El monitoreo comunitario indígena en la Amazonía dejó de ser una idea para convertirse en una práctica concreta de gobernanza territorial. En el corazón de Rondonia, la comunidad Paiter Suruí abrió su territorio para compartir cómo la vigilancia ambiental liderada por pueblos indígenas puede frenar amenazas y fortalecer su autonomía.
El encuentro trinacional impulsado por WWF reunió experiencias de Brasil, Perú, Chile y Bolivia, demostrando que combinar tecnología, conocimiento ancestral y participación juvenil no solo protege el bosque, sino que redefine quién toma las decisiones sobre el futuro del territorio.
El monitoreo comunitario indígena en la Amazonía como modelo de gobernanza territorial
La comunidad Paiter Suruí en Brasil reunió a Chile, Perú y Bolivia para fortalecer una red trinacional de vigilancia territorial y conservación inclusiva.
En Rondônia, los visitantes exploraron proyectos comunitarios liderados por los Paiter Suruí. Estos incluyen viveros de plantas nativas para la reforestación de la Amazonía. Además de poseer un jardín botánico y brigadas de bomberos forestales.
También vieron una planta procesadora de castaña de Brasil. Y pudieron apreciar las parcelas agroforestales con café ‘robusta’. El cultivo del café en pequeña escala es factible gracias al clima y los suelos de Rondônia.
Paiter Suruí: vigilancia forestal con tecnología y saber ancestral
En el corazón de la Amazonía, la comunidad indígena Paiter Suruí, del Estado de Rondonia en Brasil, abrió sus puertas para recibir a representantes de organizaciones y comunidades locales vinculadas al proyecto trinacional de WWF “Unidos por el Bosque y el Mar”, para compartir las diferentes experiencias de monitoreo comunitario y participativo que desarrollan en cada uno de sus territorios.
La iniciativa se consolidó como un espacio clave para fortalecer y explorar cómo el monitoreo liderado por comunidades puede integrarse con la gobernanza indígena, la articulación con actores gubernamentales y los procesos de toma de decisiones.
Esto, impulsado por la incorporación de nuevas tecnologías aplicadas a la vigilancia, el monitoreo y la capacitación, que permiten ampliar el alcance y la efectividad de las acciones en los territorios.
Intercambio trinacional para fortalecer la conservación inclusiva
La visita consistió en vivir la experiencia de la mano de la propia comunidad, a través de la agencia “Yabnaby” la primera iniciativa de etnoturismo indígena gestionada directamente por el pueblo Suruí, que permitió una inmersión cultural mucho más profunda para los visitantes.
Estos se hospedaron en la Aldea Lapetanha, con la selva amazónica como escenario de fondo, y pudieron deleitarse con su gastronomía y sabores típicos, además de conocer proyectos de impacto que la comunidad desarrolla.
Entre ellas destaca el vivero de plantas nativas para la reforestación, el jardín botánico, el trabajo de las brigadas comunitarias para la prevención y combate de incendios forestales, la planta de proceso de nuez amazónica y la experiencia de agroforestería y sus cultivos cafeteros de la variedad robusta, un café único producido a baja escala con el sello del clima y suelo de Rondonia.
Todas estas innovadoras iniciativas refuerzan y demuestran el compromiso de los Paiter Suruí con la naturaleza y la recuperación territorial, lo que les ha permitido asegurar su autonomía económica y un futuro sostenible para su pueblo, el territorio y las futuras generaciones.
De la prevención de incendios a la agroforestería sostenible
Los visitantes tuvieron la oportunidad, junto con conocer la experiencia del pueblo Suruí, de compartir lo que se encuentran desarrollando en cada territorio respecto al monitoreo.
Por ejemplo, Perú presentó su trabajo de monitoreo de 145 mil hectáreas en Madre de Dios, que busca fortalecer la conectividad y la salud de los bosques mediante el monitoreo de especies como indicadores de salud de los ecosistemas.
Chile compartió las experiencias de “Centinelas comunitarios de Carelmapu” que levanta información socioambiental del territorio mediante la colaboración e involucramiento de la comunidad local y “Monitoreo participativo de Pitipalena-Añihué”, asociado a aves y fauna marina en un Área de Conservación de Múltiples Usos. Mientras que Bolivia compartió su trabajo de monitoreo de la biodiversidad y el jaguar en el paisaje Sud Oeste Amazónico.
Jóvenes indígenas como centinelas del bosque
“Ha sido muy enriquecedor conocer cómo realizan el monitoreo comunitario otras iniciativas de los países vecinos como Chile y Bolivia y en especial el caso de la comunidad Paiter Suruir en Brasil, que vinimos a conocer.
En donde destaco que hacen un excelente trabajo de combinar la participación de jóvenes y la buena llegada con el gobierno, quien puede dar continuidad a las denuncias que se realizan por parte de la comunidad para combatir las diferentes actividades ilegales que constituyen amenazas para la protección de su territorio.
Así como de sus recursos, lo que finalmente les permitirá asegurar un futuro sostenible para su comunidad”. Esto lo comentó Yohamir Casanca, especialista de monitoreo biológico de la organización de Recolectores Orgánicos de la Nuez Amazónica del Perú (RONAP).
Una red regional que une Amazonía y mar
En este viaje de intercambio se generaron aprendizajes relevantes para adaptar y fortalecer las estrategias de conservación inclusiva en cada país. Así también, la iniciativa consolidó la creación de una comunidad regional de aprendizaje dedicada al monitoreo comunitario, que permitirá dar continuidad al trabajo, fortalecer los planes de acción nacionales y avanzar hacia una visión regional compartida.
“Este intercambio de experiencias demostró que el monitoreo comunitario va más allá de ser una herramienta técnica, pues representó un ejercicio de buena gobernanza territorial.
La metodología que se utilizó, combinaba visitas institucionales, aprendizaje en terreno, diálogo intercultural, talleres participativos y espacios sistemáticos de reflexión colectiva, permitiendo a los participantes contrastar sus experiencias nacionales con el modelo consolidado de monitoreo comunitario liderado por indígenas.
Y además identificando aprendizajes y oportunidades para replicar en sus territorios”, señaló Liliana Ortiz, coordinadora del programa de estrategia, ciencia e innovación de WWF Chile y líder de la iniciativa de intercambio.
Conservación basada en derechos y equidad de género
He participado en muchas giras de estudio a lo largo de mi carrera. Y creo que esta ha sido muy exitosa por reunir a personas de tres países para que interactúen, conversen, aprendan y compartan de y con la comunidad Paiter Surui.
Ellos no solo nos ha enseñado sobre la importancia del monitoreo del bosque y la Amazonía para su comunidad, sino que también nos ha mostrado la necesidad de profundizar en conservación basada en derechos y equidad de género, como ejes fundamentales para la sostenibilidad de nuestro proyecto”, indicó Chris Weaver, Asesor senior de conservación inclusiva de WWF US.
Estas iniciativas son producto del gran compromiso que tiene la comunidad con la naturaleza y la recuperación territorial. Ello ha fortalecido su independencia económica. Al tiempo que ha sentado las bases para que las generaciones venideras puedan tener un futuro sostenible.
Delegaciones de Perú, Chile y Bolivia compartieron varias experiencias de monitoreo. El intercambio fomentó el aprendizaje regional, al tiempo que mejoró las estrategias de conservación. Y reforzó una visión compartida para la protección ambiental comunitaria. Seguir leyendo en ECO AMÉRICA.




















