Energías Renovables

Cantabria quiere producir más energía de la que consume y alcanzar un excedente del 10 % en 2030

El nuevo Plan de Sostenibilidad Energética 2021-2030 apuesta por Aguayo II, nuevos parques eólicos, biomasa, biometano y almacenamiento para reducir una dependencia energética que actualmente alcanza el 70 %.

Cantabria quiere producir más energía de la que consume y alcanzar un excedente del 10 % en 2030

Cantabria quiere producir más energía de la que consume: el ejecutivo cántabro ha dado luz verde a su nueva estrategia energética con miras al año 2030. La meta principal radica en abandonar la vulnerabilidad exterior para transformarse en una región exportadora.

Este viraje hacia la soberanía eléctrica descansará sobre el impulso de las fuentes limpias. Destaca especialmente la ampliación de la instalación de Aguayo junto a los diversos desarrollos eólicos en el territorio.

La apuesta autonómica busca reducir drásticamente el uso de los derivados fósiles mediante las nuevas infraestructuras. A su vez, los proyectos de biogás, biomasa e hidrógeno verde impulsarán la reconversión industrial hasta el final de la década.

Cantabria quiere producir más energía de la que consume para frenar la dependencia del exterior

Cantabria aspira a pasar de una dependencia energética del 70 por ciento a generar un excedente del 10,2 por ciento en 2030, cuando entren en funcionamiento la ampliación de la Central Hidroeléctrica de Aguayo y los parques eólicos en construcción o tramitación.

Es el objetivo que marca el Plan de Sostenibilidad Energética de Cantabria 2021-2030 que ha aprobado este jueves el Consejo de Gobierno y que sustituye al plan 2014-2020, prorrogado hasta ahora para garantizar la seguridad jurídica.

El consejero de Industria, Eduardo Arasti, ha presentado este viernes, en rueda de prensa, el nuevo plan, que busca, entre otras metas, aumentar hasta el 46,1 % del total la energía producida con renovables y reducir en casi una cuarta parte (23,5 %) el consumo de productos derivados del petroleo.

Energías renovables para un futuro verde

Según el consejero, Cantabria va a multiplicar por dos la potencia instalada con el proyecto Aguayo II y los parques eólicos de El Escudo, a la espera de que se resuelvan los recursos pendientes para entrar en funcionamiento este mismo año, y el de Somaloma-Las Quebradas, cuya entrada en servicio se prevé para 2028.

Son los parques más avanzados de los doce que están en tramitación en Cantabria, con una potencia total de 378 megavatios (MW). Además de El Escudo (100,8 MW), hay otros seis con autorización administrativa de construcción: Bustasur (41,6), Somaloma-Las Quebradas (43,2), Campoo Alto (27), La Costana (13,5), Cuesta Mayor (30) y Alsa (20).

A esos se unen otros cinco, que suman 102,1 MW y que tienen autorización de construcción o declaración de impacto ambiental: Morosos (38,1), Cotío (17,3), Henestrosas (17,3), Ornedo (6,9) y Sierra de Zalama (102,1).

La cogeneración se ha perdido en España

Como ha recordado Arasti, la producción de energía eléctrica mediante cogeneración se ha reducido a la mitad en España entre 2019 y 2024. Y en Cantabria se ha desplomado un 92 % en ese mismo periodo, por el retraso en las subastas y la falta de apoyo por parte del Gobierno de España, ha lamentado.

Cantabria podrá recuperar una parte de la cogeneración perdida con la planta de biomasa de Solvay, que está en construcción y entrará en funcionamiento en 2027 con una potencia de 49,9 MW.

Otro proyecto energético en marcha es el de planta de producción de biometano en Hazas de Cesto, Verdalia Bio Hazas, que ha obtenido la Autorización Ambiental Integrada y está en tramitación urbanística.

El plan prevé impulsar otras renovables como la solar fotovoltaica, con instalaciones de autoconsumo, la hidráulica, también con pequeñas instalaciones, o las energías marinas, de la mano del Instituto de Hidráulica de Cantabria.

Almacenamiento energético para asegurar la independencia

Además de Aguayo II, en Cantabria hay en marcha otros proyectos de almacenamiento energético como el promovido por Enagás en Polanco, con 600 millones de inversión y conectado al corredor europeo H2M, que servirá de impulso a proyectos como el Besaya Green H2, con una inversión de casi 700 millones.

A esas iniciativas se suma el almacenamiento mediante baterías, que está en crecimiento. El Gobierno tiene sobre la mesa solicitudes para 23 instalaciones de baterías con 596 MW en total.

El objetivo final es la autosuficiencia energética

El plan establece como meta la autosuficiencia e incluso la generación de un excedente después de años de aumento de la dependencia energética por el desplome de la cogeneración. Se ha pasado de producir el 43 por ciento de la energía consumida en 2014 al 30 por ciento en 2024.

Arasti ha señalado, no obstante, que ese es un dato que hay que relativizar. En Cantabria la dependencia es del 70 por ciento, pero en comunidades industrializadas como Madrid y el País Vasco llega al 95 y el 65 % respectivamente, mientras, por ejemplo, Extremadura multiplica por siete la energía que consume.

Para el consejero, siempre es mejor ser autosuficiente para no depender de otras regiones o países y tener unos precios más competitivos. El despliegue tecnológico se completará con varias instalaciones de baterías diseñadas para garantizar la estabilidad del suministro. Con estas medidas, la comunidad prevé asegurar su competitividad productiva frente a otras autonomías peninsulares y encaminarse hacia una transición energética real.

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