El abono único en Castilla y León se ha convertido en una de las propuestas que Greenpeace ha puesto sobre la mesa ante las próximas elecciones autonómicas, con el objetivo de reforzar el transporte público y facilitar una movilidad más sostenible en una comunidad marcada por su gran dispersión territorial.
La organización ecologista plantea que este sistema permita integrar distintos medios de transporte bajo una tarifa común que facilite los desplazamientos diarios de la población.
La iniciativa busca además reducir la dependencia del vehículo privado, mejorar el acceso a servicios básicos y combatir el aislamiento rural, una realidad que afecta a miles de habitantes de la región. Según Greenpeace, situar la movilidad sostenible en el centro de la agenda política será clave para mejorar la calidad de vida en Castilla y León.
Abono único en Castilla y León para reforzar el transporte público
Greenpeace solicita a los partidos políticos que prioricen la movilidad sostenible y sumen el transporte autonómico al abono único estatal para mejorar la conectividad y la calidad de vida.
La organización ambiental Greenpeace insta a que la movilidad se convierta en una prioridad política en Castilla y León durante la próxima legislatura, independientemente del resultado electoral.
El grupo argumenta que mejorar el transporte público es esencial para reducir las emisiones de GEI, facilitar los desplazamientos diarios de los ciudadanos y abordar el aislamiento en zonas rurales con poblaciones muy dispersas.
El abono único en Castilla y León es la propuesta que Greenpeace ha planteado a todos los partidos políticos de la comunidad de cara a las elecciones autonómicas del 15 de marzo, con el objetivo de reforzar el transporte público y mejorar la movilidad sostenible en una de las regiones más dispersas de España.
La organización ecologista pide que, independientemente del resultado electoral, la movilidad se convierta en una prioridad política para el próximo ciclo legislativo. Según Greenpeace, mejorar el transporte público es fundamental para reducir las emisiones contaminantes, facilitar la vida cotidiana de la población y combatir el aislamiento rural.
Movilidad difícil en una región con gran dispersión territorial
Castilla y León es una de las comunidades autónomas con mayor dispersión territorial del país, lo que obliga a miles de personas a depender del vehículo privado para acceder a servicios básicos como:
- empleo
- educación
- atención sanitaria
- ocio
La falta de alternativas de transporte público, junto con problemas como la escasez de horarios, trayectos demasiado largos o la ausencia de estaciones cercanas, genera una dependencia forzosa del coche. Según Greenpeace, esta situación provoca desigualdad territorial y pobreza en el transporte, especialmente en el medio rural.
Integrar el transporte autonómico en el abono único estatal
La organización propone que Castilla y León se convierta en la primera comunidad autónoma en integrarse plenamente en el nuevo abono único de transporte aprobado por el Gobierno central.
Este sistema permite viajar por todo el país con una tarifa plana mensual combinando:
- trenes de Cercanías
- trenes de Media Distancia
- autobuses de ámbito estatal
Sin embargo, actualmente el sistema no incluye los transportes autonómicos ni municipales, lo que genera un modelo fragmentado y difícil de utilizar.
Greenpeace plantea integrar en el abono único:
- la tarjeta Buscyl
- el sistema de transporte a la demanda rural
- los servicios de transporte urbano
Mejorar las conexiones entre pueblos y ciudades
La organización ecologista también reclama mejorar la conectividad entre municipios y cabeceras de comarca mediante:
- mayor frecuencia de autobuses y trenes
- horarios adaptados a la vida cotidiana
- coordinación entre distintos medios de transporte
Esto permitiría impulsar la intermodalidad, facilitando que las personas combinen distintos transportes en un mismo trayecto.
Garantía de movilidad sostenible para el medio rural
Greenpeace propone además establecer estándares mínimos de movilidad sostenible, que garanticen:
- frecuencias suficientes
- paradas accesibles
- tiempos de viaje razonables
El objetivo es asegurar que vivir en un pueblo no implique tener menos oportunidades de movilidad que en las ciudades.
Según la organización, integrar el transporte autonómico en el abono único estatal permitiría reducir la dependencia del coche, mejorar la calidad de vida de la ciudadanía y avanzar hacia un modelo de movilidad más sostenible.
Según Greenpeace, la limitación de rutas, la escasez de horarios y los largos tiempos de viaje obligan a muchos residentes a depender del coche privado para acceder al trabajo, la educación, la sanidad y el ocio.
La organización propone integrar sistemas regionales como la tarjeta de transporte Buscyl en el abono nacional de transporte de tarifa plana. Paralelamente quieren que se mejoran las conexiones entre los pueblos y los centros regionales mediante servicios más frecuentes y coordinados. Seguir leyendo en SOSTENIBILIDAD.


















