Naturaleza

La tortuga Kalu vuelve al Cantábrico con un transmisor que revelará dónde va tras cinco meses de recuperación

La tortuga boba'Kalu' ha regresado al mar frente a las costas donostiarras tras pasar 5 meses en rehabilitación. Gracias a un transmisor colocado en el caparazón, se podrán seguir sus desplazamientos y obtener información muy valiosa sobre sus rutas y zonas de alimentación.

La tortuga Kalu vuelve al Cantábrico con un transmisor que revelará dónde va tras cinco meses de recuperación

Tras cinco meses de ‘cuidados intensivos’ que se le brindaron en el Aquarium de San Sebastián, la tortuga boba ‘Kalú’, ya totalmente recuperada, ha regresado recientemente a las aguas del Cantábrico. El ejemplar fue liberado a dos millas de la costa donostiarra luego de superar graves problemas respiratorios.

Un emisor GPS que ha sido instalado en su caparazón por la Fundación Oceanogràfic y a partir de los datos que emita, los científicos podrán rastrear sus rutas migratorias y comprobar su rehabilitación. Gracias a los cuidados recibidos en el centro marino, el quelonio logró ganar 1 kg de peso.

La tortuga Kalú es libre

La tortuga ‘Kalú’ ha vuelto a nadar libre en el mar después de permanecer 5 meses recuperando la salud en el Aquarium de San Sebastián. La reintroducción del reptil se ha llevado a cabo a unas dos millas de la costa donostiarra.

Kalú ha sido liberada desde la embarcación ‘Isturiz‘ en la que han viajado José Ignacio Espel, que es el presidente del Aquarium, junto con los submarinistas Julen Etxeberria y Marta Nieves y la bióloga Arantxa Garmendia del museo marino.

Este ejemplar de tortuga boba fue hallado en el mar hace cinco meses, a casi 4 kilómetros de la costa frente a la capital guipuzcoana, y se recogió porque estaba en malas condiciones de salud. La tortuga Kalú, según cuentan, ha abandonado la embarcación con tranquilidad; se ha mantenido los primeros momentos cerca de la superficie y poco a poco comenzó a sumergirse.

La reintroducción ha sido todo un éxito’ ha asegurado satisfecha Garmendia. Y agrego: ‘Todos estamos muy contentos. Ha salido muy bien’.

Se ha marchado tranquilamente y provista de un transmisor GPS

La bióloga del Aquarium ha corroborado que ‘Kalú’ se ha marchado ‘muy tranquila; primero nadó bastante en superficie y luego ha ido bajando poquito a poco’ a más profundidad, un comportamiento que el equipo que se ha encargado de su recuperación durante estos meses ha valorado positivamente. ‘Solo esperamos a que empiece a transmitir la señal’, ha añadido.

Se refería a la señal que emitirá un dispositivo GPS que, antes de liberarla, han instalado en el caparazón de la tortuga. Este permitirá localizar al ejemplar y aportará datos muy valiosos sobre su ruta migratoria y las áreas de alimentación, así como le permitirá comprobar la efectividad de la cura y de la rehabilitación a las que ha sido sometida.

La operación es fruto de un proyecto conjunto, que fue apoyado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y en el que, además del Aquarium de San Sebastián, han colaborado la fundación Oceanogràfic València y la empresa pública Tragsatec.

Esta última ha sido la que ha aportado el transmisor que se le ha colocado y la que se encargará de recibir los datos y gestionarlos, con el objetivo de conocer más acerca de la tortuga boba y ayudar a la conservación de la especie.

Un rescate fortuito

La tortuga ‘Kalú’ fue hallada en el mar, a unas dos millas de la costa frente a San Sebastián, el pasado 24 de marzo. Presentaba dificultades respiratorias y tenía diferentes organismos incrustados en su caparazón, entre ellos un crustáceo.

Esta situación fue la que llevó a activar el protocolo de varamiento y de observación de la fauna marina. El mismo se ha mantenido en marcha mientras el ejemplar recibía atención y fue mediante el cual se ha realizado el seguimiento de su evolución.

Desde que empezó su recuperación en el Aquarium, la tortuga ‘Kalu’ se ha recuperado de manera visible, ya que ha ganado peso (pasó de 2 a 3 kilos) y su caparazón ha crecido 4 centímetros, alcanzando los 29 de longitud. Estos fueron algunos de los parámetros empleados para verificar su estado de salud, además de los controlados por los veterinarios y biólogos marinos.

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