“Controvertido y contestatario como pocos, el presentador de Wild Frank, Frank Cuesta mediante una carta publicada en las redes sociales acaba de explicarle a Francisco Rivera, qué es para él, ser antitaurino, espoleado por las despectivas declaraciones del torero, hacia quienes están en contra de esta cruel práctica.”
Así empezó todo
El torero llegó el sábado a la localidad alicantina de Elda, donde estaba invitado para leer el pregón que inauguraba la Semana Santa del pueblo. Allí lo esperaba un grupo de antitaurinos, que no dudaron en increparle que no lo consideraban representativo y hasta dedicarle varios insultos, que en realidad no venían a cuento.

El martes siguiente en un conocido programa de televisión, Rivera tuvo la mala idea de defender su profesión, cayendo en la misma mala táctica que algunos de los que le abuchearon: el insulto, tachando a los antitaurinos de “no bañarse” y de tener “mala pinta”.
Sus desatinados comentarios fueron motivo de extensos comentarios de toda índole en las redes sociales, tanto de parte de los defensores de la tauromaquia como de sus detractores, que se sintieron ofendidos por sus palabras. Frank dejó bien clara su posición, en una carta que publicó su muro personal de Facebook.

Carta de Frank
Con el tono directo y sarcástico que le caracteriza, el ex tenista, zoólogo, herpetólogo y presentador de TV, tras declararse antitaurino convencido y explicar que eso solo lo hacía diferente, pero ni mejor ni pero que nadie, enumeró al Sr. Rivera una serie de conceptos que podrían definir a un antitaurino.
Entre ellos, el de agredir e insultar a quienes ejercen de toreros, conceptualizando lo erróneo y paradójico que resulta combatir la violencia con más violencia o que pertenezca a determinado grupo político, un grave error, dado que la política y la tauromaquia son cosas muy diferentes.

Luego le explicó su propio y personal concepto de lo que significa ser antitaurino: estar en contra de que, mientras un toro es víctima de torturas, la gente festeje, tratar de que las leyes cambien y se logre la abolición de las corridas de toros y concientizar a los más jóvenes, de que quienes torturan a un toro no son ningunos héroes.
Luego le recordó que cuando el mismo Fran Rivera sufrió una cornada muy grave durante una faena, él lo defendió como persona, mientras otros le deseaban la muerte, porque para Frank Cuesta ser antitaurino es definitivamente: abogar por la vida.

Finalmente le explicó que él mismo es español, tiene estudios y entiende que la mayoría de las personas a las que Rivera alude “que no se bañan”, también son gente cultivada y que lo que todos defienden es que no se torture a un animal, mientras los argumentos del torero se basan en que es una tradición.
Llegado a este punto, le recuerda muchas tradiciones que por suerte ya no se practican como fumar en espacios públicos, agredir a una mujer o a un homosexual, pegar a los niños o tirar cabras desde los campanarios.

Tras preguntarle retóricamente si torearía sin puyas y banderillas, ironizó que quienes se bañan poco (los antitaurinos) al menos no tienen su piel manchada de la sangre de sus víctimas, explicó que dicha carta no pretende ser un ataque personal y dejó bien claro que un acto a quienes muchos califican de “fiesta nacional”, No es SU fiesta.



















