La cerceta pardilla acaba de dar una de esas noticias pequeñas en tamaño, pero enormes para la conservación. La Comunidad de Madrid ha confirmado por primera vez la reproducción en libertad de esta especie en la región, con diez pollos nacidos esta primavera en las lagunas de El Porcal, dentro del Parque Regional del Sureste, en Rivas Vaciamadrid.
No hablamos de un pato cualquiera. La cerceta pardilla es una de las anátidas más amenazadas de Europa y en España está en una situación muy delicada. Por eso, que dos hembras hayan sacado adelante crías tras varios años de reintroducciones no es solo una buena noticia. Es una señal. Y conviene mirarla con atención.
Diez pollos en libertad
Los técnicos medioambientales han avistado diez pollos recién nacidos junto a sus madres, repartidos en dos grupos de seis y cuatro. Es la primera evidencia clara de que la cerceta pardilla no solo se adapta al humedal madrileño, sino que también puede criar en él.
La diferencia es importante. Soltar ejemplares en un espacio natural ya tiene valor, pero comprobar que esos animales se quedan, encuentran refugio y se reproducen cambia el escenario. En la práctica, significa que El Porcal empieza a comportarse como algo más que un punto de suelta.
Y eso no ocurre por casualidad. Detrás hay años de trabajo, seguimiento y una elección muy precisa del lugar, porque esta especie depende mucho de la calidad del agua, la tranquilidad del entorno y la disponibilidad de vegetación donde esconderse.
Un pato pequeño con un problema enorme
La cerceta pardilla pertenece a la familia de los patos. Es de pequeño tamaño, de color pardo y fácil de pasar por alto para quien no sea experto. Pero su discreción no debe engañar a nadie.
En España figura en peligro de extinción en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y en peligro crítico en el Libro Rojo de las Aves de España, según recuerda la propia Comunidad de Madrid. También fue declarada en situación crítica en territorio español en 2018 por el fuerte descenso de sus poblaciones y la reducción de su área de distribución.
¿Qué la está empujando contra las cuerdas? Sobre todo, la pérdida y degradación de humedales. Pero también pesan la mortalidad no natural, la presión de algunos depredadores, la contaminación del agua, la caza ilegal y la presencia de especies exóticas invasoras.
El agua decide casi todo
En esta historia, el agua manda. La estrategia nacional para la conservación de los patos amenazados explica que la cerceta pardilla necesita niveles de agua adecuados para reproducirse con éxito. No le sirve cualquier charca, ni cualquier primavera.
La especie cría en fechas relativamente tardías en comparación con otras anátidas. Eso significa que necesita humedales que mantengan agua durante parte del verano, justo cuando muchos espacios mediterráneos empiezan a secarse. Es ahí donde el cambio climático, la gestión del agua y la presión humana se notan de verdad.
Dicho de forma sencilla, si el humedal se seca demasiado pronto, la reproducción se complica. Si el agua está degradada, también. Por eso cada pollo nacido en libertad cuenta más de lo que parece.
Así se ha recuperado en Madrid
El programa madrileño comenzó en 2022 con sueltas en El Porcal mediante técnicas de aclimatación controlada, conocidas como hacking. Los ejemplares procedían del centro de cría La Granja de El Saler, en la Comunidad Valenciana.
En total, en El Porcal se han reintroducido 80 cercetas pardillas, además de dos aves nacidas de huevos incubados y criados en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres Félix Rodríguez de la Fuente. A ello se sumó en abril la liberación de otros 20 ejemplares en la laguna de Soto de las Cuevas, en Aranjuez.
Los técnicos no eligen estos lugares a ojo. Antes estudian si el hábitat es viable y si la llegada de la especie encaja con las comunidades acuáticas que ya viven allí. Después llega el seguimiento, con observación directa y tecnología GPS para conocer zonas de descanso, cría y posibles amenazas.
Madrid se suma a una recuperación más amplia
El caso de Madrid llega en un momento en el que la especie muestra señales positivas en España. El proyecto LIFE Cerceta Pardilla informó de que la temporada de cría de 2025 cerró con 172 hembras reproductoras y 1427 pollos, dentro de una tendencia de recuperación iniciada en 2021.
Aun así, conviene no lanzar las campanas al vuelo. Las poblaciones principales siguen concentradas en Andalucía y la Comunidad Valenciana, y los buenos resultados dependen mucho de años húmedos, restauración de hábitats y continuidad en las medidas de conservación.
Madrid, hasta ahora, estaba fuera de los grandes núcleos tradicionales de la especie. Por eso estos diez pollos son relevantes. Abren la puerta a que el centro peninsular pueda funcionar como apoyo si los humedales se mantienen en buen estado.
Lo que viene ahora
El siguiente paso será comprobar si esos pollos sobreviven, se dispersan y vuelven a utilizar estos humedales en próximas temporadas. La conservación no se mide solo por una primavera buena, sino por la capacidad de repetir resultados año tras año.
También se trabaja en la Laguna de San Juan, en Chinchón, donde otro grupo permanece en un jaulón de aclimatación antes de integrarse en el medio natural. Si todo encaja, Madrid podría tener varios puntos conectados para reforzar la presencia de esta especie.
El nacimiento de diez pollos no resuelve por sí solo el futuro de la cerceta pardilla. Pero demuestra que, cuando se restauran humedales, se eligen bien los enclaves y se hace seguimiento, la naturaleza responde. A veces lo hace con un sonido muy pequeño, casi invisible entre los carrizos. El de diez crías nadando detrás de sus madres.
La nota de prensa oficial ha sido publicada por la Comunidad de Madrid.













