Alimentos ecológicos

Los expertos coinciden: la mejor hora para regar el huerto y que las verduras crezcan bien no es ni a las 8 de la mañana ni a las 8 de la tarde

Los expertos revelan la mejor hora para regar el huerto en verano y evitar que las verduras sufran por el calor.

Los expertos coinciden: la mejor hora para regar el huerto y que las verduras crezcan bien no es ni a las 8 de la mañana ni a las 8 de la tarde

Regar el huerto en verano parece una tarea sencilla, pero no lo es tanto cuando el calor aprieta de verdad. Muchas personas salen con la regadera a las 8 de la mañana o esperan a las 8 de la tarde pensando que están haciendo lo correcto. El problema es que, en plena época de altas temperaturas, esos horarios pueden quedarse cortos o llegar demasiado tarde.

La clave no está solo en echar agua, sino en conseguir que llegue a las raíces antes de que el sol, el viento o el propio calor del suelo la hagan desaparecer. Por eso, los jardineros con más experiencia suelen adelantar el riego a las primeras horas del día, incluso antes de que el sol empiece a calentar con fuerza. Parece un detalle pequeño. Pero en un huerto, esos detalles se notan.

La mejor hora no siempre es la más cómoda

Cuando hace mucho calor, el mejor momento para regar suele ser muy temprano por la mañana. No hablamos de salir al huerto cuando el día ya está arrancado, sino de hacerlo antes de las 7 en muchas zonas, o al menos antes de que el sol empiece a pegar con ganas.

La Royal Horticultural Society (RHS) recomienda el riego a primera hora porque se pierde menos agua por evaporación y las plantas pueden aprovecharla durante el día. También advierte que regar en las horas de más calor hace que buena parte del agua se evapore antes de llegar a las raíces. Y eso, en verano, es casi tirar agua al aire.

Regar a las 8 de la mañana puede funcionar en días suaves, pero no siempre en una ola de calor. En algunas terrazas, patios o huertos expuestos, a esa hora el suelo ya empieza a calentarse rápido. ¿Qué significa esto en la práctica? Que conviene mirar menos el reloj y más el sol, la temperatura y el estado de la tierra.

El riego de tarde tiene trampa

Regar por la tarde puede ser una alternativa, pero solo si el sol ya ha bajado y la temperatura ha caído de verdad. No basta con que sean las 20.00, porque en muchas ciudades españolas el calor se queda pegado al suelo hasta bien entrada la tarde. Ese calor pegajoso de verano que todos conocemos también lo sufren las plantas.

El problema aparece cuando las hojas quedan mojadas durante la noche. La RHS señala que el riego vespertino es aceptable, pero recuerda que la humedad nocturna en las hojas puede favorecer plagas y enfermedades por hongos. Por eso, si se riega al caer el día, el agua debe ir al suelo y no a la planta entera.

Esto es especialmente importante en cultivos delicados como tomates, calabacines, pepinos o fresas. Son plantas que agradecen humedad regular en la raíz, pero no una capa de agua sobre las hojas durante horas. En el fondo, la regla es sencilla. Raíces húmedas, hojas lo más secas posible.

Menos veces y más profundo

Uno de los errores más comunes es regar todos los días con muy poca agua. La superficie se ve húmeda durante un rato, pero las raíces apenas reciben nada. La planta se acostumbra entonces a buscar agua arriba, justo donde antes se seca la tierra.

La RHS recomienda riegos profundos y ocasionales para favorecer raíces más hondas y plantas más resistentes a la sequía. Esta idea también encaja con lo que aconsejan los servicios de extensión agrícola cuando hablan de calor extremo. Regar en profundidad ayuda más que dar pequeños sorbos al huerto cada pocas horas.

Eso sí, no hay una cantidad única para todos. Una lechuga joven no pide lo mismo que una tomatera adulta, y una maceta no se comporta como un bancal en tierra. Lo más práctico es comprobar la humedad con el dedo o con una pequeña herramienta, y regar cuando la tierra esté seca a cierta profundidad.

El acolchado cambia mucho las cosas

Cubrir el suelo con paja, hojas secas, restos de siega bien secos o compost ayuda a conservar la humedad. No es un truco nuevo, pero sigue funcionando. Esta capa hace de manta natural, reduce la evaporación y mantiene la zona de las raíces algo más fresca.

La Universidad Estatal de Iowa explica que el acolchado orgánico ayuda a retener agua en el suelo al reducir la evaporación, y además sombrea la superficie para mantener más fresca la zona de las raíces. No es poca cosa cuando el termómetro se dispara.

En huertos pequeños, este gesto puede marcar la diferencia entre una planta que aguanta el día y otra que llega mustia a media tarde. También reduce la aparición de hierbas competidoras, que consumen parte del agua disponible. Menos evaporación, menos competencia y menos estrés para el cultivo.

Las macetas sufren antes

Las plantas en maceta necesitan una vigilancia especial. En una terraza, el recipiente se calienta por todos los lados, no solo por arriba. Si además es de barro, metal o está pegado a una pared que acumula calor, el sustrato puede secarse mucho más rápido que la tierra del huerto.

La RHS recuerda que las plantas en contenedores se secan antes que las cultivadas en suelo, y que en tiempo cálido y ventoso pueden necesitar revisiones frecuentes. También recomienda regar despacio y a fondo, mojando el sustrato y no el follaje.

A veces, la solución no es echar más agua, sino mover la maceta unas horas a la sombra. Agrupar varias macetas también puede ayudar, porque crea un pequeño ambiente más fresco y menos expuesto al viento. Es una medida sencilla, pero muy útil en balcones y patios urbanos.

Ahorrar agua también es cuidar el huerto

Regar bien no solo protege las plantas. También evita malgastar un recurso cada vez más valioso. La Diputación de Cádiz recomienda regar en las horas de menor insolación y temperatura, usar riego por goteo y elegir plantas autóctonas adaptadas al clima local para reducir el consumo de agua en jardines.

En un huerto doméstico, el goteo permite llevar el agua justo donde hace falta. Además, reduce salpicaduras de tierra sobre las hojas, algo que puede ayudar a limitar algunos problemas de hongos. Menos agua perdida, menos humedad innecesaria y menos sobresaltos en la factura.

La conclusión es clara. Con calor fuerte, el mejor riego es temprano, profundo y dirigido a la base de la planta. A las 8 de la mañana puede ser tarde en algunos días, y a las 8 de la tarde puede quedar demasiada humedad nocturna si se hace mal. 

La guía oficial sobre riego de plantas ha sido publicada por la Royal Horticultural Society.

Relacionados