Jorge Olcina ha vinculado la peligrosidad de las danas en el Mediterráneo con el calentamiento que ha sufrido el agua durante los últimos 50 años y reclama una gestión de emergencias que se centre en salvar vidas.
Durante las épocas cálidas, los mares acumulan calor y, con las condiciones atmosféricas adecuadas, se generan tormentas devastadoras. Estas danas en el Mediterráneo están alimentadas por exceso de humedad y las precipitaciones que causan son súbitas y torrenciales.
Jorge Olcina es catedrático de la Universidad de Alicante y, después del último episodio que afectó al norte alicantino y a la Marina Alta y El Saler valencianos, ha dejado claro que las danas en el Mediterráneo han llegado para quedarse y que es necesario adaptarse y tomar medidas de prevención.
Para Olcina, en primer plano deben estar siempre las personas y su protección, por lo que pone énfasis en que se debe informar adecuadamente para que los ciudadanos comprendan el alcance de una alerta, atiendan cuando hay avisos oficiales y se evite tener que lamentar fallecimientos.
Gracias a un estudio que se publicó hace unos meses y en el que participaron la AEMET, el CSIC y la Universidad de Valladolid, se sabe que el cambio climático intensificó la destructiva DANA del Mediterráneo de octubre de 2024 hasta en un 20% y que la superficie afectada por inundaciones que superaban los 180 l/m² se amplió en un 55%.
Las danas en el Mediterráneo se agravan por el cambio climático
Las danas en el Mediterráneo, que, como la de este lunes en el litoral sur de Valencia y norte de Alicante, afectan desde hace años distintas partes del litoral peninsular, reflejan la influencia del cambio climático en un Mediterráneo con unas aguas que han experimentado un calentamiento continuado del mar durante los últimos 50 años.
Así lo ha explicado este lunes el responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante (UA), el catedrático Jorge Olcina, en relación a la actual dana en la Comunitat Valenciana, que ha obligado a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) a decretar el nivel rojo durante las últimas 24 horas.
«Son situaciones que han venido a quedarse y que no conseguimos frenar por el proceso global de cambio climático» que conlleva aumentos de la temperatura del aire y del agua de mar «que van a ir a más en los próximos años y décadas».
Ha recordado que estas alteraciones atmosféricas, las danas en el Mediterráneo, se producen porque el calor acumulado en el mar en los meses de verano provoca en otoño la formación de grandes conjuntos convectivos «muy cargados de agua y energía que precipitan en un corto espacio de tiempo con los daños que vemos en los últimos años».
Esta es la nueva realidad climática
Para el experto, «la sociedad mediterránea se tiene que acostumbrar a convivir con esta realidad climática» dado que esta parte de la península se está transformando «en una sociedad de la emergencia» en el sentido de que en determinadas épocas del año la población debe permanecer especialmente alerta ante los avisos y mensajes de emergencia de las autoridades.
Olcina ha señalado que los mecanismos de emergencias deben organizarse siempre para la salvaguarda de la vida humana, ya que las pérdidas económicas suelen ser difíciles de evitar: «lo esencial es que cuando haya un episodio de aumento de las temperaturas o lluvias intensas no haya fallecimientos; esta es la clave de un buen sistema de gestión de la emergencia«.












