CO2

Galicia reduce sus emisiones pero el transporte frena la transición climática pese al histórico adiós al carbón

Las emisiones netas cayeron un 9,8 % en 2024, pero el transporte genera ya el 30,3 % de los gases de efecto invernadero y los incendios amenazan la capacidad de los bosques para absorber CO₂.

Galicia reduce sus emisiones pero el transporte frena la transición climática pese al histórico adiós al carbón

Galicia reduce sus emisiones pero el transporte frena la transición climática: el desplome de la actividad en las plantas térmicas no basta para frenar el impacto ambiental en Galicia. La comunidad arrastra una marcada lentitud en la descarbonización de las áreas urbanas y las industriales.

Las estimaciones del Observatorio Galego da Acción Climática reflejan que el tráfico de mercancías y pasajeros genera el 30,3 % de los gases nocivos. Un volumen que frena el avance.

El vertiginoso aumento de la masa forestal, dominada por los eucaliptos y los pinos, fragiliza los ecosistemas. Las grandes olas de incendios estivales destruyen en pocos días la capacidad vegetal para absorber dióxido de carbono.

Galicia reduce sus emisiones pero el transporte frena la transición climática

Galicia mantiene cierto retraso en la rebaja de emisiones de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático, pese a haber dado un gran salto con el cierre de las centrales térmicas en los últimos años, y debe hacer más esfuerzos en rebajar el consumo de carburantes en el transporte y la industria.

Así lo ha puesto de manifiesto el biólogo Xosé Veiras, integrante del Observatorio Galego da Acción Climática, que acaba de publicar un informe sobre las emisiones netas de gases de efecto invernadero.

Según dicho informe, basado en datos del Ministerio de Transición Ecológica, Galicia emitió en 2024 un total neto de 7.015.159 de toneladas de gases de efecto invernadero, lo que supone una reducción de 9,8 % respecto al año anterior, debido a una rebaja de 5,4 % de las emisiones brutas, que alcanzaron 16,5 millones de toneladas, casi un millón de toneladas menos que el ejercicio anterior.

Las emisiones brutas representan el total de gases emitidos por la actividad humana, mientras que las emisiones netas tienen en cuenta los sumideros -tales como los bosques o los océanos- capaces de absorber parte de los gases, tales como el dióxido de carbono (CO2), principal causante del calentamiento global de la atmósfera.

Una reducción de emisiones paulativa

Respecto a 1990, principal año de referencia sobre emisiones, las netas disminuyeron un 68,5 % en Galicia, pero fue fundamentalmente por el cierre de las centrales térmicas de Meirama (2020) y As Pontes (2023), propiciado por un aumento de la producción de energía eólica para el consumo.

Fundamentalmente, ha sido el sector eléctrico el que ha hecho la transición y ha permitido en Galicia reducir la contaminación de la atmósfera con gases de efecto invernadero.

La mayor disminución de emisiones netas se dio en la provincia de A Coruña, seguida de la de Ourense, pero las reducciones fueron inferiores a la media gallega en Lugo y, sobre todo, en Pontevedra, advierte el Observatorio.

Una transición energética lenta y con políticas poco definidas

Veiras considera que el problema ahora es el «ritmo» todavía lento en reducir las emisiones brutas en los hogares, los vehículos de transporte, las pequeñas industrias y negocios, que representan tres cuartas partes de la contaminación. Es un «esfuerzo insuficiente» para la transición enegética.

«El transporte de personas y mercancías encabeza las emisiones de gases invernadero en Galicia, con el 30,3 % del total, mientras que también crecieron las de la industria, en torno al 3 %, y las del sector dedicado al uso de combustibles fósiles en edificios y sector primario», según el informe del Observatorio Galego da Acción Climática

Ese organismo cuestiona que la Consellería de Medio Ambiente y Cambio Climático, a partir de la publicación del inventario estatal de emisiones de 2022 que incluyó por primera vez datos sobre absorción desagregados por comunidades autónomas, «sólo se refiere a las emisiones netas y nunca a las brutas».

Además, critica su «poco definida política climática» y señala que «dejó de tener un objetivo específico de reducción para emisiones brutas» y «tampoco tiene una meta propia para las absorciones».

Los incendios agravan el problema

El citado Observatorio advierte de que los datos sobre emisiones de gases de efecto invernadero de 2025, que todavía no han sido publicados, podrían ser poco alentadores para Galicia.

Los incendios del verano pasado generaron, según Copernicus, el programa de la Unión Europea de observación de la Tierra mediante una red de satélites, unas 9,6 millones de toneladas de gases de efectos invernadero, el equivalente a un año de absorciones, subraya el Observatorio.

Veiras observa que el abandono de zonas agrarias y el incremento de plantaciones de eucaliptos y pinos ha llevado a la masa forestal a alcanzar millón y medio millón de hectáreas, frente a solo un millón a principios de este siglo, pero advierte de que hay una elevada vulnerabilidad a incendios de elevadas dimensiones capaces de rebajar el efecto sumidero.

Las críticas hacia la gestión gubernamental crecen por priorizar las lecturas optimistas sin fijar unas metas reales. Sin un plan integral para recortar el consumo de los hidrocarburos, el futuro ecológico gallego permanece en riesgo.

Temas

Relacionados