El litoral de Dénia y Xàbia vuelve a convertirse estos días en un mirador natural para ver pasar a uno de los grandes gigantes del planeta. El rorcual común, considerado el segundo animal más grande del mundo después de la ballena azul, está cruzando frente al cabo de Sant Antoni en plena temporada migratoria.
El dato ya llama la atención. En lo que va de 2026 se han registrado 62 avistamientos de rorcuales comunes, la mayoría concentrados durante las dos últimas semanas, según la información difundida por el Ayuntamiento de Dénia. No es poca cosa. Y menos aún cuando muchos de estos animales pasan tan cerca de la costa que pueden observarse desde tierra, sin necesidad de salir al mar.
Dénia mira al mar
La campaña de voluntariado para el avistamiento de cetáceos ya está en marcha frente a las costas de Dénia. El proyecto lo organizan el Ayuntamiento de Dénia y la ONG Eucrante, con la colaboración de Fundació Baleària, Marina El Portet y Mundo Marino.
La vigilancia se realiza desde la Torre del Gerro, una estación terrestre situada en un punto privilegiado para seguir el paso de estos animales. Eucrante explica que este enclave se encuentra a 132 metros de altura y permite observar el tramo que va desde antes del puerto de Dénia hasta pasado el cabo de San Antonio.
En la práctica, esto significa mirar el mar con paciencia, registrar cada señal y anotar datos útiles para la investigación. Un soplo en la superficie, una aleta, una sombra larga bajo el agua. A veces, el Mediterráneo parece quieto. Hasta que aparece una ballena.
Un gigante en migración
El rorcual común es una ballena de gran tamaño que cada año se aproxima a esta zona durante su desplazamiento migratorio. En Dénia, el paso se intensifica especialmente en los meses de junio y julio, aunque el seguimiento de cetáceos en la costa dianense lleva años acumulando información.
La imagen resulta difícil de olvidar. Un animal enorme, rápido y elegante, avanzando junto a una costa llena de bañistas, embarcaciones y terrazas. ¿Qué significa esto para una ciudad como Dénia? Que su litoral no es solo un paisaje bonito de verano, sino también un corredor vivo para especies protegidas.
Por eso, los avistamientos no se tratan como una simple anécdota turística. Todos los registros obtenidos por el voluntariado, vecinos, pescadores, buceadores y navegantes se incluirán en un informe final que se remitirá al MITECO y a la Generalitat Valenciana.
Voluntarios en la Torre del Gerro
La campaña ha establecido dos turnos diarios de observación. El primero comienza a las 06.30 horas y el segundo a las 17.00 horas. Cada turno dura cuatro horas, una fórmula pensada para cubrir momentos clave del día sin perder continuidad en el seguimiento.
Quienes quieran participar pueden inscribirse a través de la web de Eucrante. Allí también se informa de otros proyectos ambientales, como la búsqueda nocturna de tortugas bobas nidificantes en las playas, otra señal de que el litoral mediterráneo está cambiando y necesita más ojos atentos.
La ciencia ciudadana tiene aquí un papel sencillo, pero importante. No hace falta ser biólogo marino para ayudar. Hace falta aprender el protocolo, observar con calma y comunicar bien lo que se ve.
Dos décadas de datos
La colaboración entre el Ayuntamiento de Dénia y Eucrante en este proyecto comenzó hace unos años, pero el seguimiento de cetáceos en la zona viene de más atrás. El Servicio de Vigilancia Ambiental Marino y de Pesca del Ayuntamiento lleva cerca de dos décadas recopilando observaciones del paso de cetáceos frente a la costa.
Esos datos han servido para trasladar información a administraciones y universidades, además de impulsar diferentes proyectos de investigación. No es un trabajo rápido ni vistoso. Es más bien una libreta que se va llenando temporada tras temporada.
Y eso se nota. Cuantos más registros se acumulan, mejor se entiende cuándo pasan los rorcuales, por dónde se mueven y qué zonas son más sensibles. En conservación, saber mirar a tiempo puede marcar la diferencia.
Qué hacer si ves una ballena
Si el avistamiento se produce desde tierra, los particulares pueden notificarlo por WhatsApp al número 616 947 579. Se recomienda enviar fotos o vídeos del animal, además de indicar la fecha, la hora, el lugar del avistamiento, el rumbo que seguía y el número aproximado de ejemplares.
Desde una embarcación, la situación cambia. El encuentro con cetáceos está regulado por el Real Decreto 1727/2007, que establece medidas de protección para evitar daños, molestias o alteraciones en el comportamiento de estos animales.
La norma crea un Espacio Móvil de Protección de Cetáceos alrededor del animal o grupo de animales, con un radio de 500 metros. Dentro de ese espacio hay zonas con distintas restricciones, incluida una zona de exclusión de 60 metros a la que no se debe acceder salvo por emergencia.
Mirar sin molestar
La regla de fondo es fácil de entender. Ver una ballena no da derecho a perseguirla. Tampoco a cruzarse en su trayectoria, rodearla, separarla de otros ejemplares o acercarse para conseguir una foto mejor.
El Real Decreto prohíbe conductas como el contacto físico, alimentar a los cetáceos, impedir su movimiento libre, cortar su paso o producir ruidos fuertes para atraerlos o alejarlos. Si el animal muestra señales de alarma, como cambios bruscos de dirección, huida o saltos repentinos ante la aproximación, la embarcación debe abandonar la zona con cuidado.
Aquí está la clave. El mejor avistamiento no es el más cercano, sino el que permite al animal seguir su camino sin estrés. Para quien mira desde tierra, la experiencia puede ser igual de emocionante. Y mucho más respetuosa.
Un verano clave para el Mediterráneo
Los 62 avistamientos registrados en 2026 llegan al inicio de una campaña que se prolongará hasta agosto. La mayoría se han producido en las dos últimas semanas, lo que confirma que la temporada alta ya ha arrancado frente a la costa de Dénia.
Pero la noticia no habla solo de ballenas. Habla de cómo una ciudad costera puede mirar su mar de otra manera. Entre el turismo, la navegación, la pesca y la conservación, el equilibrio no siempre es fácil. El problema es que los animales no esperan a que ordenemos nuestras agendas.
Por eso, cada aviso ciudadano, cada turno de voluntariado y cada registro bien documentado suma. El rorcual común pasa, respira, emerge y continúa. Nosotros, desde la costa, tenemos la oportunidad de observarlo sin convertir su viaje en una molestia.
El comunicado oficial ha sido publicado por el Ayuntamiento de Dénia.













