Sostenibilidad

Los expertos en climatización lo avalan: dejar el aire encendido toda la noche no es el problema, la clave está en cómo lo programas

Dormir con el aire acondicionado encendido puede ahorrar energía si lo programas correctamente y ajustas bien la temperatura.

Los expertos en climatización lo avalan: dejar el aire encendido toda la noche no es el problema, la clave está en cómo lo programas

Dormir en verano se ha convertido en una pequeña batalla doméstica. Persianas bajadas, ventanas abiertas a última hora y esa duda de siempre antes de meterse en la cama. ¿Dejamos el aire acondicionado encendido toda la noche o lo apagamos para no llevarnos un susto en la factura?

La respuesta no está tanto en apagarlo o dejarlo funcionando, sino en cómo se usa. Ponerlo a 20 o 21 grados puede parecer una buena idea cuando el calor aprieta, pero no enfría antes la casa y sí obliga al equipo a trabajar más. En la práctica, el punto razonable suele estar entre los 24 y los 26 ºC, con el modo noche o el temporizador bien aprovechados.

El mito del frío máximo

Una de las creencias más repetidas cada verano es que cuanto más baja sea la temperatura, mejor se duerme. Es comprensible. Cuando la habitación parece un horno, la tentación de poner el mando a 20 grados es fuerte.

El problema es que esa sensación inicial de frescor no siempre se traduce en más descanso. El IDAE recuerda que fijar el termostato por debajo de lo normal no hace que la vivienda se enfríe más rápido, sino que puede provocar un enfriamiento excesivo y un gasto innecesario. No es poca cosa.

La factura también cuenta

La OCU recomienda ajustar el aire acondicionado entre 24 y 26 ºC, una temperatura suficiente para combatir el calor del verano sin disparar el consumo. Además, calcula que por cada grado que se sube el termostato se puede ahorrar un 10 % en la factura.

El IDAE también pone cifras al asunto y señala que una variación de 1 ºC supone un ahorro aproximado del 7 % en climatización. ¿Qué significa esto en casa? Que pasar de 21 a 25 grados no es un detalle pequeño, sobre todo cuando el aparato funciona durante muchas noches seguidas.

Dormir fresco sin pasarse

El calor nocturno afecta al sueño porque el cuerpo necesita bajar ligeramente su temperatura para iniciar el descanso. El médico especialista Javier Albares lo resume de forma sencilla cuando advierte que, si el cuerpo no lo consigue, «te cuesta dormir» y aparecen más despertares.

Por eso no se trata de aguantar el calor por ahorrar unos euros, sino de encontrar un equilibrio. Una habitación fresca ayuda, pero una estancia demasiado fría puede acabar siendo incómoda, resecar la garganta o hacer que nos despertemos a mitad de la noche buscando una sábana.

No siempre conviene apagar y encender

Otro error habitual es apagar el aire acondicionado en cuanto la habitación se enfría y volver a encenderlo cuando el calor regresa. En algunos equipos modernos, sobre todo los inverter, esta costumbre puede ser menos eficiente de lo que parece.

El técnico de climatización Carlos Llull explica que estos aparatos no consumen lo mismo todo el tiempo. Cuando alcanzan la temperatura marcada, reducen la potencia para mantener el ambiente estable. Por eso, en muchas viviendas puede ser más lógico mantener una temperatura moderada que obligar al aparato a empezar desde cero una y otra vez.

La casa también trabaja

El aire acondicionado no hace milagros si la vivienda se calienta durante todo el día. Paredes, techos, muebles y ventanas acumulan calor, y luego el aparato tiene que pelear contra todo eso durante la noche. Y eso se nota.

El IDAE recomienda ventilar en verano por la noche o a primera hora de la mañana, cuando el aire exterior es más fresco. También aconseja bajar toldos y cerrar persianas para reducir el calentamiento de la vivienda durante las horas de más sol. Es una medida sencilla, pero muy efectiva.

El modo noche ayuda

Si el equipo tiene modo noche, conviene usarlo. Esta función suele ajustar el funcionamiento del aparato para mantener el confort sin trabajar a máxima potencia toda la madrugada. A cambio, el descanso puede ser más estable y el consumo, más contenido.

También puede servir un temporizador. Enfriar la habitación antes de dormir y programar el apagado unas horas después puede ser suficiente en muchas casas, sobre todo si se han cerrado persianas durante el día y se ha ventilado bien al caer la tarde.

Los filtros no son un detalle

A veces se mira solo el mando a distancia y se olvida lo más básico. Un aire acondicionado sucio trabaja peor, enfría menos y puede consumir más electricidad para conseguir el mismo resultado. Además, mueve por la habitación polvo y alérgenos acumulados.

La OCU recomienda limpiar los filtros de la unidad interior siguiendo las instrucciones del fabricante, lavarlos con agua fría cuando proceda y dejarlos secar a la sombra antes de volver a colocarlos. También recuerda que un buen mantenimiento ayuda a mejorar la eficiencia, alargar la vida del aparato y cuidar la calidad del aire interior.

Qué debe tener en cuenta el usuario

La idea clave es sencilla. Dormir con el aire acondicionado encendido no es el enemigo. Lo que dispara el gasto es usarlo demasiado bajo, dejar que el sol caliente la casa todo el día o mantener el equipo sin limpiar durante meses.

En el fondo, el truco está en combinar varias pequeñas decisiones. Termostato entre 24 y 26 ºC, persianas bajadas en las horas de más calor, ventilación cuando refresca, filtros limpios y nada de chorros directos sobre la cama. Así se descansa mejor, se gasta menos electricidad y se reduce la presión sobre la red en las noches más calurosas.

La nota de prensa oficial se ha publicado en la OCU.

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