extinción de poblaciones únicas de lagartija en 10 islotes, entre ellos Santa Eulària y s’Ora. El dato es grave porque estos animales no existen en otro sitio. Una vez desaparecen de su islote, no hay una copia de seguridad esperando en otra parte.

El problema se agrava por el tamaño reducido de estos espacios. En un islote pequeño, unas pocas serpientes pueden acabar con toda una población en cuestión de meses. Es una escena silenciosa, sin grandes titulares sobre el terreno, pero con consecuencias enormes para la biodiversidad.

La serpiente, además, parece haber encontrado en Ibiza un entorno muy favorable. El CREAF señala que no tiene competidores importantes y que está muy bien alimentada. Se han capturado ejemplares de hasta dos metros, con tamaños muy superiores a los habituales en la Península.

La respuesta de Baleares

El Govern balear reconoce que se trata de una «emergencia ecológica progresiva» propia de ecosistemas insulares. Durante la campaña de 2025 se superaron las 4.400 capturas de serpientes invasoras en las Pitiusas. Solo en Ibiza, con 1.930 trampas instaladas, se capturaron 3.604 ejemplares, la cifra más alta registrada desde el inicio del programa de control.

Las administraciones han reforzado el dispositivo con más personal, más trampas y nuevas medidas de conservación. Una de ellas es mantener el trampeo activo durante todo el año, incluso en invierno. También se está trabajando en puntos estratégicos del litoral, precisamente porque los islotes se han convertido en el nuevo frente de la invasión.

A la vez, se ha puesto en marcha una estrategia para salvar la diversidad genética de la lagartija. El Govern ha impulsado refugios libres de serpientes y un programa de conservación fuera del hábitat natural en colaboración con el Zoo de Barcelona. En abril de 2026 se capturaron 33 lagartijas de cinco islotes vulnerables para incorporarlas a este plan.

Formentera también mira de reojo

La preocupación ya no se limita a Ibiza y sus islotes. En Formentera también vive la lagartija pitiusa, aunque con variaciones genéticas y colores propios. El CREAF advierte de que allí ya se han empezado a observar ejemplares de culebra de herradura, y que una explosión demográfica podría poner en riesgo a las lagartijas en pocos años.

¿Qué significa esto para alguien que vive en las Pitiusas o las visita cada verano? Que el problema no va de miedo a las serpientes, sino de prevención, control y vigilancia. También de no mover plantas ornamentales, mercancías o materiales sin bioseguridad. A veces, una especie invasora viaja en el lugar más inesperado.

El estudio científico ha sido publicado en la revista Ecology.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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