Tuvalu ante la COP31 reclama una financiación climática que resulte más accesible, mientras que los líderes del Pacífico exigen mantener el compromiso de abandonar progresivamente los combustibles fósiles.
La posición de Tuvalu ante la COP31 es muy clara: ¿por qué una nación insular que apenas ha contribuido al cambio climático tiene que endeudarse para hacer frente a sus consecuencias? Esto es lo que ha planteado su presidente ante los líderes internacionales que visitaron el país y la zona, durante el transcurso de un encuentro pre cumbre climática.
La realidad del país es muy compleja: la mayoría de las islas que lo componen tienen una altitud de 2 metros sobre el nivel del mar, por lo que se están hundiendo día tras día. Por ello, Tuvalu ante la COP31 exige que se detenga la actual crisis climática provocada por la quema de combustibles con el fin de salvar sus infraestructuras, sus viviendas y sus medios de vida.
Esta visita fue organizada como parte de los encuentros preparatorios para la COP31, que estuvieron a cargo de Australia, Tuvalu y Fiyi y que tienen como objetivo que los líderes mundiales tomen conciencia de que las islas son de los territorios más vulnerables ante la subida del nivel del mar y vean personalmente las consecuencias a las que se enfrentan.
Tuvalu ante la COP31 ha sido muy claro: los compromisos que se firmaron y que tienen como objetivo acabar con los combustibles fósiles deben seguir en pie y los consideran innegociables. Además, exigen que los países más vulnerables cuenten con una financiación real que les permita adaptarse a las nuevas condiciones impuestas por el cambio climático.
Tuvalu ante la COP31: no más combustibles fósiles
Líderes internacionales se reunieron hoy martes en Tuvalu, uno de los países más amenazados por la subida del nivel del mar, para reclamar que el compromiso mundial de abandonar progresivamente los combustibles fósiles se mantenga intacto y que los países más vulnerables tengan acceso a más financiación climática antes de la COP31.
Unos 50 representantes, incluidos 14 jefes de Estado y de Gobierno, viajaron al pequeño Estado insular del Pacífico como parte de la Pre-COP31, que Australia, Fiyi y Tuvalu organizan esta semana como antesala de la cumbre climática que se celebrará en Antalya (Turquía) en noviembre.
El encuentro en Tuvalu ante la COP31 busca poner rostro a las consecuencias de la crisis climática y trasladar las prioridades de los pequeños Estados insulares a las negociaciones internacionales.
El país está formado por tres islas de arrecife y seis atolones, la mayor parte de su territorio se encuentra a menos de dos metros sobre el nivel del mar y su población ronda los 10.600 habitantes.
La subida del nivel del mar aumenta el riesgo de inundaciones y erosión, mientras que el calentamiento de los océanos amenaza la pesca y los ingresos vinculados al atún, fundamentales para su economía.
El primer ministro de Fiyi, Sitiveni Rabuka, pidió mantener el acuerdo alcanzado en la cumbre climática de Dubái de 2023 para avanzar en la transición energética. «La transición fuera de los combustibles fósiles fue acordada por todos nosotros en Dubái. No es una nueva petición y no está abierta a renegociación», afirmó.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, defendió que la crisis climática debe entenderse más allá de las metas de emisiones y añadió que «en última instancia se trata de las personas».
Financiación para los países que no contribuyen al cambio climático
Tuvalu ante la COP31 reclama además un acceso más rápido a la financiación internacional para afrontar los efectos del calentamiento global. Su primer ministro, Feleti Teo, cuestionó que los pequeños Estados insulares tengan que aumentar su deuda para protegerse de una crisis que apenas han contribuido a provocar.
«¿Por qué países como Tuvalu deberían asumir más deuda para protegernos de una crisis climática que hemos contribuido tan poco a causar? No deberíamos tener que endeudarnos para salir de esta crisis«, afirmó.
La visita incluyó un proyecto de recuperación de unas 20 hectáreas de terreno para viviendas e infraestructuras, una de las medidas con las que Tuvalu intenta adaptarse a un aumento del riesgo de inundaciones y a la subida del nivel del mar.
Australia y los países del Pacífico habían aspirado a organizar conjuntamente la COP31, pero Turquía obtuvo finalmente la sede. Como parte del acuerdo, Australia se comprometió a acercar al Pacífico los preparativos de la conferencia y a dar mayor peso a las prioridades de la región.












