“El consejo de médicos y nutricionistas siempre se orienta a que los nutrientes necesarios para que nuestro cuerpo cumpla con sus funciones vitales, tales como las vitaminas y los minerales, son mejores si derivan directamente de las fuentes originales o sea de los alimentos.”
Sin embargo, puede que a determinadas personas les resulte difícil llevar una dieta equilibrada, especialmente si tiene problemas de alergias o alguna limitacion en el consumo de alimentos que puede provenir de indicaciones médicas, conviciones personales tales como la religión, como pasa con los judíos con la comida kosher o los musulmanes con el cerdo o de filosofia de vida, como los vegetarianos y los veganos.
En estas situaciones, los complementos alimenticios, también llamados suplementos alimenticios pueden ser útiles para obtener los nutrientes imprescindibles de los que se carece por lo especial de la dieta y las limitaciones de la misma.

Sin embargo, es de destacar que este tipo de complementos no se han diseñado para reemplazar comidas, ni para hacer «dietas milagro«, por lo que es aconsejable consultar con el médico de cabecera o con un nutricionista antes de comenzar a tomar suplementos alimenticios.

Forma y función
Los complementos alimenticios se prescriben como coayuvantes de una dieta cuando ciertos nutrientes están ausentes de la misma o existe una carencia de origen médico. Los suplementos vienen en forma de tabletas, cápsulas, cápsulas de gel, jarabes, así como en polvos que deben ser añadidos al agua, zumo o yogures.

Casi el 40 por ciento de los adultos de los países desarrollados suele tomar algún tipo de complejo multivitamínico, que es el suplemento dietético más común, según estudios realizados por el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa.
Los médicos y nutricionistas suelen aconsejar que se lleve una vida saludable y que se consuma una dieta lo más completa y balanceada posible (compuesta por verduras, legumbres, frutas, carnes, etc. en lo posible de origen ecológico), ya que esa es la forma adecuada de garantizar que las necesidades nutricionales diarias se satisfagan, aunque recetar suplementos si estos son necesarios, puede disminuir el riesgo de enfermedades crónicas o de carencias puntuales.

Las multivitaminas contienen la lista más completa de ingredientes ya que incluyen la vitamina A, las del complejo B, la C y la E, así como los minerales más importantes como el zinc, el cobre, el magnesio y el hierro.
Cuando existe una deficiencia comprobada de determinados nutrientes, se hace necesario el consumo de dichos complementos; incluso en determinadas etapas los especialistas pueden hacer recomendaciones especiales al respecto.

Por ejemplo, un médico puede prescribir un suplemento de ácido fólico para las mujeres embarazadas o una combinación de calcio y de vitamina D (que actúa como fijador del primero a nivel óseo) para las personas mayores.
También suele recetarse en los primeros días de vida a los recién nacidos, un complejo de vitamina D para prevenir la mala calcificación. A las personas que padecen anemias de diferentes clases se les aconseja tomar un suplemento de hierro con el fin de fortalecer la estructura de los glóbulos rojos (hematíes).

Otro tipo de suplementos
No todos los suplementos ofrecen valor nutricional. Los productos hechos con té, hierbas y otros ingredientes de origen botánico tampoco deben sustituir a los nutrientes regulares. Antes de consumirlos se deben leer las etiquetas de los suplementos herbarios cuidadosamente y se debe comprobar que tenga las certificaciones que los acrediten como naturales, bio o eco.

Es importante considerar que no todos estos productos contienen nutrientes esenciales, así que resulta fundamental que haya una consulta previa con un especialista idóneo, de qué tomar y cómo hacerlo, antes de incorporar este tipo de suplementos dietéticos en nuestra dieta diaria.

Otros suplementos alimenticios incluyen pastillas, barras y batidos que a veces se utilizan como reemplazo de las comidas con el fin de perder peso y que pueden resultar francamente perjudiciales, como es el caso de la dieta protéica, que puede causar cetosis (de hecho, ese es el objetivo de la dieta: quemar grasas esenciales).

Utilizar con precaución
Los complementos alimenticios pueden suponer una ayuda muy importante cuando son necesarios y están indicados por un profesional, tras un estudio del estado físico y fisiológico y del tipo de dieta de cada paciente, pero hay una posibilidad de que puedan hacer más daño que bien.

La sobredosis es una preocupación que siempre está latente cuando se toman suplementos sin el control adecuado. Un exceso de vitamina A puede causar pérdida de masa ósea, mientras que grandes dosis de calcio pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata en los hombres, de acuerdo con la Universidad de la Salud de Harvard.
Para determinar las necesidades dietéticas actuales, es fundamental hacerse una prueba de sangre para evitar las sobredosis de nutrientes. También se debe preguntar a médico si los suplementos alimenticios pueden interactuar con los medicamentos que se consuman con asiduidad.




















