Parece una simple planta pero es un ‘monstruo verde’ que está devorando el mayor humedal de Colombia en una crisis sin precedentes: los peces ya no pueden moverse y se teme un desplazamiento masivo

Publicado el: 16 de junio de 2026 a las 18:49
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Hydrilla verticillata invadiendo la Ciénaga Grande de Santa Marta en Colombia y afectando la navegación y la pesca

Una planta acuática que a simple vista podría parecer inofensiva se ha convertido en una amenaza seria para la Ciénaga Grande de Santa Marta. Se llama Hydrilla verticillata, crece bajo el agua, forma masas densas y ya está afectando la pesca, la movilidad y la calidad del agua en el sector de Nueva Venecia, dentro de la Ciénaga de Pajarales.

La última respuesta oficial ha llegado con una prueba piloto de remoción manual de una hectárea, impulsada por Corpamag con participación de pescadores y habitantes del sector. Pero el fondo del problema no es solo retirar una planta. Detrás hay agua más dulce, exceso de materia orgánica, vertimientos y un ecosistema que lleva años acumulando señales de alerta. Y eso se nota.



Qué es esta planta

La Hydrilla verticillata es una planta acuática sumergida, conocida en la zona como «rabo de caballo» o «cola de caballo». Su gran problema es que no necesita mucho para expandirse. Un pequeño fragmento vivo puede viajar por el agua y dar origen a una nueva planta.

Además, produce tubérculos que pueden quedar en el sedimento durante años antes de rebrotar. Por eso, retirarla mal puede empeorar la situación, porque cada trozo que se suelta puede actuar como una semilla flotante. En condiciones favorables, puede crecer hasta 2,5 centímetros al día por tallo y formar tapetes que bloquean la luz solar.



¿Qué significa esto en la práctica? Que no estamos ante una maleza cualquiera, sino ante una especie capaz de transformar zonas abiertas de agua en una especie de alfombra vegetal. Para una comunidad que vive, se mueve y trabaja sobre el agua, eso cambia la vida diaria.

El agua pierde aire

El Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras confirmó la presencia de Hydrilla verticillata en el complejo lagunar de Pajarales, en el sector de Nueva Venecia. En su concepto técnico y su adenda, también señaló condiciones preocupantes, como temperaturas superficiales de hasta 43,7 °C, hipoxia en puntos críticos y niveles de nutrientes por encima de umbrales de eutrofización.

Dicho de forma sencilla, el agua pierde oxígeno y se vuelve más difícil para peces y otros organismos. La descomposición de tanta materia vegetal también aumenta la carga orgánica. Es como si el humedal se quedara sin respiración poco a poco.

Invemar también registró contaminación microbiológica con coliformes por encima de criterios de calidad para uso recreativo y pesquero. Esto no significa que toda la culpa sea de la planta. El propio análisis apunta a un problema más amplio, donde saneamiento, vertimientos y dinámica del agua se mezclan en una misma crisis.

Nueva Venecia queda atrapada

Nueva Venecia es un pueblo palafítico. Sus casas están construidas sobre el agua y la canoa forma parte de la rutina, igual que en otros lugares lo es coger el autobús o caminar hasta la tienda. Por eso, cuando los canales se obstruyen, no se bloquea solo un paisaje. Se bloquea la vida.

Carlos Rivera y Jorge Escobar, del Instituto Javeriano del Agua, señalaron que desde octubre de 2024 los habitantes reportaron el crecimiento de esta planta. En marzo de 2025, sus observaciones apuntaban a una ocupación de al menos 8 kilómetros cuadrados, con brotes también en Buenavista.

La pesca se vuelve más difícil, las redes se enredan y los desplazamientos tardan más. También se complica el acceso al agua de consumo y a los servicios básicos. Para una familia que depende de salir a faenar cada día, una planta así no es una curiosidad científica. Es un golpe directo al plato de comida.

La respuesta ya empezó

Corpamag inició el 26 de mayo de 2026 una prueba piloto de remoción manual de una hectárea de Hydrilla verticillata en la Ciénaga de Pajarales. La jornada se realiza con mano de obra de la Asociación de Pescadores de Nueva Venecia y habitantes del sector, lo que también genera ingresos para familias afectadas por la caída de la pesca.

«Esta nueva fase permitirá comparar los resultados obtenidos entre los métodos mecánico y manual», explicó Juan David Posada, funcionario de la Subdirección Técnica de Corpamag. La idea es medir qué opción causa menos impacto y ofrece mejores resultados para el ecosistema.

La fase manual llega después de una prueba mecánica realizada en 2025 sobre otra hectárea afectada. Aquella intervención permitió mejorar temporalmente la navegabilidad, pero también dejó claro que una operación a mayor escala necesita logística, sitios de acopio, control de fragmentos y análisis de posibles usos de la biomasa retirada. No es poca cosa.

La clave está en el agua

Minambiente activó en noviembre de 2025 una estrategia integral y urgente de manejo y control ante la detección de la especie en el complejo lagunar de Pajarales. El ministerio también indicó que Hydrilla verticillata ya está registrada como especie exótica y que se adelanta el análisis de riesgo para su inclusión oficial como invasora.

El punto central está en las condiciones que favorecen su expansión. Las autoridades han señalado la dulcificación del agua, la alta carga de materia orgánica y los vertimientos residuales como factores que pueden estar creando el ambiente perfecto para su crecimiento. Es decir, arrancar la planta ayuda, pero no basta.

En el fondo, lo que se necesita es recuperar el equilibrio del agua. Más monitoreo, mejor saneamiento, control de flujos y trabajo con la comunidad. Si no se actúa sobre esas causas, la planta puede volver a ocupar los espacios liberados. Y ahí está el verdadero reto.

Lo que se juega la ciénaga

La Ciénaga Grande de Santa Marta no es solo un humedal más. Es un ecosistema estratégico del Caribe colombiano, reconocido como sitio Ramsar y Reserva de la Biosfera, y sostiene actividades pesqueras, biodiversidad y formas de vida que dependen del agua cada día.

La Hydrilla verticillata ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda. ¿Cuánto puede resistir un ecosistema frágil cuando se juntan contaminación, alteración de flujos y especies invasoras? La respuesta no llegará con una sola jornada de limpieza, aunque esa jornada sea necesaria.

Lo que ocurra ahora en Nueva Venecia puede marcar el camino para otras zonas vulnerables. Si la respuesta combina ciencia, recursos, saneamiento y participación local, todavía hay margen para contener el daño. El comunicado oficial se ha publicado en Corpamag.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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