Si encuentras esto en tu jardín, aléjate inmediatamente: casi nadie lo sabe pero son los nidos de garrapatas y lo último que debes hacer es tocarlo

Publicado el: 21 de junio de 2026 a las 20:38
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Puesta de huevos de garrapata en una zona húmeda del jardín

Un pequeño grupo de bolitas marrones o rojizas en una zona húmeda del jardín puede parecer tierra, abono o restos de hojas. Pero, en algunos casos, también puede tratarse de una puesta de huevos de garrapata. Y ahí conviene no actuar con prisas.

La clave no es entrar en pánico, sino entender el riesgo. Las garrapatas viven en zonas con vegetación, sombra y humedad, y algunas pueden transmitir patógenos si llegan a picar a una persona o a una mascota. El ECDC recuerda que estos arácnidos son abundantes en bosques europeos desde comienzos de la primavera hasta finales del otoño, aunque también pueden aparecer en jardines, parques y zonas de hierba.



No es un nido como tal

Cuando se habla de «nido de garrapatas», la palabra puede llevar a confusión. Las garrapatas no construyen un nido como un pájaro ni se organizan en una colonia. Lo que puede encontrarse en el suelo es una masa de huevos dejada por una hembra después de alimentarse.

En especies presentes en Europa, como Ixodes ricinus, la hembra adulta necesita una toma de sangre para producir huevos. Después cae al suelo, busca condiciones favorables y puede producir hasta 2000 huevos antes de morir, según la ficha técnica del ECDC.



A simple vista, una puesta puede confundirse con pequeños granos de tierra, semillas, restos de fertilizante o incluso huevos de otros animales. Por eso el primer consejo es sencillo. No lo toques con las manos desnudas.

Lo peor que puedes hacer

El error más habitual es intentar rastrillar, aplastar o barrer esa acumulación para «quitarla de en medio». Parece lógico, sobre todo si está cerca de una zona donde juegan niños o descansan mascotas. Pero puede ser justo lo contrario de lo recomendable.

Si se trata de huevos o larvas recién nacidas, remover la zona puede dispersar el material por el césped, la hojarasca o los bordes del jardín. En la práctica, el problema deja de estar localizado en un punto concreto y pasa a estar repartido por una superficie mayor. Y eso complica las cosas.

Tampoco conviene rociar cualquier producto sin saber qué se está aplicando. Los CDC indican que los pesticidas pueden reducir el número de garrapatas en zonas tratadas, pero advierten que no deben ser la única medida y que siempre hay que respetar las instrucciones y la normativa local.

Dónde suelen aparecer

Las garrapatas necesitan humedad para sobrevivir. No llevan bien el sol directo durante mucho tiempo, ni los suelos secos y despejados. Por eso los puntos más delicados suelen estar bajo hojas acumuladas, cerca de arbustos densos, en hierba alta o en bordes entre jardín y zona arbolada.

El ECDC explica que Ixodes ricinus requiere una humedad relativa de al menos el 80 % y se asocia a entornos con vegetación que mantienen un microclima húmedo. No hablamos solo de bosques cerrados. También pueden servir praderas, pastos, parques urbanos y jardines si tienen refugio, sombra y hospedadores cerca.

¿Y qué significa esto para una casa con jardín? Que un rincón con hojas viejas, riego frecuente y poca luz puede convertirse en un pequeño refugio. No hace falta que el jardín esté abandonado. A veces basta con una esquina que nadie mira.

Cómo reducir el riesgo

La prevención empieza por quitarles comodidad. La EPA recomienda reducir la hojarasca, cortar la hierba alta y evitar el contacto con arbustos o zonas de vegetación densa. Los CDC añaden medidas muy prácticas, como segar con frecuencia, retirar maleza y crear una franja de grava o astillas de madera entre el césped y las zonas arboladas.

También ayuda mantener la leña apilada en un lugar seco y ordenado. No es solo por estética. Los montones húmedos pueden atraer pequeños mamíferos, y estos animales pueden transportar garrapatas sin que nadie se dé cuenta.

En jardines con mascotas, la vigilancia debe ser doble. Perros y gatos pueden llevar garrapatas al interior de la vivienda después de pasar por hierba alta o matorrales. Revisar orejas, cuello, patas y barriga al volver del jardín puede ahorrar un susto.

Si ya hubo picadura

Una cosa es encontrar una posible puesta en el suelo y otra muy distinta hallar una garrapata enganchada a la piel. En ese caso, no hay que quemarla, cubrirla con alcohol, vaselina o gasolina, ni arrancarla con violencia. La Comunidad de Madrid insiste en que debe retirarse lo antes posible con pinzas de punta fina, sujetándola cerca de la piel y tirando con presión suave y continua.

Después conviene lavar la zona con agua y jabón, desinfectar y vigilar síntomas durante las semanas siguientes. Fiebre, cansancio intenso, dolor de cabeza, sarpullido, una mancha negra o una erupción rojiza tras una picadura son señales para consultar con un profesional sanitario.

No todas las garrapatas están infectadas, y no toda picadura termina en enfermedad. Pero la vigilancia importa. El ECDC recuerda que las garrapatas no causan la enfermedad por sí mismas, sino que pueden transmitir virus o bacterias si están infectadas.

El aviso de Sanidad

España ya ha reforzado el seguimiento de estas enfermedades. El Ministerio de Sanidad publicó en marzo de 2026 la actualización de la guía de manejo clínico de las enfermedades transmitidas por vectores, incluidas las transmitidas por garrapatas. El documento recoge patologías como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la fiebre exantemática mediterránea, la borreliosis de Lyme, la anaplasmosis, la babesiosis, la tularemia, la fiebre Q y el síndrome alfa-gal.

La AEMPS recomienda usar ropa de manga larga y color claro, calzado cerrado, repelentes autorizados y una revisión completa del cuerpo después de estar en zonas de riesgo. También recuerda que los repelentes deben contar con número de registro y que sustancias como DEET, IR3535, icaridina o citriodiol tienen eficacia probada cuando se usan siguiendo las instrucciones.

Así que la próxima vez que aparezca una masa extraña de puntos marrones en una zona húmeda del jardín, lo prudente es no removerla sin protección, alejar a niños y mascotas, observar bien el entorno y pedir ayuda profesional si hay sospecha clara o presencia repetida. La guía oficial y el comunicado más reciente han sido publicados por el Ministerio de Sanidad.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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