Entre 1854 y 2024, los 178 mayores productores de petróleo, gas, carbón y cemento del mundo lanzaron a la atmósfera más de 1,2 billones de toneladas de dióxido de carbono. Un estudio de la Universidad de Washington calcula ahora que esas emisiones pasadas seguirán calentando el planeta durante siglos, sea cual sea el camino que tomen las emisiones futuras.
Según sus simulaciones, el carbono que ya emitieron esas compañías explicaba en 2025 unos 0,66 °C del calentamiento global. En el año 2500 todavía aportaría entre 0,31 y 0,45 °C, según el escenario.
Quién firma el estudio y qué pregunta
El trabajo lo dirigió Dargan Frierson, profesor asociado de Ciencias Atmosféricas y del Clima de la Universidad de Washington, junto a Lauren Henrie, antigua estudiante de Ciencias Ambientales y Gestión de Recursos en la misma universidad. Se publicó el 23 de septiembre de 2026.
«Sabemos que las emisiones de combustibles fósiles han causado mucho calentamiento, y estamos viendo sus efectos, pero la pregunta es: ¿cuánto dura ese calentamiento en el futuro?», explicó Frierson en la nota de prensa de la universidad.
Los autores parten de un hueco en la literatura científica. «Los estudios previos sobre responsabilidad climática se han centrado casi exclusivamente en el pasado», escriben en el artículo.
Dos mundos simulados hasta el año 2500
El equipo usó FaIR, un modelo climático simplificado y de código abierto que convierte emisiones en concentraciones de gases, en forzamiento radiativo y, al final, en temperatura. El forzamiento radiativo es el desequilibrio de energía, medido en vatios por metro cuadrado, que provoca un gas al retener calor.
Corrieron 841 variantes del modelo hasta el año 2500 en cuatro escenarios usados por el IPCC, desde uno de emisiones bajas (SSP1-2.6) hasta otro muy alto (SSP5-8.5). Después repitieron cada simulación quitando las emisiones de CO2 y de metano registradas entre 1854 y 2024 en la base de datos Carbon Majors, en su actualización de 2026.
La diferencia entre el mundo real y ese mundo sin las empresas es el calentamiento que se les puede atribuir. La base de datos suma lo que emiten las propias compañías y lo que se libera al quemar el combustible que extraen y venden, lo que se conoce como alcances 1 y 3.
Más de medio grado que tarda siglos en irse
Estas 178 entidades emitieron unos 30.000 millones de toneladas de CO2 en 2024. En 2025, lo que habían emitido mantenía 80 partes por millón (ppm) de CO2 de más en la atmósfera, unas 623.000 millones de toneladas, el 48 % del total. El resto lo absorbieron el océano, los suelos y la vegetación, los llamados sumideros de carbono.
El calentamiento atribuible alcanza su máximo hacia 2024, con más de 0,6 °C en todos los escenarios, y luego baja despacio. En 2500, con emisiones bajas, siguen quedando 0,45 °C, el 68 % de lo que causaban en 2025. En el escenario más alto quedan 0,31 °C, el 49 %.

Una parte del CO2 no se va a escala humana. En el modelo, unas 35 ppm se quedan en un depósito que no se vacía nunca, lo que los autores describen como «una anomalía que persiste para siempre».
«Esperamos que el clima siga calentándose hasta que dejemos de emitir combustibles fósiles», dijo Frierson. «El único futuro estable es uno en el que no se queme ningún combustible fósil».
Pesan más en un mundo que recorta emisiones
Uno de los resultados va contra la intuición. En el escenario de emisiones altas, el CO2 extra que dejan las Carbon Majors en 2500 es más de tres veces mayor que en el bajo, y aun así calienta menos.
Ocurre porque el efecto del CO2 crece de forma casi logarítmica: cuanto más hay ya en el aire, menos calienta cada tonelada añadida. Con unas 1600 ppm de fondo, 120 ppm de más dan menos de 0,5 vatios por metro cuadrado, mientras que con unas 360 ppm de fondo, 40 ppm de más superan los 0,6.
Así, en 2500 esas emisiones históricas serían cerca del 30 % de todo el calentamiento en un mundo que recorta, frente a un 5 % en uno que sigue quemando sin freno. «La cantidad de calentamiento se puede calcular y es relativamente independiente de las emisiones futuras», resumió Frierson.
