Europa evalúa sus propios proyectos de ciencia ciudadana y biodiversidad

ALTER-Net anualmente abre una convocatoria para apuntarse a hacer una publicación de impacto de temática libre, las AHIAcalls.

La red de expertos europeos en biodiversidad y servicios ecosistémicos, ALTER-Net, ha promovido una revisión sobre ciencia ciudadana y aprendizaje que se ha publicado en la revista Conservation Biology. Los autores, entre los que constan investigadores del CREAF, recalcan que los científicos han de implicarse más, y no quedarse en un segundo plano, para hacer los proyectos participativos correctamente.

La ciencia ciudadana cada vez gana más defensores en el mundo científico. Un ejemplo de ello es el hecho de que la red ALTER-Net, formada por las 18 instituciones de referencia en Europa en biodiversidad y servicios ecosistémicos, haya financiado un estudio sobre el potencial que tiene la ciencia ciudadana para la ciencia y como método de aprendizaje. El estudio, que se ha publicado recientemente en la revista Conservation Biology, ha contado con la participación de 20 investigadores europeos, dos de ellos del CREAF.

ALTER-Net anualmente abre una convocatoria para apuntarse a hacer una publicación de impacto de temática libre, las AHIAcalls. Los equipos de científicos plantean qué estudio les gustaría llevar a cabo y la propuesta – o propuestas – que tiene mejor acogida sigue adelante. Este año la ciencia ciudadana fue la temática más votada y se decidió hacer un artículo de revisión sobre el tema.

La idea original de publicar un artículo de este tipo la dio una investigadora húngara, Györgyi Bala, de la Szent István University y se añadieron otros profesionales, como Corina Basnou y Joan Pino del CREAF. «Decidimos apostar por este proyecto, porque somos conscientes de la importancia que tiene implicar a los ciudadanos en la ciencia. No sólo para enriquecer el conocimiento de los participantes, sino también para potenciar y visibilizar mejor las investigaciones »explica la ecóloga Basnou.

España es puntera en establecer conexión entre ciudadanos y naturaleza

El estudio ganador de las AHIAcalls ha contado con un equipo de 20 personas con diferentes trayectorias relacionadas con la ciencia ciudadana, que establecieron un vínculo a través de ALTER-Net. Cada uno de los integrantes analizó los principales proyectos europeos que contaban con participación ciudadana y lo clasificaron según el tipo de interacción que hacían. La investigación examina 14 programas, entre los que 6 tenían como objetivo conectar a los ciudadanos con la naturaleza y 3 establecer una red entre los implicados.

España destaca en los proyectos de monitorización que involucran a los participantes y los acercan al mundo natural. En este sentido, se ha estudiado el Catalonia Butterfly Monitoring Scheme (CBMS) y el BioBlitz de Barcelona, un éxito de asistencia al 2016. El CBMS lleva ya 23 años funcionando, y siguen apareciendo voluntarios que proporcionan datos sobre mariposas de Cataluña y favorecen las publicaciones de estudios relacionados. «Consideramos dos grandes proyectos de recopilación de datos, pero cabe decir que no son los únicos en España. También destacan los casos de Mosquito Alert y Natusfera, proyectos con gran impacto entre la población. De hecho, este último además pone en contacto a los amantes de la naturaleza entre ellos» especifica la investigadora del CREAF.

Por otra parte, Europa también cuenta con iniciativas que ponen en contacto a los participantes entre ellos, como por ejemplo Virtual Biodiversity. Al igual que Natusfera, este proyecto español consta de una plataforma científica y divulgativa con galerías temáticas de fotografías digitales. Todos aquellos expertos, científicos o no, interesados en la belleza natural pueden formar vínculos sin problema.

Todavía queda mucho por hacer

Si bien es cierto que los europeos nos involucramos cada vez más en proyectos de ciencia ciudadana, quedan muchas tareas pendientes: «Una vez terminada y publicada esta revisión, los autores hemos visto que es necesario asegurar que se da un aprendizaje mutuo. Los participantes enriquecen su conocimiento científico, pero los expertos tienen que responder a las preguntas de los participantes, deben querer indagar en ellas y plantearse si sus estudios atacan las dudas de la población» insiste Corina Basnou.

Esta crítica a los proyectos sin implicación posterior, y en ocasiones sin un informe que reporte como ha sido el aprendizaje y revisar si los objetivos se han cumplido, se añade a la necesidad de una ciencia ciudadana para todos. La Dra. Basnou defiende que «debe haber un plan de inclusión social en los nuevos proyectos que aparezcan. Sin darnos cuenta establecemos perfiles de participantes: adultos, con cierta base cultural. ¿Por qué no abrir la ciencia en todo el mundo?».

Se van dando pasos, poco a poco, en este terreno en auge. Si por un lado se ha de incentivar que la ciencia ciudadana gane peso en la investigación y en la toma de decisiones, por el otro se debe recalcar que no se debe hacer a cualquier precio. Hay que plantear bien el retorno de estos proyectos, los beneficios mutuos y quién es el público general. «Hacer una simbiosis perfecta entre investigadores y colaboradores es difícil, pero se va descubriendo el gran potencial de la fuerza ciudadana», concluye Basnou.

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