Cataluña suelta 52 náyades criadas en laboratorio en el río Fluvià, y estos moluscos de 4,5 centímetros nacidos en 2015 son un indicador de la calidad ecológica del agua

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Publicado el 1 de noviembre de 2026 a las 10:15
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Náyades criadas en laboratorio en la mano de un técnico junto al río Fluvià, antes de su suelta cerca de Olot

Técnicos del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa y del Consorci de l’Estany de Banyoles soltaron el miércoles 28 de octubre 52 náyades criadas en laboratorio en el río Fluvià, cerca de Olot (Girona). Son ejemplares de náyade alargada (Unio mancus), un molusco de agua dulce protegido que vive medio enterrado en el fondo del río.

Lo curioso es su edad, porque nacieron en 2015 y han pasado diez años en el laboratorio hasta alcanzar 4,5 centímetros, el tamaño que les da opciones reales de sobrevivir. ¿Por qué tanto esfuerzo por unas almejas de río? La nota de Parcs Naturals de Catalunya lo explica así, son «un excelente indicador de la calidad ecológica» del agua.

Un filtro vivo en el fondo

Como se alimentan filtrando el agua, la Generalitat les atribuye una gran función de depuración. Vienen a ser un pequeño filtro instalado en el lecho del río.

Su ciclo de vida tiene, además, un giro poco conocido. Las larvas pasan una fase como parásitas de peces autóctonos de la familia de las carpas, como la bagra y el barbo. Si esos peces escasean, las náyades lo notan enseguida, y de ahí su fama de chivato del estado del río.

Dicho de otra forma, una náyade necesita un río vivo entero, no solo agua limpia. Sin peces autóctonos no hay nuevas generaciones, por muy bien que se vea el cauce desde el puente. Y eso convierte cada concha en una pequeña pista sobre todo lo demás.

Prat d’en Gou, sobre Olot

La suelta se hizo en la zona de Prat d’en Gou, aguas arriba de la ciudad. Los técnicos eligieron ese tramo porque reúne lo que pide la especie. Hablamos de orillas con raíces, un buen bosque de ribera, sedimentos limpios y agua de calidad.

Técnico preparando las náyades criadas en laboratorio en una bandeja junto al río Fluvià, en Prat d'en Gou
Un técnico prepara las náyades en una bandeja junto al río antes de soltarlas en el tramo de Prat d’en Gou, aguas arriba de Olot. (Foto: Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa)

Los bosques de ribera que frenan las crecidas de los ríos son también parte de la casa de estas náyades. Para un animal que come filtrando el agua, un fondo sucio o una orilla pelada lo cambian todo.

En la práctica, se busca asentar una población sana en el tramo del Fluvià que cruza el parque natural. A partir de ahí, la especie debería ir extendiéndose por el resto del río.

Diez años de cría en Banyoles

Las 52 náyades salen del laboratorio de náyades del Estany de Banyoles. No es la primera vez que este centro devuelve moluscos al agua. Ya en 2013 el lago de Banyoles se repobló con centenares de mejillones de agua dulce criados allí.

Este lote nació dentro del proyecto LIFE Potamo Fauna (2014-2017), centrado en la fauna fluvial de interés europeo de las cuencas del Ter, el Fluvià y la Muga. Costó 1.900.262 euros. La mitad la pagó la Unión Europea y lo coordinó el propio Consorci de l’Estany.

Los padres no vinieron de fuera. Se recogieron en el mismo Fluvià, en la zona de Besalú y en el tramo del Molí de Sant Roc, en Olot. Las crías vuelven, por tanto, a su propio río.

Más de 130 supervivientes en abril

Hace apenas seis meses, en abril, los mismos equipos revisaron dos tramos del río para ver cómo andaba la población. Uno queda justo antes de la entrada a Olot y el otro, aguas arriba, a la altura de la Font de la Gruta.

Según el seguimiento de abril del parque, encontraron más de 130 náyades vivas. Entre ellas había 15 ejemplares marcados en 2014 y 2016. Toda esa población había aguantado el temporal Gloria de 2020 y la sequía extrema de 2021 a 2023.

Esa sequía todavía se recuerda en Cataluña por los embalses bajo mínimos y las restricciones de agua. Que unas almejas de río salieran adelante así dice mucho del tramo, que según el parque puede servir de reservorio para toda la cuenca del Fluvià y para Cataluña. No es poca cosa.

Cuántas sobrevivirán, aún sin dato

La nota, eso sí, no explica cómo se seguirá a los 52 ejemplares ni cuándo se revisará el tramo de Prat d’en Gou. Tampoco da una cifra de supervivencia esperada, más allá de decir que su tamaño ofrece «suficientes garantías».

Las náyades lo tienen difícil en buena parte de España, como ya advertía la alarma por las náyades de Castilla y León. La Garrotxa, en cambio, lleva desde los años noventa protegiendo la fauna de sus ríos. Lo hizo, por ejemplo, cuando Cataluña repobló los ríos de la Garrotxa con cangrejos autóctonos.

El reto ahora es que estas recién llegadas críen por su cuenta. Para eso necesitarán bagras y barbos en el mismo tramo, y un agua que siga igual de limpia durante años. Si lo consiguen, el Fluvià ganará algo más que 52 conchas en el fondo.

El comunicado sobre la suelta ha sido publicado en la web de Parcs Naturals de Catalunya.

Foto: Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa

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Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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