Los coches eléctricos de segunda mano empiezan a hacer ruido en España, y no precisamente por el motor. Las ventas de turismos electrificados de ocasión acumularon una subida del 47% hasta mayo de 2026, con un tirón claro de los eléctricos puros y de los híbridos enchufables, según los datos publicados por Ganvam y Faconauto.
La lectura es sencilla, pero importante. El mercado total de ocasión se mantiene casi plano, con 177.606 turismos y todoterrenos usados vendidos en mayo, pero dentro de esa estabilidad hay una batalla de fondo. Los diésel y gasolina siguen dominando las operaciones, aunque pierden fuerza, mientras los modelos enchufables ganan terreno poco a poco. Y eso se nota.
El eléctrico usado acelera
A cierre de mayo, los turismos eléctricos puros de ocasión crecieron un 37,5% en España, hasta alcanzar las 3.233 unidades. Los híbridos enchufables usados subieron todavía más, un 50,3%, con 4.951 operaciones en el mes.
¿Qué significa esto para quien busca coche? En la práctica, que el eléctrico ya no aparece solo en los escaparates de vehículo nuevo. Empieza a llegar también al mercado donde compran muchas familias, autónomos y conductores que miran mucho el precio antes de decidir.
Aun así, conviene no exagerar. Los electrificados crecen rápido, pero todavía representan una parte pequeña del mercado. El cambio está en marcha, aunque no ha desplazado todavía al coche de combustión.
El diésel resiste, pero cae
Los vehículos diésel de segunda mano concentraron el 47,8% de las operaciones en mayo, pero sus ventas bajaron un 6,8%. Los gasolina también retrocedieron casi un 4%, aunque mantuvieron el 35,6% del total.
Es decir, el coche tradicional sigue mandando por volumen. Basta mirar cualquier portal de compraventa o cualquier concesionario de barrio para verlo. Hay muchos más diésel y gasolina disponibles que eléctricos usados.
Pero el movimiento de fondo va en otra dirección. Si el precio de los carburantes aprieta, si las restricciones urbanas aumentan y si cada vez hay más oferta electrificada de segunda mano, el comprador empieza a hacer números de otra manera. La factura del combustible también cuenta.
El rent a car cambia el tablero
Uno de los puntos más relevantes de estos datos está en el canal de procedencia. Las operaciones con turismos usados del rent a car subieron un 17,6% hasta mayo y se convirtieron en un sostén del mercado.
Esto ayuda a explicar el auge de los seminuevos, los modelos de menos de un año, que acumulan un aumento del 18% en lo que va de ejercicio. Son coches que llegan al mercado con pocos meses de uso, más tecnología y, en muchos casos, con etiquetas ambientales más favorables.
Para el comprador, esto puede ser una oportunidad, pero también exige mirar bien. No basta con que el coche sea eléctrico o híbrido enchufable. Hay que revisar batería, garantía, historial, kilómetros, mantenimiento y uso anterior. En el mercado de ocasión, esos detalles marcan la diferencia.
Madrid se dispara
Por comunidades autónomas, Madrid fue la que registró el mayor aumento en mayo, con una subida del 32,2% y 31.993 operaciones. Le siguieron Castilla-La Mancha, con un 10,9%, y Navarra, con un 4,7%.
En el lado contrario aparecen caídas fuertes. Ceuta bajó un 21,2%, Baleares un 17,6% y La Rioja un 14,8%. La Comunidad Valenciana también retrocedió con fuerza, con un descenso del 11% en mayo.
Estas diferencias muestran que el mercado no se mueve igual en todas partes. Influyen la renta, la oferta disponible, la presencia de flotas, el turismo, las necesidades de movilidad y hasta la presión de las zonas de bajas emisiones. No es lo mismo comprar coche para moverse por Madrid que para vivir en una zona rural.
El CO2 también pesa
El crecimiento del coche electrificado usado tiene una lectura ambiental clara. Cuantos más modelos de bajas emisiones llegan al mercado de ocasión, más opciones reales tienen los conductores que no pueden comprar un coche nuevo.
Ganvam recordó en otra nota reciente que un vehículo de cinco años emite de media alrededor de un 40% menos que uno de más de 15 años. Según datos de Ideauto para la patronal, un coche de más de 15 años registra una media de 189 gramos de CO₂ por kilómetro, mientras que los usados jóvenes se sitúan cerca de los 120 gramos.
Ahí está una de las claves. Renovar el parque no es solo hablar de tecnología, sino de acceso. Si una familia no puede pagar un eléctrico nuevo, quizá sí pueda plantearse un usado joven, eficiente y con menos emisiones que su viejo coche diésel. No es poca cosa.
Un punto de inflexión
Las patronales del sector creen que 2026 puede marcar un punto de inflexión. Sus estimaciones apuntan a que los turismos electrificados de segunda mano crecerán un 30% al cierre del año, con una cuota del 4,5%, y que llegarán al 10,6% en 2030.
Fernando Miguélez, director general de Ganvam, lo resumió al hablar de una etapa de «cambio tecnológico». Según su análisis, el precio sigue siendo decisivo y el mercado de ocasión puede abrir la puerta a una movilidad más eficiente para más personas.
El reto está en que ese cambio no deje fuera a quienes más dependen del coche. Porque una transición ecológica que solo puedan pagar unos pocos se queda coja. El mercado de ocasión puede ser una pieza útil, siempre que haya oferta suficiente, información clara y garantías para el comprador.
Qué debe mirar el comprador
El dato del 47% llama la atención, pero la compra de un eléctrico usado necesita calma. La autonomía real, el estado de la batería, la potencia de carga y el tipo de uso diario son preguntas básicas antes de firmar.
También conviene mirar dónde se va a cargar. Para alguien con garaje y punto de recarga, el salto puede ser más sencillo. Para quien aparca en la calle, la decisión depende mucho de la red pública y de los hábitos de movilidad.
En el fondo, el mercado está enviando una señal clara. El eléctrico usado ya no es una curiosidad, sino una opción que empieza a ganar sitio en España.
La nota de prensa oficial ha sido publicada por Ganvam.













