Los pequeños aparatos electrónicos son aquellos como cargadores de teléfonos móviles, cables o auriculares y muchas veces no van al reciclaje y acaban por error en la basura normal. Mal hecho.
Un trabajo hecho por WEEE Forum pone la alarma antes esto al comprobar cómo apenas un 32 % de los ciudadanos europeos encuestados recicla o reutiliza correctamente estos productos, mientras crece la preocupación por la llamada «Fast Tech». Al final son productos que se van guardando en un cajón y a la larga un día se tiran a la basura y no se reciclan; y esto agrava problema de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).
El 27 % de los ciudadanos europeos encuestados ha tirado pequeños aparatos electrónicos a la basura convencional y el 39 % reconoce haber desechado alguno sin estrenarlo o durante su primer mes de uso y no ha optado por el reciclaje, según un estudio de WEEE Forum. Los datos ponen de manifiesto los retos del reciclaje de pequeños aparatos electrónicos y las consecuencias de un modelo de consumo marcado por productos baratos, de corta duración y fácil sustitución.
Difundido por Recyclia con motivo del Día Internacional de los Residuos Eléctricos, que tuvo lugar el pasado 14 de octubre, este estudio detallado también pone de manifiesto que el 16 % de los encuestados para este informe aseguró que guarda estos dispositivos sin volver a utilizarlos. Esta práctica retrasa su correcta gestión y mantiene materiales y recursos fuera de los circuitos de recuperación gracias al reciclaje.
El fenómeno, conocido como «Fast Tech», evidencia que la gestión de los residuos electrónicos empieza mucho antes de desechar un aparato. Reducir las compras innecesarias, alargar la vida útil de los dispositivos y priorizar su reparación son medidas clave para evitar que se conviertan prematuramente en residuos.
Cuando ya no pueden reutilizarse, los pequeños aparatos electrónicos deben depositarse en puntos de recogida específicos para facilitar su reciclaje y la recuperación de materiales.
¿Cómo se comporta el consumidor con el reciclaje de pequeños aparatos electrónicos?
Solo uno de cada tres ciudadanos europeos (un 32 %) recicla o reutiliza correctamente los pequeños aparatos electrónicos de bajo coste como auriculares, cargadores o baterías portátiles, conocidos como ‘Fast Tech’ (Tecnología rápida), de acuerdo con un estudio elaborado por WEEE Forum.
El informe de esta asociación, que agrupa a decenas de organizaciones gestoras de RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos), ha analizado el consumo de esta tecnología barata y de vida útil reducida -denominada con un concepto similar al de «Fast Food’ en alimentación o ‘Fast Fashion’ en moda-, según un comunicado facilitado por Recyclia, la entidad que agrupa en España a las organizaciones encargadas de su recogida selectiva.
El documento, que se ha publicado con motivo del Día Internacional de los Residuos Eléctricos que se conmemora este miércoles, subraya el «importante» contraste «entre la conciencia ambiental» que dicen tener los ciudadanos europeos y «el comportamiento real» a la hora de manejarlos.
Así, el 39 % de los encuestados reconoce haber tirado alguno de estos pequeños dispositivos electrónicos de consumo rápido sin haber llegado a utilizarlo, después de un solo uso o durante el primer mes desde su compra. Además, el 27 % los depositó en la basura convencional mientras que el 16 % se limitó a guardarlos en casa sin volver a usarlos.
El precio, factor clave
El estudio certifica que el 87 % de los europeos posee al menos uno de estos dispositivos, un porcentaje que se incrementa hasta el 94 % en el segmento de las personas comprendidas entre los 18 y los 29 años.
La ‘Fast Tech’ relacionada con la carga de otros aparatos electrónicos y con la iluminación es las más extendida: el 68 % de los ciudadanos la ha adquirido y está presente en el 83 % de los hogares.
«El precio explica buena parte de su éxito» según el comunicado, ya que figura como principal factor de compra para el 55 % de los encuestados, muy por delante de la disponibilidad y visibilidad del producto (29 %), las reseñas positivas (21 %), las recomendaciones de confianza (16 %) o la publicada y las redes sociales (12 %).
Otro dato, «especialmente revelador» en este sentido es que el 22 % reconoce haber adquirido alguno de estos aparatos cuando en realidad no lo necesitaba, además de que el 52 % de los compradores adquirieron sus productos a través del comercio electrónico.
Duración limitada
La ‘Fast Tech’ relacionada con la carga de otros aparatos electrónicos y con la iluminación es las más extendida: el 68 % de los ciudadanos la ha adquirido y está presente en el 83 % de los hogares.
Más de la mitad de los encuestados (53 %) dejó de utilizar su dispositivo ‘Fast Tech’ porque «se rompió» mientras que otro 36 % afirma que lo hizo porque «dejó de funcionar pese a parecer intacto», lo que plantea la relación entre su bajo precio y su calidad real.
No obstante «el riesgo es asociar el bajo precio o el reducido tamaño con un escaso valor como residuo», ha advertido el director general de Recyclia, Gabriel García, quien ha insistido en el mensaje de que «no deben terminar en la basura convencional» sino reciclarse correctamente a través de los cerca de 110.000 puntos de recogida que la entidad posee en España y que le permitió gestionar casi 98.400 toneladas de RAEE y cerca de 12.000 de pilas y baterías sólo en 2025.
El crecimiento del comercio electrónico «no puede traducirse en una pérdida de trazabilidad ni en una menor responsabilidad sobre el residuo», ha añadido García.














