Ken Nedimyer empezó a cultivar corales con su hija en Florida en 2000 y su fundación ya cría hasta 50.000 al año en árboles submarinos, pero tras el calor de 2023 sobrevivió menos del 22 % de los trasplantados de cuerno de ciervo

Adrián Villellas
Publicado el 4 de octubre de 2026 a las 18:46
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Buceadores revisan corales en un árbol de cultivo de la Coral Restoration Foundation

Un pequeño proyecto familiar en los cayos de Florida acabó contribuyendo a una forma de recuperar arrecifes dañados. Ken Nedimyer, dedicado a los peces tropicales y la acuicultura, empezó a propagar corales con su hija en 2000, y años después fundó una organización cuyos viveros pueden cultivar más de 50.000 corales al año, según la propia entidad.

La idea consiste en criar fragmentos hasta que puedan trasladarse al arrecife, utilizando estructuras conocidas como “árboles de coral”. El método permite multiplicar colonias, pero el verdadero reto llega después, cuando deben sobrevivir en un mar cada vez más caliente.

Las cifras de Coral Restoration Foundation

DatoCifra
Primeros cultivos2000, con su hija
Fundación de CRF2007
Árboles de coralDesde 2011
Capacidad de los viverosMás de 50.000 corales al año (unos 137 al día)
Diversidad genéticaUnos 600 genotipos de más de 20 especies
Supervivencia en los cayos (2007-2015)Entre el 4 % y el 89 %
Supervivencia tras el calor de 2023Menos del 22 % (cuerno de ciervo) y del 5 % (cuerno de alce)
Traslado de 2026Unos 1000 corales de 130 genotipos, de 3500 previstos

De un proyecto escolar en 2000 a una fundación en 2007

Nedimyer conocía aquellos fondos desde mucho antes de instalar un vivero. Había visto cómo los arrecifes que recorría buceando perdían corales y peces, una transformación que terminó cambiando su trabajo.

Según el caso documentado por The Nature Conservancy, en 2000 comenzó con su hija a propagar fragmentos de coral cuerno de ciervo (Acropora cervicornis) para un proyecto educativo de 4-H. Después propuso utilizar aquellos ejemplares para restaurar arrecifes y en 2004 llegó financiación para un ensayo piloto.

En 2007 fundó Coral Restoration Foundation (CRF). Los primeros cultivos precedieron a los famosos árboles submarinos, cuya creación la propia fundación sitúa en 2011.

Corales colgados como en un tendedero

Estas estructuras quedan sujetas al fondo y sostenidas por un flotador sumergido. De sus ramas cuelgan fragmentos de coral mediante un hilo, mientras el conjunto se mueve con las corrientes y el oleaje.


Buceadores trabajando en un vivero de árboles de coral de la Coral Restoration Foundation
Buceadores en un vivero de corales de la Coral Restoration Foundation. Imagen: Coral Restoration Foundation

La imagen recuerda a un tendedero bajo el agua, aunque requiere bastante más cuidado. Los equipos limpian las estructuras y ajustan su profundidad para mantener condiciones adecuadas, y la fundación calcula que los corales ramificados pueden estar listos para el arrecife en seis a nueve meses.

Después, los buceadores los fijan en zonas seleccionadas para su recuperación. El seguimiento posterior permite comprobar cuánto crecen y qué parte permanece viva, una tarea tan necesaria como el propio cultivo.

600 genotipos de más de 20 especies

Según CRF, sus viveros de Florida conservan alrededor de 600 genotipos de más de 20 especies. Los genotipos representan diferencias genéticas entre ejemplares, algo importante para que la colección mantenga variedad.

La experiencia también se extendió fuera de Estados Unidos. Nedimyer participó en la creación de Reef Renewal International junto a un equipo de Bonaire, y el trabajo vinculado a esta organización llegó a lugares como Curazao, las islas Caimán y la Polinesia Francesa.

Recuperar estos ecosistemas tiene consecuencias que van más allá del paisaje que ve un buceador. Los arrecifes sanos ofrecen hábitat a peces, langostas y tortugas, y sostienen actividades como la pesca y el turismo de las que dependen las comunidades costeras.

Entre el 4 % y el 89 % de supervivencia

¿Qué ocurre cuando los corales abandonan el vivero? Un estudio publicado en PLOS ONE en 2020 analizó 2419 colonias trasplantadas a arrecifes de los cayos de Florida, con observaciones realizadas entre 2007 y 2015.

En siete grupos seguidos durante al menos cinco años, la supervivencia osciló entre el 4 % y el 89 %. Además, tendía a disminuir después de los dos primeros años, una diferencia que obliga a mirar más allá del número de ejemplares colocados.

Los autores señalaron que reducir las presiones sobre el arrecife era necesario para lograr una recuperación importante. Mientras tanto, los trasplantes podían ayudar a evitar desapariciones locales y conservar diversidad genética, sin garantizar por sí solos la reconstrucción del ecosistema.

La ola de calor de 2023

La ola de calor marina de 2023 mostró esa fragilidad. Según una evaluación de 2024 recogida por la NOAA, entre los corales trasplantados examinados sobrevivió menos del 22 % de los de cuerno de ciervo y menos del 5 % de los de cuerno de alce.

Por eso, los programas están ampliando el trabajo con especies que resistieron mejor y con la reproducción de corales supervivientes. También buscan obtener nuevas combinaciones genéticas, porque producir muchos fragmentos idénticos de una colonia no aporta la misma variedad que cruzar progenitores distintos.

Un segundo banco genético bajo el agua

El 20 de agosto de 2026, CRF informó del traslado de unos 1000 corales, correspondientes a 130 genotipos, desde Tavernier hasta el vivero de Elbow. Era la primera fase de un plan para trasladar aproximadamente 3500 y duplicar su colección genética submarina en dos emplazamientos. Esos 1000 corales son menos de un tercio de los 3500 previstos.

“No podemos controlar la temperatura del océano. Pero podemos reducir el riesgo de perder material genético importante”, explicó Phanor Montoya Maya, responsable del programa de restauración de CRF. Repartir los ejemplares permite que su conservación no dependa de las condiciones de un único lugar.

Aquella iniciativa familiar forma parte hoy de un esfuerzo colectivo que exige cultivar, vigilar y adaptar las técnicas cuando el mar cambia. El comunicado sobre este nuevo banco genético fue publicado en la web oficial de Coral Restoration Foundation.

Imagen: Coral Restoration Foundation

Adrián Villellas

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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