El robo de agua en España deja más de 80.000 hectáreas de regadío con indicios de ilegalidad en seis acuíferos sobreexplotados, mientras los cultivos intensivos se desplazan hacia territorios con menor vigilancia.
WWF ha presentado su nueva investigación acerca de cómo se extrae agua ilegalmente de seis de los acuíferos más importantes de España. El informe denuncia la existencia de más de 80.000 hectáreas de regadíos con pozos irregulares y exige a las administraciones públicas que “espabilen” y tomen medidas más contundentes para frenar la destrucción de los acuíferos españoles.
Con la próxima Planificación Hidrológica a la vuelta de la esquina, advierten que la sustitución del cultivo de secano por el de regadío es uno de los mayores problemas para las reservas hídricas y recuerdan a las administraciones públicas que subvencionar estos cambios en los usos del terreno supone una negligencia ambiental muy grave teniendo en cuenta el contexto de crisis climática que sufre la península ibérica.
El robo de agua en España
Con esta nueva investigación sobre el robo de agua en España, realizada durante más de un año y medio (un estudio basado en los últimos datos oficiales disponibles sobre las parcelas con derechos de riego correspondientes a 2023 y 2024), desde WWF analizaron el «robo del agua» en seis acuíferos con mayor sobreexplotación de sus aguas subterráneas y que afectan a valiosos espacios naturales.
Entre las seis zonas investigadas por robo de agua en España, se regarían más de 80 000 hectáreas de superficie de cultivo con agua extraída con claros indicios de ilegalidad. Exigen a las administraciones públicas medidas contundentes para poner fin al «robo» y piden una gestión sostenible y justa del agua.
Tras un verano en que se han alcanzado todos los récords de temperatura y una sequía que está empezando a encender todas las alarmas, han lanzado una nueva investigación sobre el «robo del agua», uno de los mayores problemas sobre la gestión sostenible del agua en el contexto de emergencia climática que vivimos.
Además, España afronta un momento crucial con el nuevo proceso de redacción de la Planificación Hidrológica, que tiene que empezar a implantarse el próximo año 2026. Este Plan debe anticiparse a un escenario donde cada vez hay menos agua disponible y acabar de forma efectiva con las extracciones ilegales.
En esta nueva investigación sobre el robo de agua en España, ampliaron el estudio inicial publicado en 2021 hasta seis zonas de la península y analizaron más profundamente en clave territorial.
La responsable del programa de agua de WWF, Teresa Gil, declaró que “Estos casos no son ejemplos únicos y aislados, sino una muestra de un problema mucho más generalizado de uno de los delitos ambientales más extendidos e impunes en España. La riqueza de esta investigación está en que, además de revelar datos, nos muestra una clara fotografía de lo que sucede en el territorio y nos ayuda a comprender las claves y toda la complejidad del robo del agua”.
Y añade: “La investigación revela y alerta también sobre los ‘desplazamientos de cultivos’ que se están dando en los territorios con nuevas plantaciones con claros indicios de ilegalidad. Por ejemplo, en Doñana ha habido progresos contra los cultivos ilegales de frutos rojos en la Rocina, pero a la vez se ha detectado un crecimiento de cultivo de olivos superintensivos. También resulta llamativo que, mientras caen los cultivos ilegales en el Mar Menor, desde hace unos años hay una expansión insostenible de regadío con indicios de ilegalidad en otras zonas de la cuenca del Segura, especialmente en Albacete, como muestra el caso del Sureste analizado con ANSE”.
Todas las zonas tienen en común que, en los últimos años, han asistido a una transformación de unos cultivos tradicionales de secano a una agricultura industrializada de regadío superintensivo. Cabe recordar, además, que ha sido promovida con ayudas públicas, lo que ha conllevado un aumento de la superficie en regadío y un mayor uso de los recursos hídricos, y un “efecto llamada” para los recursos extraídos con claros indicios de ilegalidad.













