La Unión Europea lo ha confirmado: las fresas, las naranjas y las uvas son las frutas más contaminadas por los pesticidas tras analizar más de 125.000 muestras

Publicado el: 31 de mayo de 2026 a las 08:03
Síguenos
Análisis de pesticidas en frutas como fresas, naranjas y uvas en un laboratorio europeo.

Europa acaba de publicar una de las radiografías más completas sobre lo que llega a la mesa cada día. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha revisado datos de más de 125.000 muestras de alimentos tomadas en 2024 y su conclusión general es clara. La mayoría cumple los límites legales y el riesgo estimado para la salud del consumidor sigue siendo bajo.

Pero el informe también deja una lectura menos cómoda. Dentro de ese panorama de cumplimiento, algunas frutas se repiten con más frecuencia cuando se habla de residuos múltiples. Naranjas, uvas de mesa, fresas y manzanas aparecen entre los productos con más muestras en las que se detectó más de un pesticida. No es una alarma para dejar de comer fruta. Es una llamada a mirar mejor lo que compramos.



Qué ha encontrado EFSA

El sistema europeo combina un programa coordinado de la UE, controles nacionales y revisiones reforzadas a productos importados. En el programa coordinado de 2024 se analizaron 9842 muestras de 12 alimentos, entre ellos uvas de mesa, plátanos, brócoli, pomelos, melones, pimientos, aceite de oliva virgen, trigo, grasa bovina y huevos.

En ese bloque, el 98,8% de las muestras cumplió la legislación europea. No se hallaron residuos medibles en el 43,1%, mientras que el 54,5% contenía uno o más residuos dentro de los límites máximos permitidos. Los límites se superaron en el 2,4% de las muestras y el 1,2% fue declarado no conforme.



La foto nacional es más amplia. EFSA recoge 86.449 muestras de más de 1140 productos en los programas nacionales. El 58,4% no tenía residuos cuantificables, el 38,3% presentaba residuos dentro de la ley y el 3,3% superó los límites. De ese último grupo, el 1,8% acabó considerado no conforme.

Las frutas señaladas

Las uvas de mesa son uno de los datos que más llaman la atención. En el programa coordinado, la tasa de superación del límite máximo subió hasta el 4,3% en 2024, por encima del 2,1% registrado en 2021. Además, EFSA indica que las uvas de mesa fueron el producto con mayor proporción de muestras con residuos múltiples dentro de ese bloque, con un 78%.

En los controles nacionales, las muestras con más residuos múltiples se concentraron sobre todo en naranjas, con 1287 casos, uvas de mesa, con 1150, fresas, con 1095, y manzanas, con 1032. Dicho de forma sencilla, no todas las frutas aparecen igual en la foto.

¿Significa esto que una naranja o una fresa sean peligrosas por sí mismas? No. EFSA insiste en que el riesgo estimado por la exposición alimentaria es bajo para la mayoría de grupos de población y sustancias analizadas. Pero también es verdad que algunas frutas cargan con más controles. Y eso se nota.

El problema de los cócteles

Una muestra puede contener varios residuos por tratamientos contra plagas diferentes, restos procedentes del suelo, deriva desde campos cercanos o mezclas durante la cadena de suministro. Según la legislación actual, la presencia de varios residuos no incumple la norma si cada sustancia queda por debajo de su límite individual.

Aquí es donde entra el debate. El informe dice que el 41,6% de las muestras nacionales contenía uno o varios pesticidas en concentraciones cuantificables. Los residuos múltiples aparecieron en el 25,5% de las muestras. Para EFSA, esto debe vigilarse. Para organizaciones ecologistas, todavía falta una pieza importante.

PAN Europe critica que los consumidores estén expuestos a «cócteles» de pesticidas cuyos efectos combinados no estarían evaluados de forma suficiente. Salomé Roynel, responsable de políticas de la organización, lo resumió así. «Los consumidores están expuestos a diario a cócteles de disruptores endocrinos, pesticidas PFAS o neurotóxicos cuyos efectos combinados no se evalúan».

Sustancias vetadas que siguen apareciendo

Uno de los nombres que vuelve a salir es el clorpirifós. La Comisión Europea no renovó su aprobación en 2020 y obligó a retirar las autorizaciones de productos fitosanitarios que lo contuvieran. La decisión llegó tras preocupaciones relacionadas con la posible genotoxicidad y la neurotoxicidad durante el desarrollo.

EFSA recomienda seguir vigilando clorpirifós en productos como coles, trigo, uvas de mesa, plátanos, naranjas, aceitunas para aceite, pimientos y semillas de girasol, tanto de origen europeo como de terceros países. No es poca cosa, porque estamos hablando de una sustancia que ya no forma parte del uso normal autorizado en la UE.

PAN Europe añade otro matiz incómodo. La organización sostiene que residuos de pesticidas no autorizados en la UE, como clorpirifós o imidacloprid, figuran entre los hallazgos que más se repiten cuando hay superaciones legales. El problema no es solo lo que se cultiva dentro. También importa lo que entra por la frontera.

Los importados pesan más

Los controles reforzados sobre importaciones muestran el punto más delicado. En 2024 se analizaron 39.433 muestras de alimentos importados sometidos a vigilancia especial. El 5,5% superó los límites europeos y el 3,6% fue declarado no conforme. Esos lotes no entraron en el mercado comunitario.

Además, si se excluyen los controles reforzados en frontera y se miran los programas nacionales, las muestras procedentes de terceros países presentaron una tasa de no conformidad cinco veces superior a las producidas dentro de la UE. EFSA habla de un 5,2% frente a un 1%. En la práctica, esto explica por qué los controles de origen y trazabilidad no son un detalle burocrático. Son el filtro.

Qué puede hacer el consumidor

El primer mensaje debe ser prudente. Comer fruta sigue siendo recomendable y el propio informe no concluye que exista un riesgo general elevado por estos residuos. Aun así, el consumidor puede tomar decisiones más informadas, sobre todo si compra a menudo las frutas que más aparecen en los controles.

Lavar bien la fruta, pelar cuando proceda y no usar la piel de los cítricos sin limpiarla antes son gestos sencillos. No hacen milagros, pero ayudan. También conviene variar. Comer siempre lo mismo puede aumentar la exposición repetida a los mismos residuos.

El producto ecológico tampoco significa residuo cero, pero el informe sí muestra diferencias. Entre las muestras etiquetadas como ecológicas, el 80,4% no presentó residuos cuantificables y solo el 0,4% fue no conforme. EFSA señala que las tasas de cuantificación y superación de límites fueron menores en alimentos ecológicos que en los convencionales, salvo en productos animales.

El informe oficial ha sido publicado en EFSA Journal.

Imagen autor

ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

Deja un comentario