La protección de Doñana tiene más restricciones forestales y unas nuevas reglas para los animales domésticos, pero la Junta deberá demostrar que los cambios implementados se traducen en una conservación efectiva y no se quedan en un mero anuncio.
Más protección a Doñana con un mayor radio de seguridad de los nidos de rapaces
La protección de Doñana incorpora un refuerzo muy concreto: el radio donde no pueden realizarse aprovechamientos forestales alrededor de los árboles que tengan nidos de rapaces pasa de 100 a 400 metros. Es una mejora que merece la pena destacarse, pero también una exigencia, porque las garantías deben cumplirse sobre el terreno.
La Junta de Andalucía ha modificado varios planes de ordenación y de gestión del espacio natural de Doñana con cambios que afectan al autoconsumo solar, a los trabajos forestales, a los animales domésticos y a los accesos. Según la información que ha sido recientemente difundida por la entidad, estos son ajustes puntuales que no van a alterar de manera sustancial la ordenación vigente.
La reforma de protección de Doñana combinará las nuevas medidas de conservación con varios cambios administrativos y de uso público. Evaluarla exigirá medir los resultados de cada disposición y conocer cuáles son sus excepciones y su aplicación. Doñana necesita normas que sean eficaces, una vigilancia efectiva y resultados medibles, porque actualizar documentos no equivale automáticamente a recuperar los ecosistemas vinculados a las normativas.
Rapaces: 4 veces más distancia frente a los trabajos forestales
El avance más claro para la protección de Doñana afecta a la reproducción de las aves rapaces. La restricción de aprovechamientos forestales se extiende gracias a las nuevas normativas hasta 400 metros alrededor de los árboles con nidos y se mantiene hasta que las crías los hayan abandonado.
Cuadruplicar el radio amplía considerablemente el entorno que estará resguardado durante una etapa vulnerable. La medida busca reforzar la conservación, aunque su eficacia va a depender de que se identifiquen correctamente los nidos y de que se respete la limitación impuesta.
La administración deberá convertir esa distancia normativa en una garantía efectiva para las aves. La exigencia debe mantenerse después del anuncio de la protección de Doñana, cuando corresponda inspeccionar los trabajos y comprobar su cumplimiento efectivo.
Estas medidas de protección de Doñana también cambian el calendario de determinadas actuaciones con el fin de que este se ajuste a los ciclos vitales observados en la flora y la fauna. Con carácter general, se realizarán entre el 31 de julio y el 28 de febrero del año siguiente todas las labores que están previstas.
Ese periodo comprende laboreo y subsolado para repoblaciones, además de podas, desbroces, cortas y clareos. Adaptar los trabajos a la biodiversidad es una decisión positiva: la actividad forestal debe acomodarse a los procesos ecológicos, con una aplicación que respete las condiciones concretas del espacio.
Perros y placas solares: prohibiciones claras y permisos condicionados
La protección de Doñana también modifica las reglas sobre los animales domésticos. Su entrada queda totalmente prohibida, tanto si van atados como si no lo estuvieran. La correa, por tanto, no convierte el acceso en una actividad permitida dentro del ámbito que está regulado por esta disposición.
Existen excepciones para los perros de trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los perros guía o de asistencia en los supuestos legalmente previstos. Además, podrán autorizarse excepcionalmente el acceso a los perros necesarios para labores de gestión o conservación. Son excepciones vinculadas a unas funciones específicas.
La orden permite instalaciones solares de autoconsumo en edificios e instalaciones existentes que estén legalmente construidos y cumplan la normativa urbanística y sectorial. Es una apertura a la energía renovable con condiciones: no constituye una autorización general para ocupar nuevos terrenos con placas.
También aclara la situación de las edificaciones vinculadas a explotaciones agroforestales existentes en la zona B1 del parque natural. El objetivo anunciado es compatibilizar los aprovechamientos y la biodiversidad. Esa compatibilidad deberá acreditarse en cada actuación; invocarla no basta para demostrar que una actividad respeta los valores protegidos.
Accesos y tránsitos de los rocieros: la gestión deberá rendir cuentas
Los cambios afectan al PORN y al PRUG, que fueron aprobados en 2016. El primero establece directrices de conservación y aprovechamiento y el segundo concreta la administración y la gestión. Ambos ordenan un espacio que integra parque nacional y parque natural en Huelva, Sevilla y Cádiz.
Para determinar cuáles son las actividades de libre realización, las limitaciones necesarias por gestión podrán aprobarse mediante resolución de la dirección del espacio, en lugar de orden de la consejería. El cambio afecta a la observación, la fotografía, la filmación, la grabación sonora, el cicloturismo, las rutas ecuestres y el senderismo en los lugares previstos.
La protección de Doñana exige que esa capacidad se emplee con criterios ambientales transparentes. Además, se exceptúa de dicha incompatibilidad de usos para el tránsito peatonal, el ecuestre y el ciclista que se efectúe empleando el tramo de la Vereda del Camino de Sevilla al Rocío que atraviesa el parque nacional.
El contexto impide confundir ajustes con recuperación: un estudio de la Estación Biológica de Doñana, difundido en 2023, analizó 316 lagunas entre 1985 y 2018 y constató que el 59 % no se había inundado desde al menos 2013. La protección de Doñana necesita afrontar el deterioro hídrico: ninguna reforma administrativa sustituye las medidas para conservar el agua que sostiene este patrimonio.