Con el metano, que dura alrededor de una década en el aire, la cosa cambia. Las fugas de estas empresas suponen cerca del 30 % de las emisiones mundiales de este gas y llegaron a añadir unas 450 partes por mil millones, pero ese exceso desaparece en pocas décadas.
La mitad se emitió después de 1986
Según contó Gizmodo, la mitad de las emisiones de las Carbon Majors se produjo después de 1986, cuando la relación entre los gases de efecto invernadero y el calentamiento ya estaba bien establecida. Frierson lo calificó de «increíble». «Para mí, eso demuestra que no teníamos por qué ir por este camino», dijo a ese medio.
El reparto, además, se concentra cada vez más. Según el informe Carbon Majors que el centro de análisis InfluenceMap publicó en enero de 2026, solo 32 empresas generaron más de la mitad del CO2 fósil mundial en 2024, y los 178 entes de la base de datos suman el 70 % del CO2 fósil emitido desde la Revolución Industrial.
«Cada año, las emisiones mundiales se concentran más en un grupo cada vez más pequeño de grandes productores, mientras la producción total sigue creciendo», dijo Emmett Connaire, analista sénior de InfluenceMap, en un comunicado recogido por Inside Climate News.
Una prueba que mira a los tribunales
La atribución es la rama de la ciencia que mide cuánto ha pesado el cambio climático en un fenómeno concreto, como la intensidad de las olas de calor en Europa. Los datos de Carbon Majors ya sostienen varios de esos estudios. En 2025, un equipo dirigido por Yann Quilcaille, de ETH Zúrich, vinculó en Nature más de 200 olas de calor de 2000 a 2023 con las emisiones de 180 grandes productores de combustibles fósiles y cemento.
«Estos resultados subrayan que las olas de calor extremas no son desastres abstractos y “naturales”: las alimentan directamente las emisiones de un número relativamente pequeño de actores poderosos», dijo Quilcaille en la nota de prensa de la Vrije Universiteit Brussel.
Ese mismo año, Justin Mankin, profesor asociado de Geografía en el Dartmouth College, presentó con Christopher Callahan un método para calcular daños económicos empresa por empresa. «Sostenemos que el caso científico de la responsabilidad climática está cerrado, aunque el futuro de estos casos siga siendo una pregunta abierta», dijo Mankin en la nota de prensa de Dartmouth.
Frierson lleva esa lógica hacia delante, en una línea que conecta con pleitos como el de un agricultor peruano contra una empresa alemana. «Si hay decisiones judiciales sobre la responsabilidad, esta no es solo de ahora; continuará durante muchos, muchos años en el futuro», afirmó. A su juicio, la producción futura «agravará los desastres climáticos durante muchas décadas», así que «cabe esperar nuevas batallas legales sobre quién es responsable durante muchos años».
Lo que el estudio todavía no resuelve
Los autores reconocen que FaIR es un modelo simplificado y que en los dos escenarios más altos trabaja «muy fuera de su rango de ajuste». Piden repetir los experimentos con modelos del sistema Tierra, mucho más complejos, para afinar las cifras.
Tampoco restaron lo que estas empresas han seguido emitiendo desde 2025, de modo que sus cifras son un mínimo. Las emisiones posteriores a 2024 «ya han invalidado esto como proyección de futuro y, por tanto, subestiman el efecto de las Carbon Majors», escriben, y añaden que la principal salvedad es que esos cambios de temperatura «todavía no han ocurrido».
El camino judicial tampoco es rápido. Michael Gerrard, director del Sabin Center for Climate Change Law de la Universidad de Columbia, comentó en 2025 a Mongabay el trabajo de Callahan y Mankin. Entonces había 34 demandas de estados y ciudades contra empresas de combustibles fósiles atascadas en cuestiones como si deben verse en tribunales federales o estatales. «Si alguno de los casos supera estas cuestiones legales y llega al fondo, el estudio puede ser de gran ayuda para los demandantes», dijo.
El estudio completo se ha publicado en PLOS Climate.
«Creo que mucha gente no se da cuenta de que, básicamente, tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles para que el calentamiento se detenga», dijo Frierson a Gizmodo. «Las emisiones han estado batiendo récords y no van en una trayectoria descendente».
Imagen: Bastique / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)














