España está poniendo multas de hasta 200.000 euros por quitar estos nidos de aves protegidas en las fachadas de las casas

Publicado el: 22 de junio de 2026 a las 12:46
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Avión común alimentando a sus crías en un nido protegido construido en la fachada de una vivienda.

Un nido pegado a una fachada puede parecer poca cosa. Un poco de barro, unas manchas bajo el alero y, a veces, la tentación de retirarlo durante una obra o una limpieza. Pero para una golondrina, un avión común o un vencejo, ese pequeño refugio es mucho más que una molestia estética.

La clave es sencilla. En España no se pueden destruir estos nidos sin autorización, aunque parezcan vacíos. La Ley 42/2007 protege a los animales silvestres y también sus nidos, crías y huevos, y las sanciones por infracciones graves pueden llegar hasta los 200.000 euros. No es poca cosa.



La ley no deja margen

La Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad prohíbe dañar o molestar intencionadamente a los animales silvestres en cualquier fase de su ciclo biológico. Además, incluye de forma expresa la «destrucción, daño, recolección y retención de sus nidos». También menciona crías y huevos, incluso cuando estos últimos estén vacíos.

En el caso de especies incluidas en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, la norma añade otra capa de protección. Para los animales, se prohíben las actuaciones dirigidas a matarlos, capturarlos, perseguirlos o molestarlos, así como destruir o deteriorar sus nidos y lugares de reproducción.



Ahí entran especies muy habituales en pueblos y ciudades. El Real Decreto 139/2011 incluye al vencejo común (Apus apus), al avión común (Delichon urbicum) y a la golondrina común (Hirundo rustica) en esa relación oficial de especies protegidas.

Un nido vacío también cuenta

El error más frecuente es pensar que solo hay problema si dentro hay pollos. No es así. Estas aves migratorias regresan cada primavera desde África y usan cornisas, balcones, aleros y fachadas para criar, muchas veces en los mismos puntos año tras año.

Por eso un nido vacío en invierno no es necesariamente un nido abandonado. Puede ser la casa de cría que esa pareja volverá a ocupar cuando llegue el buen tiempo. Si desaparece, tendrán que gastar energía en reconstruirlo justo cuando deberían estar criando.

SEO/BirdLife lo resume con una frase muy fácil de entender. «Verlas anidar en nuestras casas no es una molestia, es un privilegio», afirma Ainhoa Gutiérrez, técnica de la organización. Y tiene sentido, porque estas aves forman parte del paisaje cotidiano de muchos barrios.

No son simples manchas

La presencia de golondrinas, vencejos y aviones no solo tiene valor natural. También cumple una función práctica que se nota en verano, cuando los insectos se multiplican y cualquier ayuda contra moscas y mosquitos se agradece.

SEO/BirdLife recuerda que estas aves son insectívoras y muy beneficiosas. En el caso de la golondrina, la organización cita una ingesta aproximada de 850 insectos diarios, aunque la dieta puede variar según el lugar y la época.

La administración balear también ha recordado que estas especies capturan muchos insectos durante la reproducción para alimentar a sus crías. Ese trabajo natural aporta un beneficio ambiental y también de salud pública. No sustituyen otras medidas, claro, pero ayudan. Y eso se nota.

Las obras deben planificarse

El choque suele llegar con las reformas. Pintar una fachada, arreglar un tejado, colocar redes o tapar huecos puede parecer una tarea normal de mantenimiento, pero si afecta a nidos o zonas de cría puede convertirse en un problema legal.

La recomendación básica es adaptar las obras para evitar la primavera y el verano, que son los meses más delicados para la reproducción. SEO/BirdLife recuerda que, si una actuación puede afectar a un nido, hace falta permiso previo de la administración competente.

La retirada solo se permite en casos concretos y justificados, por ejemplo por seguridad o higiene, y siempre con autorización excepcional. No basta con que moleste a una comunidad de vecinos o con que ensucie una pared. Antes hay que preguntar.

Qué hacer si hay molestias

La convivencia tiene soluciones bastante sencillas. En nidos pequeños pueden colocarse baldas o bandejas bajo la zona de cría para recoger los excrementos y limpiarlas al final de la temporada. En colonias mayores, existen canaletas especiales conectadas a aguas pluviales cuando la instalación lo permite.

Lo que no debe hacerse es tirar el nido, cerrar los agujeros de entrada o impedir el acceso con redes sin autorización. Ese gesto, que a veces se hace en pocos minutos, puede dejar sin cría a una colonia entera.

Si alguien observa la destrucción de nidos, puede documentarlo con fotos, fecha y lugar, y ponerlo en conocimiento de las autoridades ambientales, agentes forestales, ayuntamiento o Seprona. SEO/BirdLife también recuerda que la ciudadanía puede denunciar actuaciones que impidan el acceso a los nidos o destruyan zonas de refugio y cría.

La ciudad también es naturaleza

La biodiversidad urbana no siempre vive en grandes parques o espacios protegidos. A veces está bajo una cornisa, en el hueco de una teja o pegada a una pared de barro seco. Es fácil no verla hasta que desaparece.

La cuestión de fondo es si queremos ciudades más limpias solo en apariencia o ciudades capaces de convivir con la vida que aún resiste en ellas. Las golondrinas, los aviones y los vencejos no piden demasiado. Solo necesitan que no se destruya su casa cuando vuelven de un viaje de miles de kilómetros.

El texto consolidado de la Ley 42/2007 ha sido publicado por el Boletín Oficial del Estado y puede consultarse en la fuente oficial.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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