La reserva hídrica española marca un récord histórico con 5.634 hm³ más y satura los embalses envejecidos del país

Publicado el: 11 de febrero de 2026 a las 14:17
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Vista aérea de embalse al 77 por ciento de capacidad

La reserva hídrica española marca un récord histórico con 5.634 hm³ más tras las intensas lluvias de la última semana, situando los embalses en 43.341 hm³ y el 77,34 % de su capacidad total.

El incremento, el mayor desde que existen registros semanales, confirma un episodio hidrológico sin precedentes que ha disparado el almacenamiento en apenas 72 horas, aunque expertos alertan de riesgos estructurales asociados al cambio climático.



Con este aumento, los embalses españoles almacenan actualmente 43.341 hm³ de agua, situándose al 77,3 % de su capacidad total, un nivel que no se veía en esta época del año desde al menos 2014.

El fuerte crecimiento se ha registrado entre el 2 y el 9 de febrero de 2026, gracias a las intensas precipitaciones asociadas a los temporales atlánticos como ‘Leonardo’ y ‘Marta’.



La reserva hídrica española marca un récord histórico con 5.634 hm³ más

Los embalses alcanzan el 77,34 % de su capacidad tras el mayor incremento semanal registrado en tres décadas.

España acaba de asistir a un hito hidrológico sin precedentes desde que existen registros. Las últimas lluvias han provocado que, en una ventana de apenas 72 horas, la reserva hídrica peninsular haya experimentado un crecimiento exponencial: 693 hm³ en 24 horas, 1.623 hm³ a las 48 horas y un disparo final hasta los 2.349 hm³ en solo tres días (y esta semana seguirá aumentando). 

Todas las cuencas salvo el Segura superan el 57 %

Los datos para esta semana indican que los embalses españoles acumulan 43.341 hm³ de agua, el 77,34% de su capacidad total, 5.634 hm³ más que la semana anterior. El mayor incremento semanal desde que existen registros semanales de la reserva hídrica peninsular (el anterior máximo fue de 4.735 hm³ el 2/01/1996).

Ecologistas advierten que estas cifras, aunque aparentemente positivas para combatir la sequía, ocultan una realidad geodinámica preocupante: las infraestructuras hidráulicas están operando bajo una presión climática para la que no fueron diseñadas y que, con el cambio climático, se verá agravada los próximos años.

España ha superado definitivamente su histórica fase de construcción de grandes obras hidráulicas. El reto actual no es levantar nuevos muros, sino realizar una mejora y mantenimiento sobre los existentes.

La vida útil de los embalses españoles se está agotando, no necesariamente por un riesgo de colapso estructural, las presas son sólidas desde el punto de vista de la ingeniería civil, sino por una pérdida drástica de eficiencia operativa.

Se están gestionando infraestructuras proyectadas a mediados del siglo XX, bajo las exigencias de una variabilidad climática extrema, incrementada por el cambio climático, propia del siglo XXI.

El grueso de la infraestructura hidráulica se construyó durante la dictadura (1950-1975). Esto significa que una gran parte de las presas está cruzando ahora mismo el umbral de su vida útil teórica de proyecto (los 50-75 años).

El hormigón aguanta pero el acero no tanto. Las compuertas, válvulas y desagües de fondo de presas construidas en los años 50 y 60 están llegando al final de su vida operativa segura.

El mayor aumento semanal desde 1996

La recurrencia de borrascas explosivas y episodios de precipitaciones torrenciales está sometiendo a los cauces y embalses a un estrés mecánico y sedimentario que compromete la garantía real de agua.

El mayor desafío geológico al que se enfrenta el país tras el paso de estas borrascas, es la colmatación o aterramiento. Cada inundación arrastra consigo toneladas de sedimentos, lodos y detritos procedentes de la cuenca vertiente erosionada donde se sitúa el embalse.

Cuando un embalse se colmata, su volumen útil disminuye. Los datos actuales indican que se acumulan 43.341 hm³, pero si no se invierte masivamente en la limpieza de lodos y sedimentos (una operación extremadamente compleja y costosa, que puede subir a decenas de millones de euros(1)), el agua que se ve en superficie es engañosa. Se está almacenando menos recurso del que dicen las cotas debido a la acumulación de sedimentos en el fondo.

Otra cuestión clave es la modernización de las compuertas y los sistemas de evacuación de fondo es vital. Las infraestructuras antiguas carecen de la agilidad necesaria para gestionar las «avenidas sólidas» (mezcla de agua y sedimentos) que traen las nuevas borrascas.

Más agua que la media de la última década

La recurrencia de borrascas explosivas y episodios de precipitaciones torrenciales está sometiendo a los cauces y embalses a un estrés mecánico y sedimentario que compromete la garantía real de agua.

Desde la perspectiva de la geología ambiental, la solución no termina en la presa o embalse; comienza en su entorno. Para los ecologistas es urgente invertir y planificar en restauración hidrológico forestal para reducir las escorrentías y evitar que los embalses se conviertan en meros depósitos de lodos y sedimentos.

La reforestación estratégica y la estabilización de laderas reducen la velocidad del agua y, lo más importante, retienen el suelo. Un cauce sano y una cuenca forestada actúan como una «esponja» que amortigua el impacto del cambio climático, protegiendo la inversión millonaria que suponen las presas.

Proteger y conservar no es suficiente, es necesario restaurar. El Reglamento de Restauración de la Naturaleza de la UE, aprobado en 2024, es una oportunidad clave. Supone un marco en el que los Estados miembros pondrán en marcha medidas de restauración para que, en conjunto, al menos el 20 % de las zonas terrestres y marítimas de la UE de aquí a 2030 y todos los ecosistemas que necesitan restauración de aquí a 2050.

A nivel estatal, se tiene que traducir en Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza para agosto de 2026 y para que sea una realidad es fundamental que las administraciones cumplan con las fechas e información requerida y asegurar la coordinación entre administraciones. Restaurar es también seguridad para la población.

Según los activistas, la «garantía de agua» en España será cada vez más una ilusión, si no se aborda una inversión ambiciosa en dos frentes:

  1. Modernización tecnológica de presas, rehabilitación de desagües de fondo y desaterramiento sistemático.
  2. Restauración de cauces y recuperación de la cobertura forestal para minimizar la erosión.

«El incremento semanal de 5.634 hm3 es un recordatorio de que la naturaleza tiene capacidad de recuperación, pero también de que la violencia de estos fenómenos, cada vez más intensos por el cambio climático, exige una adaptación. Es el momento de la rehabilitación masiva, restauración hidrológico forestal de cauces y cuencas», ha declarado Julio Barea, doctor en Hidrogeología.

«De lo contrario, la obsolescencia técnica de nuestros embalses nos volverá cada vez más vulnerables ante la próxima gran crisis hídrica».

Este contexto pone de manifiesto la importancia de adaptar la gestión del agua a un clima más variable, con inversiones en modernización de embalses, sistemas de almacenamiento y distribución, además de estrategias de uso eficiente que promuevan la resiliencia frente a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. Seguir leyendo en SOSTENIBILIDAD.

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