Vida saludable

Las frutas que no deberías consumir por la noche si quieres dormir bien, según el cardiólogo Aurelio Rojas: «Podría interferir en el descanso»

El cardiólogo Aurelio Rojas señala las frutas que conviene limitar por la noche para favorecer un mejor descanso.

Las frutas que no deberías consumir por la noche si quieres dormir bien, según el cardiólogo Aurelio Rojas: «Podría interferir en el descanso»

Tomar fruta por la noche parece una de esas decisiones imposibles de discutir. Es fresca, ligera y encaja con una cena rápida cuando no apetece cocinar. Pero el cardiólogo Aurelio Rojas ha puesto el foco en un detalle que muchas personas pasan por alto, no todas las frutas sientan igual cuando el cuerpo se prepara para dormir.

Su advertencia no dice que el plátano, las uvas, el mango o la piña sean malos. La clave está en la hora, la cantidad y la respuesta de cada persona. Según Rojas, estas frutas podrían aumentar la respuesta insulínica y «fragmentar el descanso» en algunas situaciones, mientras que opciones como el kiwi, los arándanos o la manzana encajan mejor en una cena ligera.

La fruta no es el problema

Conviene tenerlo claro, comer fruta sigue siendo una recomendación básica dentro de una alimentación saludable. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición aconseja un mínimo de 5 raciones diarias entre hortalizas y frutas, con 2 o 3 raciones de fruta fresca al día. La OMS también sitúa las frutas, verduras, legumbres y cereales integrales como fuentes principales de carbohidratos saludables.

El matiz está en cómo y cuándo se toma. No es lo mismo comer una pieza entera que beber un zumo, porque los zumos concentran azúcares y pierden parte del efecto saciante de la fruta entera. Y ese detalle se nota más cuando la cena llega tarde y el cuerpo ya va bajando revoluciones.

Por qué puede afectar al sueño

Aquí entra en juego una palabra que suena técnica, pero se entiende fácil. La carga glucémica no mira solo el tipo de hidrato de carbono, también la cantidad que llega al plato. Por eso una ración pequeña puede sentar de una forma y un bol enorme de fruta muy madura puede sentar de otra.

Una revisión científica sobre carbohidratos y sueño concluyó que los cambios en cantidad y calidad de carbohidratos pueden influir en el inicio y la continuidad del sueño, aunque los propios autores recuerdan que todavía hacen falta más estudios para explicar bien los mecanismos. Dicho de otra forma, la relación existe, pero no funciona como una ley matemática para todo el mundo.

Lo que dijo Aurelio Rojas

Rojas sitúa al plátano, las uvas, el mango y la piña entre las frutas que algunas personas deberían limitar por la noche. Su argumento es que pueden provocar una mayor respuesta de insulina y que, aunque a veces ayuden a quedarse dormido, podrían empeorar la calidad real del descanso. Dormirse no siempre significa descansar bien.

Esto no convierte a esas frutas en enemigas. Un plátano después de hacer deporte, unas uvas a media tarde o mango en el desayuno pueden encajar perfectamente en una dieta sana. El problema aparece cuando se toman muy tarde, en mucha cantidad o en personas que ya notan despertares nocturnos, hambre al levantarse o sueño poco reparador.

Kiwi, arándanos y manzana

El kiwi es la fruta que más ha llamado la atención en este debate. Un pequeño estudio con 24 adultos con problemas de sueño observó que comer 2 kiwis una hora antes de acostarse durante 4 semanas se asoció con menos tiempo para dormirse, menos despertares tras iniciar el sueño y más tiempo total dormido. No es una prueba definitiva, pero sí una pista interesante.

En ese trabajo, la latencia del sueño bajó un 35,4 % en las mediciones subjetivas y el tiempo total de sueño aumentó un 13,4 %. Los autores también señalaron una mejora de la eficiencia del sueño. Aun así, el estudio era pequeño y sin grupo placebo, así que conviene leerlo con prudencia.

Los arándanos y la manzana juegan otra carta. Rojas destaca los polifenoles de los arándanos y la pectina de la manzana, una fibra soluble que ayuda a la saciedad. En la práctica, una manzana con piel o un yogur natural con unos arándanos pueden ser una cena más estable que un bol enorme cargado de fruta muy dulce, granola y crema de frutos secos.

No todas las guías coinciden

Hay un detalle importante. Las recomendaciones sobre cena y sueño no siempre coinciden al milímetro. El documento oficial de la Sociedad Española de Sueño recuerda que alimentación y descanso forman un binomio muy unido, y que importan los horarios, la digestión, los estimulantes y la sensibilidad individual.

De hecho, esta guía aconseja cenar de forma equilibrada, evitar estimulantes por la noche y acostarse unas 2 horas después de cenar. También menciona alimentos ricos en triptófano por la tarde, entre ellos el plátano, mientras que recomienda prudencia con algunas frutas ricas en vitamina C a última hora. Esto demuestra que no estamos ante una lista cerrada de buenos y malos, sino ante un asunto de contexto.

Cómo llevarlo al plato

¿Qué significa esto para alguien que cena tarde entre semana? Lo más sensato es empezar por lo sencillo. Ración moderada, fruta entera, pocos añadidos dulces y una cena que no obligue al cuerpo a hacer una digestión pesada justo cuando toca dormir.

Si una persona nota que se despierta varias veces o se levanta agotada, puede probar durante unos días a cambiar el bol nocturno. Menos fruta muy madura y más opciones como kiwi, manzana o frutos rojos. Pequeños cambios, pero muy prácticos.

En personas con diabetes, resistencia a la insulina, reflujo, insomnio persistente o tratamiento médico, lo mejor es individualizar. La fruta es saludable, sí, pero la salud no se decide con una receta universal. Cada cuerpo tiene su manera de responder.

La pista más reciente

La investigación más nueva no va contra la fruta, sino más bien al contrario. Un estudio publicado en 2025 observó que una mayor ingesta diurna de frutas y verduras se asociaba con menos fragmentación del sueño esa misma noche en adultos jóvenes. Según sus datos, alcanzar una cantidad equivalente a 5 tazas de frutas y verduras al día se relacionó con una mejora estimada del 16 % en la calidad del sueño frente a no tomarlas.

La conclusión práctica es sencilla. No se trata de dejar la fruta, sino de elegir mejor el momento, la ración y el tipo de fruta cuando se acerca la hora de dormir. 

El estudio científico más reciente citado en esta noticia ha sido publicado en Sleep Health, la revista de la National Sleep Foundation.

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